Durante décadas, desde diferentes sectores del progresismo portuario han surgido voces menoscabando las obras de nuestros pensadores nacionales asignándoles, entre otros descalificativos, el mote de reaccionarias, fascistas, filo fascistas o similares. De esta forma, innumerables redes de discriminación ideológica han alcanzado a prestigiosos pensadores argentinos condenándolos al silencio y al ostracismo, tal como don ARTURO PEÑA Lillo lo señalara en oportunidad del merecido homenaje que le dispensara el año pasado nuestro Taller para el Pensamiento Nacional.
La discriminación ideológica suele adquirir ribetes inesperados y -por qué no-, curiosos. A veces se manifiesta en forma directa y tajante, privando al sujeto discriminado del natural derecho a expresarse. Otras veces, se revela en forma sinuosa y oculta, escondida tras los corrillos de oficinas públicas o instituciones académicas y/o encubierta en recovecos normativos, dictámenes pseudo - técnicos, manifiestos de jurados de "notables", u otras artimañas. En ambos casos el objetivo es similar: el silenciamiento.
Días pasados he podido constatar cómo dichas redes discriminatorias, a pesar de los discursos libertarios, han alcanzado una vez más la obra de nuestros prestigiosos pensadores argentinos. Esta vez las víctimas fueron el maestro FERMÍN CHÁVEZ y un equipo de autores y editores nacionales.
Por una de esas cuestiones vinculadas a la Providencia, un amigo me propuso formar parte de la mesa de presentación del "Diccionario Histórico Argentino" y de la "Reseña de Acontecimientos Históricos 1553-2003", ambas obras dirigidas por el maestro nogoyense. Aceptado el convite, los editores me hicieron llegar sendos ejemplares para que yo pudiera analizarlos al momento de ofrecerlos en sociedad. La presentación de los textos tuvo lugar en el Senado de la Nación en noviembre próximo pasado, oportunidad en que Ediciones FABRO entregó ejemplares a VIVIANA FIGUEROA, una joven y talentosa abogada perteneciente a la comunidad Kolla. El evento tuvo una particular cobertura mediática.
El diccionario y la reseña dirigida por CHÁVEZ constituyen para quien les escribe un esfuerzo digno de destacar, sobre todo teniendo en cuenta las limitaciones y las dificultades a las que estamos sujetos los autores que participamos de esta corriente. Y en ese sentido, los nacionales debemos recibir con sumo beneplácito el acontecimiento editorial.
Ambas obras tienen como objetivo resaltar y rescatar acontecimientos y personajes históricos que han sido negados, silenciados o simplemente ocultados por la historia oficial. Como toda obra de estas características, los dos textos tienen efectivamente limitaciones y ausencias. El mismo FERMÍN reconoció esta circunstancia en oportunidad de la presentación, advirtiendo que debe tenerse en cuenta que nos encontramos ante un diccionario y una reseña que por las características de su elaboración y edición no pueden, razonablemente, contener la totalidad de los acontecimientos y personajes deseables.
No obstante ello, las obras admiten una triple ponderación. En primer lugar, por el esfuerzo económico e intelectual que han empeñado editores y escritores. En segundo, porque las mismas contienen hechos y personajes significativos que han sido olvidados por la historia oficial. Y en tercer término, por el merecido tributo que debe dispensarse a un argentino que ha escrito más de 50 obras y que creativamente ha aportado como pocos a la producción de sentido de un movimiento histórico y sociológico de las características del peronismo.
Ediciones FABRO, en virtud de lo dispuesto por las reglamentaciones vigentes y las "políticas declamadas" desde el gobierno, presentó los libros (entre otros organismos) ante el Ministerio de Educación y ante la CONABIP (Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares), dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación. A la fecha, del primero sólo se ha recibido el clásico y conocido silencio, y de la segunda algo más ofensivo: el rechazo expreso, en virtud de tres supuestas causales (digo supuestas ya que el contenido del dictamen reprobatorio ha sido notificado verbalmente al editor).
Las razones del rechazo son:
- Carácter incompleto de ambas obras. - Presunto sesgo ideológico de la reseña - Precio excesivo.
Personalmente, he tomado la precaución de contactarme con altas autoridades de la Secretaría de Cultura, quienes me han confirmado la existencia de los argumentos esgrimidos por los "profesionales dictaminantes", bajo la promesa de guardar silencio respecto a sus identidades.
Ante tal situación, caben, entre otras, algunas reflexiones:
Respecto a la primer causal esgrimida, cabría preguntarle al "profesional" interviniente, si el organismo que representa tiene conocimiento de algún diccionario histórico argentino que contenga la totalidad de "personajes históricos" que han tenido presencia relevante en nuestro país. Yo, sinceramente, lo desconozco, aunque sé de la existencia de otros que siendo más extensos que el dirigido por FERMÍN CHÁVEZ, son naturalmente incompletos. Igual reflexión cabe sobre una reseña, en donde lógicamente hay siempre ausencias.
Con relación al sesgo ideológico, poco cabe acotar, salvo que la funcionaria crea que exista en el campo de las ciencias sociales la objetividad. Evidentemente FERMÍN y los demás autores de la obra son hombres del campo nacional, en tanto escriben desde su convicción y por qué no, desde su pasión. Y lo hacen desde un sentido y desde un sentir propio. Seguramente para la funcionaria, TULIO HALPERIN DONGHI constituye un ejemplo de objetividad académica, y en tanto, susceptible de obtener un dictamen aprobatorio. ¡ Sin palabras…. !
Respecto al precio, mas allá de las excusas presupuestarias que puedan oponerse para adquirir una obra que, por su parte, presenta un formato de lujo, cabe formular el siguiente interrogante respecto a qué se considera un alto valor en un texto: ¿Cuáles son los criterios de ponderación sobre el valor de una obra? ¿Tendrá la CONABIP un cartabón de precios máximos para la adquisición de obras?
La discriminación es un fenómeno que presenta dos caras:
Por un lado, el sujeto discriminador. Respecto a ellos, los nacionales, por experiencia propia, sabemos de su hipocresía y de su cinismo, y por ello hemos optado por los ámbitos extra - académicos para desarrollar nuestra obra. Por el otro, el sujeto discriminado. En ese sentido, creo en la voluntad y en la capacidad de mis paisanos para reaccionar ante esta afrenta, ya que si no lo hacemos, el huevo de la serpiente dará a luz un nuevo ejemplar, que nos envolverá una vez más en el manto del oscurantismo y del olvido.
* Se permite la reproducción citando la fuente.13/03/2006.