También se hará inolvidable este verano por causa de las luchas intestinas del poder político, confrontaciones, renuncias de altos funcionarios, conspiraciones supuestas y amenazas que acentúan un clima inhóspito y sin sosiego para el común de los argentinos. En verdad, resulta cada vez más difícil sustraerse a las rencillas en el más alto nivel político, sino por la indiferencia y por una creciente desconexión. En el episodio Redrado que vivimos en estos comienzos del año se repite, lo ocurrido durante la propuesta de la 125 y la llamada crisis del campo. De nuevo el país se divide a partir de los conflictos internos del gobierno, de nuevo resultan incomprensibles al común las razones profundas del problema y otra vez, las lógicas de la confrontación se imponen, por sobre todo otro pensamiento y en especial, por sobre toda estrategia que asegure un destino común. Como si estuviésemos en una puesta en escena reiterada, el coro de intelectuales asalariados aporta rápidamente sus elaborados discursos para probar la existencia de operaciones destituyentes, y los inculpados, en vez de hacer lo necesario para demostrar la inconsistencia de las acusaciones, hacen lo posible para ser funcionales a una lógica binaria que pareciera concertada por ambos contendientes en algún nivel esotérico del drama político argentino. La situación adquiere ribetes de verdadero escándalo e irrealidad, cuando después que la propia Presidente, absolutamente ignorante de la lucha llevada durante años por Alejandro Olmos, afirma con suficiencia, que la Deuda Externa devino legítima, simplemente porque el primer gobierno democrático no fue capaz de denunciarla, la audiencia de leales y sofistas que la escucha, vocea tramposamente: ¡Patria sí, Colonia no! Mientras tanto y porque en este baile de máscaras en que se ha convertido la política nativa, cada uno hace su juego, el ex Presidente Duhalde, que busca su lugar a cualquier precio bajo el sol de los medios, aporta lo suyo reclamando el dislate de la reconciliación con los militares y afirmando que la continuación de los juicios humilla a las Fuerzas Armadas... Rápidamente los progresistas defensores de los derechos humanos del pasado, se desgarran las vestiduras ante semejante sacrílega propuesta, y de esa manera el circo está completo, y requiere un gran esfuerzo sustraerse a la tentación de no tomar partido por unos o por otros…
Nos preguntamos, ¿qué ocultan y qué exhiben estos escenarios concertados y repetidos de confrontación? En primer lugar, exponen una clara y común extracción social de los participantes en el juego, ellos constituyen una minoría de privilegiados que se reciclan y reproducen como una metástasis sobre la carne adolorida del país, aprovechando una dictadura de iguales basada en el simulacro y en los discursos tramposos. Progresistas y neoliberales, son dos caras de un Jano que tiene los mismos propósitos: los de perpetuarse en el Poder de una Argentina derrotada por las estrategias y acciones que ellos mismos implementaron en los años pasados. Una Democracia de baja intensidad al estilo de la política partidaria en la Argentina, tal como la que nos han impuesto, implica una formidable exclusión social de los sectores castigados por el modelo, y una enorme complicidad de todos los que participan, en ocultar las causas de la pobreza y en disputar tan solo sobre los posibles modos de remediarla... Es decir, en cómo poder participar en la industria de la asistencia social que ha generado la pobreza… En esto no existe inocencia por parte de quienes pugnan por espacios de poder y tanto los grupos de izquierda como los dirigentes sindicales, son absolutamente cómplices de un sistema basado en el más puro asistencialismo.
Preguntémonos: de qué no se habla en la Argentina, y tendremos la respuesta a tanta angustia y la salida a tanta pasión desmedida instalada en lo meramente coyuntural y episódico. No se habla tal como ya dijimos, de cómo resolver el tema de la pobreza sino por métodos asistenciales y por un creciente control social que impida nuevos estallidos. En eso existe una generalizada red de complicidades. De hecho todas las estrategias del PJ están claramente diseñadas para evitar el desborde y anticiparse con asistencialismo a los conflictos eventuales. En las reuniones partidarias los barones del conurbano, ni siquiera tienen empacho en confesar que en eso han convertido al Movimiento Peronista: en un instrumento de control social. Tampoco se habla del modelo de dependencia que ha generado esa pobreza y en todo caso se discute el cómo y el cuánto de la participación en las rentas, que ese modelo proporciona a los administradores. Más concretamente, no se habla de la sojización y de los agronegocios, a los que se ha naturalizado como destino argentino. Menos aún, se habla del modelo agro exportador que se impuso una vez más, en el 83 con la Democracia, como consecuencia de la necesidad de procurar divisas para pagar los intereses de la deuda, así como de la necesidad europea primero, y luego de China, de tener crecientes cantidades de forrajes para producir carnes en encierro. Una cerrada concepción urbana de la vida, se niega de manera porfiada a considerar que la Argentina continúe sometida a un modelo de dependencia neocolonial de exportación de comodities y de bienes naturales. Esa mirada se obstina, asimismo, en ignorar los daños extendidos que el proceso de sojización ha producido en los ecosistemas. Y cuando la devastación de los paisajes y la emigración masiva de las poblaciones rurales a los conurbanos de pobreza, resultan datos relevantes de la Argentina actual, para cualquier observador extranjero, miles de intelectuales supuestamente preocupados por lo nacional, son absolutamente indiferentes a esas situaciones y por lo contrario, han devenido empecinados detractores de quienes las develamos.
Han convertido al mundo en el patio de los objetos, patio en que las antiguas sacralidades hoy se reemplazan por el departamento, el lavarropas, el vehículo propio, las bolsas con dinero en el baño de algún ministro, las armas de la policía eléctricas o de las otras, o acaso el tráfico especulativo en dólares desde altas funciones de gobierno. Han transformado a los objetos en sus nuevos dioses y ello ha conducido a estos sectores medios y a quienes los expresan políticamente, a devenir en una caricatura del hombre blanco de los siglos anteriores. Son de esa manera, furiosamente modernizantes, partidarios de las tecnologías de punta, creyentes confesos en todo crecimiento y amantes de la idea de progreso sin atenuantes. En ese modo obstinado de dar la espalda a todo lo rural, todo aquello que tenga que ver con la naturaleza o con la vida, incomoda y debe ser rechazado o desnaturalizado. La soja a la que por años han respaldado como monocultivo excluyente e ignorado como causa de la dependencia nacional, pasa de pronto en los discursos a ser el yuyito del que se ríen con nerviosismo, como si no supieran de qué se trata… la carne porcina, que es el eslabón siguiente en las nuevas cadenas agro alimentarias de producciones globales de carnes en encierro con balanceados transgénicos y de la cual no han hecho sino elevar el piso de madres hasta desplazar a todo pequeño y mediano productor, para dejarle el mercado a las corporaciones, pasa a convertirse en palabras de nuestra presidente, en algo mejor que el Viagra, por sus supuestos efectos estimulantes. Pareciera que referirse a la Naturaleza o a la comida, los coarta y hasta perturba, de tal modo que tienen que apelar al humor o a las parodias, para referirse a ello. Tal vez les ocurra lo mismo con todo aquello que tiene que ver con lo primordial de lo humano. Cualquier propuesta de simplificar la vida actual o hacer más racional el consumo de energías será vista por ellos como volver a las cavernas… Es evidente que subyacen en esa expresión disparatada, terrores profundos no elaborados que son incapaces de enfrentar. Cuando la Presidente habla de los fedlots o corrales de engorde, esos infiernos dantescos donde se hacinan decenas de miles de bovinos alimentados con balanceados del modo más antinatural, refiere a una ganadería con tecnologías incorporadas…¿? Como si el hecho de consumir la cama de pollos y otras basuras además de vivir en chiqueros hediondos y patogénicos, pudiera añadirle a la carne alguna ventaja que no tuviera la que antes disponía nuestro país, considerada la mejor carne del mundo, producida por animales que caminaban y pastaban libremente en grandes extensiones. Alguna vez escuché algo parecido por parte de la actual funcionaria Adriana Puigrós. Siendo Secretaría del área científica del Gobierno de Menem, en una reunión de las Naciones Unidas para la cultura refirió a las semillas genéticamente modificadas como “semillas con tecnologías incorporadas”, como si no se atreviera a pronunciar la palabra transgénicos ni a enfrentar el misterio profundo de la seminalidad… Supongo que perfectamente, esta clase intelectual, podría asimismo, definir a la cesárea como un parto con tecnología incorporada…Y continuando este razonamiento que nos conduce directamente a la irracionalidad, tendríamos que, un bebé de receta, en que se realiza una selección genética del óvulo, sería para el común de estos progresistas, un humano con tecnología incorporada… El drama de estos sectores medios es existencial, abandonaron o rechazaron a los antiguos dioses tutelares de la América profunda, para rendir idolatría a las tecnologías de punta, las góndolas y las fechas de vencimiento. Ellos expresan los extravíos de un sector social que alguna vez llegó a confundir la lucha armada con la revolución y que en los últimos tiempos ha confesado por boca de Horacio Verbitsky que, en la búsqueda de articular frentes populares para el crecimiento, cometió el burdo error de confundir a las empresas transnacionalizadas con la burguesía nacional. En un periplo que va de Marx y Lenín a Marta Hannecker, han perdido de manera creciente el sentido común y se hunden sin remedio en el mayor de los ridículos.
Lamentablemente, no todo es circo, tembladeral y simulacro. Por debajo de las penosas operatorias políticas y de las más penosas todavía, distracciones colectivas, continúan operando las Corporaciones transnacionales y continúa profundizándose el destino impuesto a nuestros países, de ser los enclaves de producciones necesarias a las grandes metrópolis. En los primeros días del mes de Febrero se realizó en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, un Simposio sobre presunta Agricultura Sustentable, suelos, Biotecnología y Agrocombustibles, simposio en que la presencia argentina y especialmente de altos directivos del INTA, conformaron el corazón de un encuentro que apuntó a fortalecer las estrategias de neocolonización corporativa en América del Sur. http://www.elmundo.com.bo/Secundarianew.asp?edicion=24/01/2010&Tipo=Economia&Cod=9853
Una vez más, debemos repetir algo que hemos venido afirmando en forma reiterada a lo largo de tantos cientos de Editoriales de Horizonte Sur: el corazón de este modelo neocolonial es el Agronegocio y la Biotecnología. Quienes lo expresan, quienes lo generaron y lo alientan, son quienes continúan fijando las pautas de la dependencia y la relación con las corporaciones, y ello mucho más allá de las disputas menores y ocasionales que puedan, como en el caso de Reutemann, de Binner o de Clarín, tener con el Gobierno. El corazón del proyecto neocolonial está por lo demás, fuertemente implantado en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, en el INTA, en el SENASA y en el Ministerio de Agricultura. El resto del Estado administrador y del circo partidario, es la comparsa cómplice que aprovecha o que administra, los que hacen el trabajo sucio de contener la pobreza y el desempleo, los que deben organizar e implementar la represión para las situaciones extremas, y los intelectuales que deben ocultar con discursos y falsos decorados, las dos situaciones más extremas que a decir de mi amigo, el Dr. Antonio Mitre en una comunicación privada desde Córdoba, nos configuran y definen: …”una Argentina colonizada, decadente y sometida, que arrastra dos asuntos pendientes, asuntos que no tienen prensa, que se ocultan, que muchos prefieren ignorar y que son en gran parte causa de los problemas enumerados, la “deuda externa perpetua”, que esteriliza los mejores esfuerzos de nuestro pueblo, que nos hace “vivir pagando para morir debiendo” y el “cerco” geopolítico que los ingleses nos tienden por el sur ( que no es inocuo solo porque nosotros miremos para otro lado) . Ambos actúan como un cepo o mejor como una pinza que nos tiene agarrados de las “pelotas”, una pinza que acota severamente nuestra capacidad de decisión soberana y la autonomía del estado nacional (o lo que de él queda)”.
Decir las cosas que hemos dicho desde Horizonte Sur en la Radio pública a lo largo de más de cinco años no ha sido fácil ni tampoco ha sido regalado ni gracioso, hemos dicho sistemáticamente aquello que no debía decirse en el orden colonial naturalizado, hemos develado lo que no querían ver o no deseaban que otros vieran. Nuestra lucha era por el esclarecimiento de la conciencia de quienes nos escuchaban y en eso hemos ganado, no importa lo que ahora hagan de Horizonte Sur. Ellos nos han combatido cuanto pudieron y trataron de apagar nuestras voces de manera reiterada sin lograrlo, gracias al apoyo incondicional de los oyentes. Ahora que han entregado el poder de los medios a una banda de la izquierda cipaya, han hallado instrumentos más eficaces en el manejo discrecional de las decisiones y en las prácticas del poder desnudo. Sí, nos han dado de baja de la Radio Pública, y también por eso será inolvidable este verano del 2010. Pero son muchos los que, en estos años, han abierto los ojos a la verdad de la situación colonial y confiamos en que continúen el camino que aprendimos juntos. Vivimos en una Argentina colonial y aspiramos a recuperar una Patria para todos, una patria con Proyecto Nacional, con un modelo productivo amigable con la naturaleza y respetuoso de los ecosistemas, una patria con Soberanía Alimentaria y Justicia Social que considere como prioritario lograr la felicidad del pueblo argentino. Aunque ahora seamos censurados y se nos quiten los micrófonos de Radio Nacional, aunque se implante en los medios del Estado el pensamiento único, la fuerza de la verdad triunfará, triunfará más tarde o más temprano. Aunque lo intenten con la peor mala fe, ellos no pueden rescribir nuestra historia. En el año 1972 Perón, en su Mensaje a los Pueblos del mundo, ya anticipó esta época que ahora vivimos y las tareas que debíamos llevar adelante:
”Es urgente una revolución mental en los hombres, especialmente en los dirigentes de los países mas altamente industrializados; una modificación de las estructuras sociales y productivas en todo el mundo, en particular en los países de alta tecnología donde rige la economía de mercado, y el surgimiento de una convivencia biológica dentro de la humanidad y entre la humanidad y el resto de la naturaleza…Esa revolución mental implica comprender que el hombre no puede reemplazar a la naturaleza en el mantenimiento de un adecuado ciclo biológico general; que la tecnología es un arma de doble filo, que el llamado progreso debe tener un límite y que incluso habrá que renunciar a algunas “comodidades” que nos ha brindado la civilización; que la naturaleza debe ser restaurada en todo lo posible; que los recursos naturales resultan aceptables y por lo tanto deben ser cuidados y racionalmente utilizados por el hombre”… Lo dijo Perón hace 38 años, y su pensamiento mantiene total vigencia. Eso es lo que hoy nos proponemos, esas sabias palabras dan lugar a la lucha que llevamos y que no abandonaremos…
Jorge Eduardo Rulli
Martes 9 de Febrero de 2010 a la intemperie
http://horizontesurblog.blogspot.com/
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