Las relaciones de dominio y de poder se encuentran presentes en todos los ámbitos del universo conocido y se manifiestan expresa o implícitamente a lo largo de toda la historia de la humanidad. En ese sentido, y en cuanto fenómeno social, se revelan "... a través de un entramado de acciones que inducen a otras acciones y que se concatenan entre sí..." (FOUCAULT, MICHEL: "El Sujeto y el Poder").
Dichas relaciones han sido abordadas desde las más diversas perspectivas disciplinarias y, a consecuencia de ello, se han elaborado y formulado una innumerable cantidad de especulaciones y teorías de las cuales sería inútil dar cuenta en el presente ensayo.
Más allá de esta salvedad, y desde la perspectiva de la ciencia política, pretendo sostener que la principal estrategia discursiva a la que ha recurrido el denominado "pensamiento único" se ha fundamentado y aún se sustenta en el ocultamiento de la existencia de estas relaciones, bajo una idea que se ha denominado con el término de "globalización".
- La globalización:
Mediante el vocablo "globalización" se pretende significar a un proceso sistemático y creciente de interacción entre los seres humanos que se caracteriza por un continuo intercambio de elementos de orden material y simbólico en el marco de una fase de "cooperación recíproca" entre las comunidades. HARDT Y NEGRI, en el prefacio de su obra "El Imperio" explican dicho fenómeno, entre otros conceptos, como aquel en donde los "... factores primarios de producción e intercambio — el dinero, la tecnología, las personas y los bienes— cruzan cada vez con mayor facilidad las fronteras nacionales, con lo cual el Estado - Nación tiene cada vez menos poder para regular esos flujos y para imponer su autoridad en la economía...".
Como estrategia discursiva este término viene siendo utilizado durante más de una década por los "nuevos gurúes" de la política y las finanzas" con la pretensión de presentar un futuro de la humanidad cada vez más integrado, cooperativo y homogeneizado a partir de una liberalización de las relaciones económicas operada mediante la supresión de las "restricciones impuestas por la política y por los estados".
Sustentado en un crecimiento efectivo y exponencial de los medios e instrumentos de comunicación a nivel global, el concepto de referencia, procura ocultar la existencia de las relaciones de poder y de dominio que aún se encuentran presentes en las relaciones humanas e internacionales.
Bajo el imperio de esta maniobra, además, se viene profetizando una humanidad mancomunada sin conflictos de relevancia y se formulan advertencias sobre los "peligros" emergentes de las reacciones locales, regionales o sectoriales, calificándolas de atentatorias o subversivas de este nuevo orden así planteado.
- La globalización como estrategia discursiva:
Sostuve precedentemente que la idea de la " globalización" se constituyó como una estrategia discursiva. En tal sentido, la historia misma nos demuestra que toda hegemonía con pretensión universalizadora ha recurrido a instrumentos del orden de "lo simbólico", entre ellos a un discurso específico, para justificar su propia dinámica de relaciones de producción.
Ahora bien, ¿encuentra la idea de la "Aldea Global" fundamentos en el orden material e histórico que permitan otorgar sustento a una noción de estas características?.
Creo entender que existen cuanto menos cinco hechos destacados durante las últimos años que han permitido conferir fundamento a un concepto como el que hoy pretendo analizar.
El primero nos refiere a la crisis de los Estados-Naciones producto de la actual etapa de desarrollo del capitalismo.
Así como el colonialismo y luego el imperialismo tenían clara referencia en aquellas naciones que propendían su propia expansión, el actual proceso histórico nos vincula más a un sistema de dominio que en apariencia carecería de un centro determinado. HARDT Y NEGRI, como ejemplo en la obra de referencia, sostienen que en el marco del proceso global no existiría "...ningún centro de poder..." y que el imperio "...no se sustenta en fronteras o barreras fijas. Es un aparato descentrado y desterritorializador de dominio que progresivamente incorpora la totalidad del terreno global dentro de sus fronteras abiertas y en permanente expansión...".
El segundo nos enlaza al desmoronamiento de uno de los bloques político- económico e ideológico que se disputó la hegemonía durante el siglo XX producido a partir de la caída del muro de Berlín. A consecuencia de ello surge la apariencia de un mundo unipolar que alimenta necesariamente la idea de un planeta coligado a partir de una serie de valores universales.
El tercero nos vincula a la expansión de la actividad de las corporaciones financieras a nivel global y su intervención cada vez más directa en la fijación de políticas, de estado. Este hecho genera indefectiblemente una profunda confusión en cuanto a la verdadera responsabilidad sobre el rumbo económico de cada nación.
El cuarto refiere al crecimiento exponencial de los sistemas de información, el desarrollo de las redes y las autopistas informáticas que facilitan el intercambio de datos en tiempo real a un "presumible" bajo costo.
El último nos referencia a la intervención cada vez más destacada de los organismos supranacionales en las cuestiones internas de cada nación. Así, mediante esta artimaña, se compromete la decisión y el compromiso de varias naciones con los intereses de determinada hegemonía. La actividad de dichos organismos no se limita exclusivamente al universo de "lo político" sino que su actividad se expande a otras áreas como la financiera, la social, etc.
Estos cinco factores a los cuales se suman otros a los que les otorgo menor relevancia han dado sustento a un concepto que, si bien encuentra cierta justificación en el universo de las relaciones de producción, no refleja necesariamente lo que allí sucede; ya que bajo el influjo de un discurso optimista en cuanto al futuro de las relaciones humanas se oculta una intención cada vez más acabada de perpetuar un sistema de dominio que ha asumido nuevas formas.
Hago tal afirmación en virtud de los acontecimientos con los que cotidianamente nos enfrentamos y que pueden ser sintetizados en los siguientes interrogantes y en otros que podría formularse cada lector : ¿cuáles son los reales efectos de esta "globalización"?; ¿han surgido nuevas relaciones cooperativas entre las naciones?; ¿se ha desechado la fuerza como instrumento para resolución de conflictos?; ¿se ha generado un nuevo orden económico a nivel global más justo y distributivo?; ¿se han suprimido los conflictos emergentes de la diversidad?; ¿se han eliminado las relaciones de dominio entre las naciones?.
Estos, entre otros cuestionamientos surgen al reflexionar sobre las promesas sobre las que se centró el discurso globalizador, y las respuestas no aportan ningún dato que permita observar a este fenómeno global como diferente a otros procesos similares en la historia. La Pax Romana, así, podría interpretarse como un "fenómeno global", claro está , edificada a través de la construcción de puentes y no de autopistas de información o de mercados de acciones funcionando las veinticuatro horas.
- Globalización e intelectualidad critica:
Debo reconocer que cuando me inicié en el camino de la reflexión política hace unos años, y bajo el influjo de cierta una ingenuidad, me llamaba poderosamente la atención la idea que partir del desarrollo tecnológico creciente y las comunidades virtuales, podría generarse un proceso de interacción–integración de aquellos componentes culturales heterogéneos y que de su síntesis, podrían crearse ciertas pautas de aceptación de "lo diverso" que evitarían enfrentamientos y divisiones entre comunidades.
Esta visión optimista de un aspecto del proceso global perduró por poco tiempo, ya que a medida que avanzaba en el análisis de la dinámica de las relaciones internacionales, constataba mayor número de indicadores de la intervención sutil del capital financiero en los mercados emergentes como el nuestro. Sus nefastas consecuencias hacían cada vez más manifiestas las relaciones de dominio ocultas bajo la opacidad del discurso globalizador.
Además, observaba nítidamente como los sistemas de intercambio de información–comunicación eran manipulados cada vez con mayor descaro. Los ejemplos de ambas intervenciones norteamericanas en Irak en la década del ´90 y las recientes en Afganistán y Palestina, dan cuenta clara de ello.
Por otra parte, y en lo que atañe específicamente a la Argentina, el desmembramiento deliberado de su estado acompañado desde el discurso oficial y mediático por signos claros de menosprecio a los elementos de cohesión e identidad bajo el influjo de una serie de valores universales, que en principio resultaban contradictorios con aquellos que referían a nuestra identidad, mostraban a las claras los efectos de este proceso.
Ahora bien, ¿por qué razón la idea de globalización generó tan altos niveles de adhesión sobretodo en los sectores vinculados a la intelectualidad crítica?; ¿cuál es la razón que promovió la concentración de tantos esfuerzos para sostener la idea de la existencia de un nuevo orden "cooperativo" a nivel global bajo la supresión de todo conflicto por parte de una nueva hegemonía?.
Creo que este pecado deviene en consecuencia natural del pensamiento racionalista y de su hijo dilecto el antropocentrismo. Éste, en su tentativa insistente de aislar al ser humano de todas aquellas determinaciones que reinan en el mundo de la naturaleza, pretende "olvidar" aquellas de las cuales y en apariencia los miembros de nuestra especie no hemos podido separarnos. Entre ellas las relaciones de poder y dominio.
Es de destacar en ese sentido que el sitio privilegiado en que nos ha ubicado la evolución otorgándonos atributos, no sólo para interactuar con el medio ambiente, transformarlo o deteriorarlo, ha engendrado en nuestra especie una suerte de conceptualización simbólica mediante la cual nos hemos auto-entronizado en la cúspide del sistema llegando a veces hasta el absurdo de haber ostentado para nuestro género el monopolio exclusivo de la creación. El racionalismo, en su afán de otorgarle a la razón facultades de las que aun no puede dar cuenta, ha caído prisionero una vez más de su propia debilidad conceptual.
- La alternativa local y regional:
La idea de una "globalización cooperativa" ha sido altamente seductora y optimista en términos de una humanidad que ha convivido y parece seguir conviviendo en permanente conflicto. Esta promesa de un mundo en paz y armonía a la vez ha calado hondo en muchos individuos de buena fe y sería altamente provechoso que se constituyera en una realidad tangible.
Pero con el transcurso del tiempo esta estrategia discursiva empieza a mostrar su inconsistencia. Comienza así a descorrerse el telón y a aparecer en la escena el entramado de relaciones e intereses que pugnan por consolidarse como una hegemonía a nivel planetario.
Es por lo expuesto que el rechazo de una estrategia discursiva como ésta debe emerger en principio de todas aquellas comunidades que como la nuestra se han convertido en víctimas de ella, rechazo que requiere necesariamente un proceso previo de reinterpretación–reivindicación de lo nacional en el marco de nuestra integración regional.
Nuestro país debe generar así mecanismos que permitan recuperar aquellos elementos de orden identitario y de cohesión que nos permitan resurgir de una etapa de profundo oscurantismo. No podemos aceptar de manera alguna un supuesto determinismo histórico que acabe con todos aquellos valores y conquistas que supimos construir a lo largo de nuestra historia.
La idea de un mundo mancomunado y cooperativo es un objetivo al que todos los pueblos deberían dirigirse. Pero dicha cooperación no puede ni debe sustentarse a partir de la supresión de la diversidad, sino a partir del reconocimiento de ella.
En la naturaleza el todo es algo más que la simple suma de sus partes. La diversidad es el motor del desarrollo y de la evolución. Deberíamos aprender un poco de este truco para construir una humanidad un poco más justa y equitativa.