ANTE LA BARBARIE ANGLOSAJONA, impongamos nuestra civilización hispano criolla   

Por/ Diego Gutierrez Walker

La globalización es la nueva herramienta de dominación política, económica, financiera y cultural del mundo anglosajón, urbi et orbi,  cabalgando en esos apocalípticos equinos de tecnología digital. La mejor defensa estratégica ante ese aluvión nórdico es la imperiosa necesidad de fortalecer nuestra identidad cultural.

         Nuestra cultura patriótica es hija dilecta de la formación, desarrollo y expansión de la cultura hispánica, a través del Imperio Español, cenit histórico de esa gran civilización greco-latina-cristiana-católica parida por el Mare Nostrum. 

         La latinización de la península, con la posterior consolidación del catolicismo visigótico, tuvo, como nosotros el 3 de febrero de 1852, su hora crítica en el año 711 cuando las tropas de Tarik desembarcaron en la península. A diferencia de lo sucedido en el Solar de Nuestra Raza, donde los moros dominaron militarmente a través de la implantación del Califato, la dominación de la barbarie sajona es satelital. Su principal arma de ataque es el permanente bombardeo electromagnético hacia nuestros valores más sagrados a través del manejo de la superestructura mediática e institucional. 

Debemos hacer aflorar en nuestras fibras más íntimas el temple del más grande caballero de la hispanidad, Don Ruy Díaz de Vivar, para que todo ese bagaje cultural de casi ochocientos años de reconquista que nos fue moldeando una Cultura, una Espíritu, una Fe y una Lengua; nos rescate de esta hecatombe. Pero a ese fuego sagrado deberemos agregar la sagacidad de Hernán Cortés, la astucia y el oportunismo de Juan Manuel de Rosas, la firme convicción de Felipe II y el virtuosismo de los Reyes Católicos y el General Perón.

No caigamos pues, en estériles y pintorescos pseudotradicionalismos que permitan perpetuar el ultraje y la dominación, aprendamos e incorporemos todas las tecnologías del enemigo y evangelicemos y civilicemos el éter y la virtualidad digital. Aprendamos de los japoneses que para mantener un vallado que proteja su cultura, sus tradiciones y sus cosmovisiones, adquirieron la tecnología moderna, pero se mantuvieron fieles a su emperador.  

         Rescatemos el glorioso 12 de octubre de 1492, inflexión única y maravillosa entre la consecución de la buscada unidad de la piel de toro y la conquista, colonización y evangelización de nuestro continente, llevando a la cultura ibérica a tomar una dimensión universal y cósmica. El sustrato de una Lengua, una Religión y una cosmovisión humanista y cristiana, se recostó sobre un mestizaje ibérico, europeo, mediterráneo, amerindio y negro africano. Mestizaje racial que sobre ese sustrato cultural  tuvo un desarrollo histórico común.

No busquemos Nuestra Identidad Cultural en fatuos ideologismos, en esterilizantes estéticas post-modernas ni en heréticas y paganas costumbres sociales, ya que nuestra identidad cultural nos vino dada por la Lengua Común en la que soñamos, cantamos, escribimos o rezamos; en los ritos en los que nos encomendamos a la Divina Providencia y en esa búsqueda con logros y desencuentros en el transcurrir del tiempo que llamamos Nuestra Historia.