Quisiera comenzar este breve comentario deteniéndome en séptima de las nueve leyes de Dios de Kevin Kelley (1) , que transcribiera en uno de los últimos artículos " Honrar los errores". Intentando resumir casi dos mil años de experiencia científica acumulada, nos enseña que "Un truco funcionará solo por un tiempo, hasta que todos lo demás lo hagan también. Avanzar mas allá de lo común requiere un nuevo juego o un nuevo territorio. ... Hasta el acto más brillante de un genio, en última instancia es un acto de prueba y error. "Ser un error y ser Marginado es parte del designio de Dios "William Blake".
Referenciandome en esta brillante conclusión, pretendo analizar la cuestión de los actuales liderazgos políticos, dejando sentado desde ya que lejos esta de mi pretensión, plantear aquí un profundo un ensayo de tipo sociológico sobre dicho fenómeno, y que solo intento aquí describir de una de perspectivas desde donde podemos abordar dicho fenómeno referenciándola con el paradigma dominante, y aportar luego una visión critica .
En este orden de ideas, podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que por lo menos en toda la extensión del mundo animal, encontramos algo parecido a lo que los humanos hemos denominado con el término "liderazgo", y que podría describirse como " una serie de atribuciones que hacen que los miembros de una comunidad (animal o humana) acaten con cierta determinación las "decisiones" adopatdas por el miembro que detenta ese rol.
En la especie humana organizada desde de las primeras unidades de tipo sanguíneo, luego clanes y hasta las democracias contemporáneas, la cuestión del liderazgo se manifiesta materialmente a través de una suerte de jeraquización, que encontramos presentes en todos los ámbitos de las organizaciones e instituciones.
Esa jeraquización coloca al líder o en un nivel "superior" en el sentido de posesión de atributos, que lo facultan para adoptar decisiones, y que a su vez generan dispares niveles de acatamiento en los demás miembros de la organización.
Vayamos ahora al ámbito de "lo político " y encontramos que a lo largo de la historia de la especie, este nivel se ha caracterizado por atribuciones especificas del líder, que se vinculan a facultades o cualidades intelectivas o tradicionales especiales.
Es importante destacar que en el concepto "intelectivo" incluimos no solo su aspecto lógico - racional , sino el emocional ( ciertos tipos de personalidades carismáticas, donde la sensualidad se convierte en el atractivo principal).
Por otra parte el concepto "tradicional" incluye lógicamente el aspecto religioso, que ha sido también determinante, durante periodos importantes de la historia, en la constitución de las facultades del líder.
Lo cierto es que dichas facultades o cualidades generan en la totalidad o parte de los miembros de la organización el fenómeno de la adhesión. Hay liderazgo cuando hay adhesión lógico racional, emocional . o tradicional - espiritual.
Ese nivel de adhesión en "lo político", se traduce o se manifiesta como respuesta a la " exteriorización, por parte del líder político " de una determinada cosmovisión ", que es aceptada, por la parcialidad o totalidad del grupo, tanto en su aspecto táctico como estratégico, cosmovision, que puede estar vinculada tanto con el mejoramiento del paradigma o modelo socioeconómico y político dominante, como con la ruptura total o parcial de dicho paradigma o modelo.
Así es como los grandes liderazgos, a través de la historia de la humanidad, se han manifestado a través de la materialización del cambio de paradigma, el remplazo del viejo sistema por el nuevo.
El fin de milenio, nos encuentra ante liderazgos políticos modelados a la sazón de los diversos sistemas de lectura mediatizada de la opinión publica. Cada exteriorización discursiva de los lideres esta determinada por las conclusiones que formula el dirigente, del producido por dichos mecanismos.
El apartamiento de este modelo, genera condena y aislamiento. Una nueva tiranía se ha configurado.
De dicho análisis surgen cuanto menos tres interrogantes
Estaremos parados, impávidos contemplando la mismísima lapida de la naturaleza artística de la política?.
El mundo globalizado, asiste al funeral de la creatividad, que permitió a los grandes lideres concebir y motorizar paradigmas novedosos que tiendan a modificar las condiciones de existencia de las sociedades ( en el sentido ético del mejoramiento la calidad integral de vida).
La actividad política está siendo reemplazada por la simple gimnasia intelectual de adecuar un discurso a las conclusiones de encuestadores de opinión publica ¿
Creo entender que la respuesta es necesariamente negativa, y que los efectos produce esta dinámica en referencia a la relación entre el líder mediático, y la sociedad mediatizada es de una "lógica labilidad.". Como aquella relación entre el "tirano y el sometido".
La adhesión - seducción inicial se transforma rápidamente en desprecio..
La cuestión ha sido tratada tangencialmente por William Ian Miller, quien en "Anatomía del Asco" (2), afirma que "que en algunos casos del desprecio hacia arriba el placer de los inferiores no puede separarse del convencimiento del superior que se desprecia es, al menos en algunos aspectos, inferior que ellos, de otro modo, más inferior que los inferiores".
Podemos inferir entonces abandona aquella postura referencial, que lo coloca inicialmente "al margen" en el sentido de la 7ma. ley de Kelley, pierde los atributos o propios del liderazgo, para convertirse (en el caso del líder estrictamente mediático) , en un compilador - analista de las opiniones comunes, transformándose inmediatamente en inferior.
Es importante aclarar, que el autor cuando habla de "superioridad" o "inferioridad", lo hace simplemente en relación estricta a la jeraquizacion social, no en referencia, a cuestiones raciales, religiosas, etc.
Continuando con la cita de Miller, afirma el autor "que existen dos bases diferentes para el desprecio hacia los superiores. Una consistiría en que los inferiores comparten los valores que propugnan los superiores y se sienten ofendidos por la incapacidad y deshonestidad de éstos a la hora de respetarlos; la segunda consistiría en que los inferiores consideran que esos valores son ridículos". ........"Los superiores tienen que mantener las normas que aseguran respetar o se ven sometidos al desprecio y el resentimiento cuando no son capaces de hacerlo. El desprecio que se siente ante la ineptitud y deshonestidad de los superiores tiene su perfecta expresión en la sátira, especialmente la ácida y sardónica...".
El segundo tipo de desprecio hacia arriba se limita a considerar ridículas y objeto de burla general las normas de conducta y virtud y las instituciones sociales de los superiores. ...... Este estilo se asocia más claramente con la sociedad jerárquica (aunque no necesariamente). La estrategia no consiste en presentar a los superiores como deshonestos, sino como payasos y estúpidas. Estaríamos ante la típica exaltación de desorden. En este contexto las normas y virtudes de los poderosos no tienen sentido, lo único que cuenta es su poder.
Corresponde también ubicar el desprecio al líder estrictamente mediático en el segundo tipo de desprecio ya que el excesivo pragmatismo crea una imagen hacia debajo de incoherencia, debilidad y ausencia de personalidad, las que necesariamente devienen en falta de respeto.
Para concluir, no quisiera que se interprete el presente análisis como una suerte de negación de la utilización elemento mediático en el mundo moderno, y menos aún se lo vincule a una forma de pensamiento reaccionario que infravaloriza la evolución tecnológica y su aplicación al mundo de lo político
Simplemente pongo a consideración de los eventuales lectores una perspectiva, desde la cual la sobredeterminación del elemento mediático corre en detrimento de los atributos propios del liderazgo político.
(1) Kevin Kelley. Op. Cit. ( Out off control. The rise off a neobiological .......................
(2) William Ian Miller, Anatomia del Asco. 1997 Harvard University Ed. Taurus .Pensamiento. Ed. enero 1999.