Ahora estamos donde estamos, dijimos en alguna editorial que del ridículo no se volvía, pero el milagro argentino puede ser tal, que pareciera que, si bien del ridículo no se puede volver, sí en cambio se puede permanecer en él indefinidamente, como en el sueño funambulesco de la revolución permanente, que algunos alentaron cuando jóvenes… Recuerdo un cuento de Cortazar que leí en Cuba en el 68, y que retoma una pesadilla recurrente de algunos, quizá porque hemos vivido en contacto con el peligro extremo, me refiero a la posibilidad de morir o de ser matado, y que uno sin darse cuenta continúe viviendo en una especie de alter vida fantasmal inconsciente de estar muerto. Que tal como les ocurre a los enfermos que han hecho un brote delirante… continúen esas personas sus razonamientos y coordinen las memorias de sus experiencias, sin tomar conciencia de que una de ellas, sobre la que ahora se basan para especular raciocinios y consideraciones, no fue más que un suceso que el subconsciente enfermo imaginó y que vivió como si fuese verdad.
Tal vez algo de eso esté ocurriendo en esta pobre Argentina nuestra tan trajinada por sus dirigencias políticas. En medio de un terremoto en que hasta las estanterías se nos caen alrededor, pretendemos imaginar que todo está bien, que todo está como debe estar y que lo que ocurre es simplemente, que los otros no nos comprenden ni juegan limpio… Venir a descubrir luego de las elecciones que los barones del conurbano trabajan para sí mismos, descubrir que los justicialistas que provienen de la UCD no son leales, son situaciones que asombran y es entonces que uno se pregunta: pero, cómo, acaso imaginaban otra cosa? ¿Cómo se puede estar en los más altos niveles de la conducción de un país y vivir en el dislate permanente? Al menos yo no tengo explicación a ciertas preguntas que entiendo uno tiene derecho a realizarse… Escucho a un director de cine afirmar que la ficción debe seguir una lógica y que lo extraño de la realidad argentina es que, justamente la realidad política se ha hecho libre de estas ataduras. Sí, al menos hay alguien con el que compartir esto de sentirse estar en las plateas de un circo, viendo como los payasos se pegan cachetazos de mentira, se amigan y enemigan mientras ensayan cabriolas para distraernos de la realidad real… De nuevo estamos, tal como dijo alguna vez el físico Illya Prigogine, en la tierra en que todo es posible, en el país en que puede pasar cualquier cosa…
En cambio de una toma de conciencia de los propios errores, lo que existe, es una sobre actuación, una parodia de sí mismos… Honduras les ha brindado la ocasión, aunque penosa para el país hermano, la ocasión de imaginar y dramatizar el propio final deseado, en ficcional versión, épica y trágicamente setentista… Una vez más se impone la mirada hacia el pasado que impide comprender dónde estamos parados y cuál es la mezquina y sórdida realidad que hemos construido y donde servimos abiertamente a las Corporaciones del Agronegocio, tales como aquellas con las que acaba de romper Zelaya en Honduras. Basta encender la televisión y poner el canal gubernamental Encuentro, para percibir el clima de falsa exaltación de un pasado supuestamente grandioso, y ello en función de justificar y sobreactuar un presente lamentable. Los grandes relatos del pasado sirven tan solo para oscurecer las actuales derrotas y enmascarar apetitos pedestres que justifican sueldos y canonjías. Sobreactuación, simulacro y aparentes afanes refundacionales, afanes por otra parte, tardíos y teatrales… La primera entrevista del nuevo Secretario de Cultura con los intelectuales es fiel exponente de un clima de irrealidad que impresiona. Algunos fueron nuestros amigos, otros, tal vez no lo fueron tanto, ni los conocimos, pero no dudamos de sus dotes intelectuales. Nos preguntamos, cómo pudieron llegar tan lejos…como pudieron generar un clima de pensamiento tan insensato como el que generaron… hechiceros del pensamiento; absolutamente desinteresados de los grandes desafíos de nuestra época, totalmente ignorantes de lo que pueden ser los monocultivos, los riesgos terribles de la biotecnología, el descrecimiento, los nuevos modelos de la dependencia, los impactos de los agrotóxicos sobre las poblaciones, la producción de agrocombustibles y las nuevas ataduras que ello nos significará, las modificaciones en las estructuras de poder de las clases dominantes, el rol de país que nos asignaron las Corporaciones… Y enteramente despreocupados y despreciativos por lo demás, de todo lo concerniente a la Ecología, a los cambios climáticos o a los riesgos de colapsos medioambientales… No obstante, como en un revival formidable y absurdo en que los significantes de la historia se invierten y en que toda brújula de sentido común fuera extraviada, convocaron centenares sino miles de intelectuales, para montar desde la Biblioteca, la más gigantesca representación de la historia argentina a favor del ocultamiento de la entrega desembozada de nuestros bienes naturales y del mantenimiento de un estatus de dependencia nacional a las Corporaciones transnacionales.
Hoy, como si la realidad que vivimos el grueso de los argentinos les fuese totalmente ajena, continúan previniendo acerca de los peligros de la restauración conservadora y del advenimiento de la derecha, como si ellos desde sus posiciones funcionariales hubiesen sido alguna vez la izquierda, o como si acaso hubiesen hecho algo más que bellos discursos y planes irrealizables que quedaron simplemente en eso, a lo sumo buenos propósitos para muchos, y negocios con las políticas públicas para unos pocos. Tanto el Ministro de Ciencia y Tecnología al que respaldan, como una línea consecuente de importantes funcionarios progresistas que presiden áreas académicas o de investigación, son tanto como ellos mismos, partidarios convictos de un crecimiento a cualquier costo tanto como de la biotecnología y de una investigación científica dirigida por los intereses empresariales. Están enamorados de una idea del crecimiento, que sofoca espacios necesarios al desarrollo de los Pueblos, y que resalta la incorporación de tecnologías en sectores con creciente dependencia a insumos y a combustibles fósiles, y que responden siempre a los mercados globales. Es difícil contabilizar la felicidad de la gente desde un INDEC, cada vez más sometido a las lógicas implacables del capitalismo global.
El proyecto de país que nos propone como objetivo alcanzar una Biotecnología nacional, supone los convenios de todas las Universidades y de los institutos de investigación con las Corporaciones, convenios secretos que ellos han sido los primeros en ignorar o en ocultar. Supone también la entrega de los bienes comunes que los progresistas denominan recursos naturales, a las empresas, porque esas son las razones de los intercambios y del consumo creciente entre los mercados internacionales en los que tratamos de ser admitidos. Dice un reciente documento del GRR en que tratamos de definir a la llamada Sociedad del Conocimiento, que ella implica… “La consolidación de un modelo científico de apropiación del conocimiento a todos los niveles académicos, mediante la firma de convenios de cooperación y de confidencialidad entre universidades nacionales, el INTA y el CONICET, con corporaciones multinacionales. Asimismo comprende, la formación de los científicos jóvenes, en el marco de nuevas prácticas científicas orientadas al mercado y motivadas en mayor medida por la firma de convenios con las multinacionales, a la vez que, la aceptación de onerosos equipamientos provenientes de las empresas. Tal como es de público conocimiento, este proceder de corporaciones como Monsanto y de muchas otras empresas en la Argentina, condiciona esas prácticas científicas, tanto como los resultados de las investigaciones, en total detrimento de la antigua noción de ciencia puesta al servicio de sociedad. Y por último, la fragmentación de los procesos científicos y tecnológicos, con arreglo a un diseño de ensamblado industrial de los conocimientos en general y de la aplicación de los paquetes tecnológicos biotecnológicos en particular, que facilita que los diferentes actores no se sientan responsables de las “externalidades” del proceso, es decir de los impactos sobre el medio ambiente y la sociedad que se producen como resultado de la acción del conjunto. Estas políticas se complementan con un rol del Estado, en que actúa como mero legitimador de los procesos y políticas públicas que diseñan las empresas”.
Este es el modelo que nuestros intelectuales de Carta Abierta, tanto como el grueso de nuestra supuesta dirigencia política, se han permitido ignorar o que han respaldado de manera acrítica. Y ello ha ocurrido, no importa si fueran unos más de izquierdas y otros más de derechas, porque en la Argentina y en esta época, tan bisagra como ingrata, en que muchos se resisten a dejar de lado los viejos moldes del pensamiento político, aquellas categorías históricas tan relevantes y tan enfrentadas durante siglos, rinden hoy fe a los mismos fetiches de la tecnología y del progreso. El viejo dilema que perturbó a Marx en sus debates con Vera Sazulich: la posibilidad de una revolución en Rusia que, basada en la comuna campesina, no pasara necesariamente por el capitalismo para arribar algún día al socialismo. La pregunta que Vera Sazulich, dirigente campesina rusa, le realizara a Marx, concretamente en 1881, fue la siguiente: “Nos haría un gran favor si expusiera sus ideas acerca del posible destino de nuestra comuna rural y sobre la teoría de que es históricamente necesario que cada país del mundo atraviese todas las fases de la producción capitalista”. Habría sido justamente en ocasión de estos debates que mucho preocuparon a Marx y de los interrogantes que planteaban las insurrecciones campesinas en Rusia, que Marx expresó la famosa declaración: “yo no soy marxista”. Este problema que refiere a una visión determinista de la historia que no contiene las vivencias rurales de los campesinos, en la posterior práctica leninista estaliniana se transformó crudamente en la necesidad inevitable de atravesar el infierno del Capitalismo para alcanzar el paraíso del Socialismo. Ese antiguo dilema ha sido zanjado alegremente en la Argentina del siglo veintiuno por el progresismo.
Pareciera que tanto izquierdas como derechas quieren en la Argentina, más y más capitalismo, más tecnologías y mayor productividad y escala... sin importar en absoluto los costos y los terribles riesgos ecológicos del proyecto… La diferencia entre unos y otros es que las derechas tienen tipos impresentables como el “Fino” Palacios, y actúan en la democracia con la prepotencia de los que no nacieron para preservarla. Basta ver, en el caso de algunos de los integrantes de la Mesa de Enlace, el darles un micrófono para que descubran su horrible visceralidad ideológica. Nos pueden ser útiles para que nuestros niños tomen la sopa… y pueden ganar elecciones solamente en medio de una opinión pública indiferente o tinellizada por un proceso masivo de vaciamiento moral, que los progresistas han permitido, consentido y respaldado. La izquierda en el gobierno es otra cosa. Son los administradores del Estado y los gerenciadores de los acuerdos con las Corporaciones. Son los que tergiversan la historia para explicar y fundamentar sus acciones presentes. Muchos de ellos tienen pasados revolucionarios con los que pretenden justificar sus conductas y apoyándose en las viejas amistades o en las camaraderías propias de la época de las persecuciones, pretenden ganarnos para una supuesta complicidad de lo nacional y popular. Darles batalla en el campo del pensamiento, tal como lo hemos hecho a lo largo de los últimos años, ha implicado una rigurosidad en el juicio y en la propia conducta. El desafío de desarmar la trampa del progresismo setentista en el siglo veintiuno, escapa a todo aquello que se conoce como la política, para abarcar las interpretaciones de la historia contemporánea y las concepciones sobre la ciencia y el conocimiento. Enfrentar a la derecha hoy puede ser fácil, enfrentar a esta izquierda progresista, conversa y perversa, ha significado y significa un esfuerzo colosal.
Hoy 26 de Julio quisiéramos recordar a Evita en la fecha de su muerte, hace 57 años, y quisiéramos recordar también nuestra orfandad de entonces, el sentimiento de desprotección y de vacío de aquellos días luctuosos de 1952. Y queremos decir una vez más, que ella dio lo mejor de sí en el marco de un Proyecto nacional que hoy nos cuesta mucho recuperar como Pueblo. El intentar separarla de ese proceso en el que fuera la abanderada de los humildes, para levantarla como una expresión revolucionaria aislada, con el cabello suelto y la ropa miliciana, ha sido uno de los muchos desvaríos de una época de gigantescos errores que nos han conducido a este presente incierto. Tal como han hecho con el Che Guevara, pretendieron y pretenden convertirla en una ilustración de camiseta, en un ídolo más del consumismo progresista, que justifique sus propios desaciertos y la falta de una comprensión acabada del mundo global. Hoy 26 de julio, Evita vive en su pueblo más que nunca, mientras ellos discursean y gesticulan dramáticamente, sin tomar conciencia que pertenecen al mundo de los fantasmas.
Jorge Eduardo Rulli
http://horizontesurblog.blogspot.com/
http://www.asc- hsa.org/node/ 593 Los agricultores de Honduras, que en algún momento fueron el granero de América Central, ya no pueden pagar más la semilla o el fertilizante, por el aumento de precios que han tenido esos insumos. Las empresas, por otro lado, están obteniendo ganancias sin precedentes en todos los eslabones de la cadena alimentaria, desde los fertilizantes y las semillas al transporte y el comercio. A principios de este año, GRAIN documentó el aumento de las ganancias experimentado en 2007 por las principales empresas de alimentos y fertilizantes. En el primer trimestre de 2008, mientras numerosas personas hambrientas reducían aún más la cantidad de alimentos ingeridos, las principales compañías de alimentos y fertilizantes daban cuenta de un aumento aún más espectacular de sus ganancias. En la Sección EL MUNDO pagina 21 de Clarín del lunes 20 de junio 2009 dice: “…las raíces de la asonada deben buscarse mucho tiempo atrás, cuando el mandatario derrocado desplazó a antiguos socios del establishment”. Mas adelante aclara:”Siguiendo la historia local, Zelaya logra el poder apoyado por sectores de la agroindustria y las manufacturas. En especial el Grupo Continental fue el que financió su campaña y lo protegió”. Aclaramos desde Horizonte Sur que el Grupo Continental pertenece a la Corporación Cargill.
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