¡Eva Perón! Tu nombre es como un rito
que se oficia por todos los senderos:
estás en la canción de los aceros,
estás en el silencio y en el grito.
Eva Perón: por siempre queda inscrito
entre aquellos que dieron, justicieros,
a la patria gloriosos derroteros.
Y es su voz como un cántico infinito.
Porque un día te alzaste como el lema
de una Argentina nueva, y el emblema
feliz de una inmortal revolución,
cubre hoy tu imagen todos los caminos
mientras rezan los labios argentinos
tu nombre inaugural: ¡Eva Perón!
ORACION
Señor: por la muchacha de aroma y de rocío
que estaba a nuestro lado y que hemos perdido;
por la amiga de todos, de los viejos, los niños, de
aquellos que vacilaban por el duro camino; por la
mujer heroica que nos dio otro destino, que era
nuestra esperanza, nuestra fe, nuestro abrigo.
Madre de los humildes y los desamparados,
que abrió su corazón como un inmenso regazo para
darle a su pueblo un calor más humano; madre sin
hijo tierno para abrirle los brazos, que hizo un nido
a todos los niños con sus pequeñas manos. ¡Protege
a la Señora de los Descamisados!
Señor: dale la paz que no tuvo en la tierra,
dale esa calma honda y guárdala a tu vera; que
descanse a tu lado, sin lágrima, sin pena, reposando
del llanto, del dolor, de las piedras que ofendieron
su paso sin poder detenerla. Protégela en su sueño,
porque es tuya y es nuestra.
Señor: éste es un día sin canto y sin sonrisa.
Su voz era campana e alerta o de alegría, y su
acento ha callado pero el pueblo no olvida. Nunca
será su imagen de polvo o de ceniza porque siempre
ha de estar en amor renacida -renacida en la
sangre de aquel que fue en la tierra su inspiración
y guía-, temblando en cada antorcha, agonizante
y viva. Señor: te la nombramos como una letanía:
Eva Perón, eterna como la luz y el día.
Poesía del libro “La Patria”
La historia de la patria nunca tuvo
el amable sabor de las consejas
Está hecha de lágrimas, de sangre,
de dolor, de vehemencia
de una pasión impar, desgarradora,
de una pasión acerba.
La historia de la patria es la del hombre,
su vigilia, su sueño, su proeza.
Es dura la conquista.
Cada día comienza.
UN DÍA TE QUERRÉ...
Un día te querré... Un día: ¿cuándo?
No lo sé, ni me importa, todavía.
Tan segura de amarte estoy, un día,
que ni anhelo ni busco, voy andando.
Mi mano que la espera va ahuecando
hoy reposa indolente, blanda y fría.
Un día te querrá... Hoy sólo ansía
encerrarse en la tuya, descansando.
Mi amor sabe aguardar. No es impaciente:
su deseo es arroyo, y no torrente
que hacia ti, con certeza, sigue andando.
Y una tarde cualquiera y diferente
me ha de dar a tu amor, serenamente.
Un día te amaré: ¿qué importa cuándo
|