Luis Launay Pensamiento Nacional

Ud. es el visitante Nº 4664001

POLITICA Y RELACIONES DE PODERFrancisco José PestanhaPor/ Francisco José PestanhaLa sociedad Argentina se encuentra atravesando una etapa histórica caracterizada por la absoluta ruptura de las relaciones de poder entre la sociedad civil y la dirigencia política. Su reconstrucción se torna dificultosa por que las "elits dirigentes", se niegan sistemáticamente a abandonar las mismas prácticas que determinaron dicha ruptura.

Cuál será el aún inescrutable suceso que origina en los seres humanos el sentimiento de la pasión?. ¿Donde se ubicará el germen de aquella excitación - perturbación de nuestros ánimos que determina esa "aficción vehemente1" a hacia "otro" sujeto u objeto (material o inmaterial).

A pesar que resultaría de sumo interés inmiscuirse en la investigación sobre este fenómeno tan aparentemente humano, temo no llegar a ninguna conclusión que pudiera superar lo ya escrito por los especialistas. Sin embargo - su sola mención - me remite a aquellos años donde la política despertó en mi alguna sensación similar a la descripta en el párrafo anterior.

No recuerdo en este instante cual fue la cerilla que encendió la llama de mi interés por tal "noble actividad", pero lo cierto, es que a partir de ese instante ya no pude apagarla, y debo confesarles además que - a pesar de reiterados intentos de mi parte -, parecería que su extinción es improbable. A pesar de ello, creo que los primeros indicios de esta efusión, me remiten a primigenias lecturas sobre epopeyas protagonizadas por determinados seres de nuestro género - quienes a riesgo de su propia vida, integridad, y libertad, y en pos de la consecución de un ideario - abandonaron el sano calor de lo cotidiano.

Pretendo en este breve ensayo abordar dos aspectos sobre esta cuestión. El primero se refiere a vinculación de la actividad política con las relaciones de poder en el marco histórico de la Argentina de principios del tercer milenio (primera parte). El segundo, la conexión entre dicha actividad y la comunicación (segunda parte)