Por/ Alberto Buela
Dedicatoria
A
mis amigos taberos de los pagos de Magdalena: a Quito
Rodríguez, al Vasco Errecarte, al Negro Morcilla, al
Zorrino Haedo, al Vasquito Soroa, a Cacho Maggi, a Cacho
Conte, al Viejo Gómez, al Negro Gómez, a Montenegro y
a Oscar Rodríguez, que jugando de afuera le da calor a
la fiesta y a Carlitos Rodríguez,que en invierno con
guisos de mondongo y en verano con asados de falda,
alegra el espíritu a todos.
La Taba
como juego practicado por los
criollos de Suramérica no es un simple juego de azar
como lo era en la antigüedad greco-romana sino que además
del factor suerte requiere habilidad técnica en se
manejo. Por eso se dice que <<
tirar la taba no es pa´ cualquiera>>.
Con este trabajo queremos cubrir un vacío en la
literatura campera sobre el tema. Puesto que la única
publicación que encontramos sobre la taba es un artículo
de Luis C. Pinto: La taba Rioplatense, apuntes para una historia de este juego, del año
1959, donde el autor declara: <<
Confesamos nuestro amor al estudio del pasado vernáculo,
pero no nos consideramos especialistas en el aspecto técnico
del juego que nos ocupa>>. He aquí el objeto
de este libro: aclarar al máximo los aspectos técnicos
del juego, dado que nosotros somos, antes que nada,
taberos.
EL
TERMINO TABA
Algunos autores sostienen, no sin razón , que la
palabra proviene del griego astrágalos
y del latín talus
que significaban en ambos idiomas tanto vértebra, taba
como dado. Existió en Roma la lex
tallaria contra los que jugaban abusivamente a los
dados.
Otros autores afirman que la voz << taba
>> hace referencia a la manera de manipular estos
huesitos y que debió ser el primer cubilete árabe que
en dicha lengua se llama tabba
o kaba. Y es probable que hayan sido ellos quienes introdujeron la
palabra en España durante su larga dominación desde el
año 711 al 1492.
ANTECEDENTES
HISTÓRICOS
El juego de la taba es practicado ya en la
antigua Grecia como juego de azar, puesto que se jugaba
con cuatro pequeñas tabas de carnero o cordero que se
tiraba como nuestros dados modernos todos conjuntamente
con la mano o cubilete. Las cuatro caras de los huesitos
llamados astrágalos, permitían 35 combinaciones
diferentes.
El primer antecedente que tenemos figura en
la Ilíada
de Homero, canto XI donde se cuenta que Patroclo, primo
de Aquiles, había huido a su lado después de matar a
Clitónimo, hijo de Anfidamante, en una pelea durante
una partida de tabas ( astragaloi
). El Término en plural confirma que en la antigüedad
clásica, lo mismo que en
la España
de hoy día, se jugaba a las tabas pero no a la taba-en
singular- como se juega en América.
Además del juego, las tabas sirvieron como
objeto de adivinación y la astrágalomancia fue un arte
muy tenido en cuenta. En este aspecto fue muy famoso el
oráculo del templo de Hércules en la ciudad de Acaya.
Entre los romanos fue un juego que estuvo muy en
boga. Ellos lo llamaban Alea que significaba suerte. De
ahí proviene la célebre frase de César cuando atravesó
el Rubicón para atacar Roma: Alea
jacta est (la suerte está echada).El juego con la
cristianización del mundo pagano fue perdiendo
paulatinamente vigencia, sobre todo el aspecto vinculado
a las prácticas adivinatorias y en general, en Europa
se conservó como juego de azar en las zonas pastoriles
de montaña. En el pueblo de
la Briviesca
(Castilla-
León) se realiza el martes anterior a
la Ascensión
la Fiesta de
La Tabera
, donde sobre mesas se tiran las tabas. Hay que tener en
cuenta, sobre todo con respecto a nuestro juego de taba,
que la identidad del nombre no significa la identidad
del juego. Puesto que son juegos diferentes, aun cuando
pudiera existir alguna remota semejanza.
La taba como juego americano, desprovista del
aspecto adivinatorio, se juega en una combinación de
baquía y suerte en todo el cono sur de América
especialmente en las zonas agrícolo-ganaderas, pues es
necesario abundante ganado vacuno para de allí, sacar
las mejores tabas que son aquellas que provienen del
garrón de los grandes toros o bueyes. Su radio de acción
abarca toda
la Argentina
, parte de Chile y Bolivia, la campaña paraguaya, el
sur de Brasil y todo el Uruguay.
Cuenta Martiniano Leguizamón en su libro De
cepa Criolla (1908) que “Rosas
y Quiroga fueron dos diestros apasionados y formidables
taberos que dejaron larga fama”.
En cuanto a la partida más grande de taba,
parece ser que fue la que se jugó durante cinco días
– del 13 al 17 de septiembre de 1872- en
la Tapera
de Díaz de Los Toldos,
a propósito de una carrera sobre diez kilómetros
entre Juan Moreira y el cacique Justo Coliqueo, que se
corrió el día 15 y ganó Moreira por media cuadra de
distancia. Se formaron cuatro canchas de taba y tres de
monte.
Fue y es un juego prohibido desde siempre por las
autoridades debido a las consecuencias que se derivan
del juego por dinero, como peleas y discusiones
violentas.
Los versos del poeta y cantor sureño Héctor del
Valle vienen, al respecto, como anillo al dedo:
Y como quien a gusto se desata
Al
ratito nomás ya me encontraba
En la ida y venida de una taba
Donde cambia de dueño mucha plata.
DESCRIPCIÓN
DE
LA TABA
Es uno de los huesos que integra el tarso de los
vacunos que en anatomía se llama astrágalo. Tiene
cuatro caras la
mayor denominada carne o suerte con forma de S, la menor
llamada culo o playo y las dos laterales hoyo y tripa.
Existen según su peso tabas livianas y pesadas. Las
primeras de entre
250 a
300 gramos
y las segundas de 350 en adelante. Si bien hay quienes
juegan tabas <peladas> tal como salen del animal,
la mayoría de las tabas para jugar están
<calzadas>. Es decir, se le realizan al hueso
apliques de metal que no sólo le dan mayor peso,
volumen y equilibrio sino que además permiten < la
clavada>, tiro de máxima destreza en este juego. Los
apliques de metal se hacen en las dos caras planas
siendo de metal más o menos precioso- cobre, bronce u
oro para la suerte y hierro o acero para el denominado
culo o chuque.
En cuanto a la preparación de las tabas se dejan
secar hasta eliminar todo vestigio de carne.
Generalmente suele dejarse sobre un hormiguero, luego se
la tapa con yerba usada para la que la coloree y
finalmente se la hierve en grasa cubierta hasta algo más
de la mitad pero dejando la cara de la suerte seca. Ello
permitirá obtener una taba suertuda. El procedimiento
contrario, en general produce tabas < culeras>. En
Argentina los mejores especialistas en el < calzado
de tabas> son de la escuela de Pedernales Provincia
de Buenos Aires, de donde proviene la marca < El
Campechano> de Juan Alessandrelli, continuado luego
por Ángel Núñez y actualmente por Copes y Pulenta.
Los
tipos de tabas según los modelos de < calzado>
pueden ser de suerte o culo –partido o entero-. De
filo o hacha, que es la parte del culo que debe
<clavarse>, simple o con gavilán. Y en cuanto al
tipo pueden ser derechas o izquierdas según indique la
punta de la suerte.
LA
CANCHA
,
EL TIRO Y LAS REGLAS
Se requiere un terreno limpio donde ubicar la
cancha, que está compuesta por dos campos separados uno
de otro por una distancia de siete pasos o seis metros
como mínimo. El espacio entre los dos campos se
denomina <adentro> que está delimitada por dos líneas
o rayas a las que a veces se les pone un alambre por
arriba para determinar mejor si el tiro fue adentro o
no. En cada campo, además
de regarse y apisonarse, suele marcarse un
<queso> que es un espacio circular de tierra bien
humedecida que permita al tabero de baquía realizar la
<<clavada>> que consiste en hacer que la
taba caiga en el campo contrario y quede firmemente
adherida al suelo merced al hacha o filo y con la suerte
para arriba.
La clavada perfecta se denomina Luis XV. Si la
taba en la clavada queda muy parada se debe verificar
con un billete o papel que la punta de la suerte se
encuentre despegada del suelo. Caso contrario, se
transforma en <<treinta y una>> o
<<pinina>> figura que carece de valor- no se
gana ni se pierde-, salvo que de antemano se estipule lo
contrario.
Existen sólo dos formas correctas de tomar la
taba ya sea con la suerte hacia arriba y la punta hacia
delante, lo que permite la clavada de <<dos
vueltas>> o con el culo hacia arriba y el talón
hacia delante, lo que posibilita el tiro de
<<vuelta y media>>. La taba se tira girando
hacia adentro como las agujas del reloj. Existe, además
de estos dos tiros de destreza o habilidad, el tiro de
<<roldana>>que consiste en enviar la taba
dando sucesivas vueltas en el aire; este es el tiro más
común, y ya no supone destreza sino sólo suerte. Y en
general, hace que la taba <<galope>> en el
campo contrario antes de detenerse.
Para tirar la taba el tirador se ubica detrás de
una de las rayas, toma el hueso con la palma abierta
hacia el cielo y apoya suavemente el pulgar en la parte
superior para darle el equilibrio correcto al arrojarla,
evitando que <<baile>> cuando la arroja.
Mide a ojo la distancia, dobla el brazo de modo que la
mano llegue a la altura del hombro, inclina un poco el
cuerpo y elevando el brazo lanza la taba.
En cuanto a las reglas las fundamentales son : se
juega en una cancha de siete pasos entre campo y campo.
Con una sola taba todos los jugadores. No se debe pisar
la raya ni cambiar de campo. Si cae adentro es mala, es
decir no hay juego. La suerte gana el culo pierde. Si
cae de costado, sea hoyo o tripa es mala. Los jugadores
pueden jugar a su mano o a la de los otros, sea al tiro
o a la espera. Las apuestas se realizan en el centro de
la cancha. El jugador que recién entra y es sacado sin
haber podido ejecutar ningún lance tiene <<opción
de tiro>>, si la pide.
LA
TABA Y
LAS TRAMPAS
La
taba es uno de los pocos juegos, sinó el único, donde
los pillos buscan sacar ventajas a los que saben jugar,
más bien que a los que no saben. Puesto que estos últimos
al tomar la taba de cualquier manera y arrojarla
<< de roldana>> no dependen de ninguna
habilidad o baquía sino simplemente de la suerte, y ahí
no hay trampa que valga.
Como dijimos, sólo existen dos formas correctas
de tomar el huesito, una con la suerte hacia arriba y
la S
apuntando – para lograr < la clavada> de dos
vueltas-. Y otra, con el culo o chuque hacia arriba y el
talón apuntando –para lograr la clavada de vuelta y
media-.
Los tramposos son de dos clases: los que trabajan
sobre las tabas o sobre las canchas.
La trampa más habitual es sobre la taba. Así
entre los timberos es cargarla para que <<se le de
vuelta la taba>> al que tira a clavar. La taba se
carga del lado de la suerte, ya sea llenándola con
plomo o metal. Otra forma es, antes de cazarla, hervirla
en grasa del lado de la suerte varias veces, lo que le
da mayor peso a este lado y la desequilibra en la caída.
Este tipo de tabas se denominan <<culeras o
chuques>>.
La segunda trampa en importancia, aunque de mayor
elaboración es acomodar
la cancha. Como dijimos, la cancha está
compuesta de dos campos y para que la taba rebote y no
se clave , una forma es aprovechar las raíces de un árbol
próximo rellenando previamente a la jugada el campo de
ese sector. La otra forma de trampear un campo es
enterrar un cuero de oveja debajo del mismo, lo que hace
las veces de colchón impidiendo que la taba se clave y
ayudando a que se dé vuelta. Al respecto están los
famosos versos:
<< Clavé en medio de la cancha
la hoja de mi facón,
entonces saqué un pellón
a flor de tierra estanquiado>>
Para evitar esta trampa lo mejor es jugar con
<<un queso>>- sector de cada campo bien
picado y regado que no se permite pisar- en donde el
tabero diestro pueda mostrar sus habilidades.
Existen además otras trampas menores, que son
debidas más bien al aprovechamiento de las
circunstancias que rodean una partida cualquiera.
TIPOS
DE PARTIDAS
La partida normal y tradicional de taba se juega
al aire libre en una cancha y con una sola taba entre
diez o doce jugadores distribuidos por mitades.
Las partidas por campeonatos o certámenes se
juegan simultáneamente en varias canchas debido a la
cantidad de participantes. Y se van descartando por
puntaje hasta llegar al final en una sola cancha.
Las partidas de exhibición se juegan entre dos o
cuatro jugadores avezados y con varios tipos de tabas
para mostrar sus destrezas.
Tenemos también el tipo de partida denominada
<< treinta y una >>, donde se otorga de
entrada un valor a las distintas posiciones en que puede
caer la taba. Así la pinina vale treinta y una; la
clavada, diez; la suerte vale cinco puntos; el culo
clavado, tres y el culo simple, uno. Las apuestas se
realizan antes de comenzar el juego y el jugador que
primero haga treinta y una gana la apuesta, pero
<<si se pasa pierde>>. Por ello el jugador
se puede plantar si estima que puede pasarse. En tal
caso todos los puntos que haga después se le suman al
contrario quien, sin pasarse, puede ganarle si suma mas
puntos que él al plantarse.
Finalmente tenemos las partidas <<bajo
techo>>, en galpones, vagones de tren, galerías,
etc., en donde se arma la cancha con dos bolsas de
arpillera bien mojadas con un poco de tierra o arena
arriba. En este caso no existe la clavada porque es
imposible hacerla, pero se busca un tiro denominado
<<planchazo>> donde la taba cae de plano
suerte.
NOTAS
BILBLIOGRÁFICAS
Son muchos los autores que han escrito algo sobre
la taba, pero sólo noticias limitadas a unos pocos
renglones, a lo sumo un par de páginas. De modo tal que
la bibliografía sobre le tema es muy abundante pero al
mismo tiempo muy pobre en profundidad. Todos, incluso
criollistas reconocidos como Martiniano Leguizamón o
Justo P. Sáenz, dicen más o menos lo mismo y del juego
en sí no se ocupan, dándolo por sobreentendido.
De la bibliografía rescatamos dos: Un artículo
del antropólogo Luis Pinto y tres páginas del eximio
folklorista don Carlos Villafuerte.
1.-
Pinto, Luis C.: La
taba rioplatense, apuntes sobre una historia de este
juego, Revista antropología, 1959.
2.- Villafuerte, Carlos: Los
juegos en el folklore de Catamarca,
La Plata
, Ministerio de Educación de
la Provincia
de Buenos Aires, 1957.
Noticia:
La Asociación Argentina
de Taba tiene por objeto la práctica y difusión del
juego de la taba como deporte y destreza criolla. Su
sede está en Atalaya, Partido de Magdalena, Provincia
de Buenos Aires. Sus teléfonos son 02221-491099/48.
También hay un correo electrónica: asociacionargentinadetaba@yahoo.com.ar
.
(*)
Presidente de
la A.A
.T.
alberto.buela@gmail.com
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