OBAMA PREMIO NOBEL ¿DE LA PAZ?

 

 

Por/ Daniel Brión

         El 9 octubre de 2009  el Presidente del único país del planeta Tierra sin nombre propio: Estados Unidos de America (nombre que sólo indica su constitución política), Barack Hussein Obama II (su nombre completo), “ha ganado” el Nobel de la Paz, o debería decir –más prolijamente- le entregaron dicho premio.

I – TRAICION A LOS PRINCIPIOS DEL PREMIO NOBEL A LA PAZ

Recordemos que el Premio Nobel de la Paz es uno de los cinco Premios Nobel que fueron instituidos por el inventor e industrial sueco Alfred Nobel. Este premio se otorga "a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones, la abolición o reducción de los ejércitos existentes y la celebración y promoción de procesos de paz" (sic), según el testamento del propio Nobel. Mientras que la entrega de los restantes Premios Nobel se lleva a cabo en Estocolmo, la capital de Suecia, este premio se entrega en Oslo, la capital de Noruega.

         Obama ya había anunciado, apenas diez días antes, el despliegue de 9.000 marines más en Afganistán como parte de su nueva estrategia militar para el país asiático, de tal manera y sucesivamente, el nuevo contingente de tropas estadounidenses para Afganistán estará compuesto por entre 30.000 y 35.000 efectivos, y se desplegará en un plazo de entre 12 y 18 meses.
 
En la actualidad hay 68.000 soldados norteamericanos en Afganistán y 42.000 más de otros países. El general Stanley McCrystal , es el máximo responsable de las tropas norteamericanas y de la OTAN en Afganistán.
 
Estados Unidos, además, espera que sus aliados de la OTAN aumenten su presencia militar en Afganistán con 10.000 efectivos más, algo que parece difícil habida cuenta de lo impopular que resulta esta guerra entre las opiniones públicas occidentales.

Sabía Obama que las palabras que pronunciase durante la concesión del Premio Nobel de la Paz no podían obviar la incongruencia, por eso en esa oportunidad se ocupó de recordar a los presentes que Noruega también tiene soldados en suelo afgano.

Y haciendo de la necesidad virtud, el presidente ha comenzado por decir que "habrá momentos en los que nuestras naciones -actuando por separado o en concierto- encontrarán el uso de la fuerza, no sólo necesario, sino moralmente justificado". Otra de esas brillantes frases fue: "Estamos en guerra (¿?) y soy responsable del despliegue de miles de jóvenes americanos para luchar en una tierra lejana", ha proclamado solemne Obama. "Algunos matarán. Otros morirán", ha dicho, agregando "no nos confundamos: el mal existe en el mundo”.

Bajo mi óptica todo depende de que se entienda por “el mal” y por el “bien” y, esencialmente, quien defina cada categoría.

Totalmente desvirtuada la idea de Alfred Nobel al establecer esta premiación por la Paz.

 

II –  EL ACERCAMIENTO CHINO

Entre los días 24 de octubre y el 3 de noviembre de 2009, el vicepresidente de la Comisión Militar Central de China, el general Xu Caihou , realizó la primer visita por parte de un alto oficial militar chino a EEUU desde que Barack Hussein Obama tomó la presidencia.

Esta visita, de alto nivel, fue el evento más importante de 2009 en las relaciones militares entre China y EEUU. Las relaciones militares, entre ambos países, han ganado impulso desde que el presidente chino, Hu Jintao, y su homólogo estadounidense Obama alcanzaron un consenso el pasado mes de abril en Londres para mejorar y aumentar los lazos militares bilaterales.

La visita de Xu y otros acontecimientos positivos recientes, por ejemplo la cena que puso cierre al dialogo estratégico y económico a nivel ministerial, realizada en Washington D.C., donde cuatro funcionarios de altísimo nivel de U.S.A y China expresaron su compromiso de cooperación, demuestran que los lazos militares y comerciales entre China y EEUU están disfrutando de las oportunidades para un nuevo desarrollo, a pesar de que continúan algunos retos, según los analistas.

Qian Lihua, director general de la oficina de Asuntos Exteriores del Departamento de Defensa de China, describió la visita de Xu como "ocupada" y "fructífera".

Señaló durante una rueda de prensa realizada recientemente en Washington que el programa con el que cuenta el general chino demuestra que la parte estadounidense ha dado una gran importancia a esta visita. El general Xu fue invitado por el Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington para que llevara a cabo un discurso sobre la política de defensa de China.

Xu manifestó ante una audiencia compuesta por cerca de 300 funcionarios estadounidenses, académicos y delegados empresariales que China se mantendrá de manera firme en el camino de un desarrollo pacífico, y que su política de defensa nacional es de naturaleza defensiva.

Posteriormente, tuvo una comida con ex importantes figuras políticas de EEUU, incluyendo al ex asesor de Seguridad Nacional Zbigniew Brzezinski ; el ex secretario de Defensa James Schlesinger y a la ex representante estadounidense de Comercio Carla Hill , con quienes intercambió puntos de vista sobre los asuntos globales.

Xu asisitó a una cena organizada por el secretario de Defensa Robert Gates , durante la cual discutió los asuntos bilaterales e internacionales con el presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor estadounidense, Michael Mullen ; el ex asesor de Seguridad Nacional Brent Scowcroft , y el ex secretario de Defensa William Cohen .

El general chino sostuvo pláticas formales con Gates en el Pentágono, y después se reunió de forma separada con el asesor de Seguridad Nacional, James Jones , y el vicesecretario de Estado James Steinberg .

Días después, el presidente Obama se reunió con Xu en la Casa Blanca.

En temas más amplios, Xu y sus anfitriones estadounidenses acordaron aumentar las relaciones militares entre ambas partes, y cooperar de una manera estable y saludable.

Aún quedaban obstáculos. Aunque las perspectivas para las relaciones militares entre China y EEUU son esperanzadoras, Xu también expresó las preocupaciones de China con respecto a varios importantes obstáculos que pueden dañar las relaciones.

  • El primer y mayor obstáculo es la relación militar entre EEUU y la provincia china de Taiwan. China mantiene que EEUU debería atenerse a los tres comunicados China-EEUU y reducir gradualmente su venta de armas a Taiwan hasta una detención total de las ventas.

 

  • El asunto de Taiwan está entre los intereses básicos de China, y es un asunto básico que entorpece el desarrollo de los lazos militares China-EEUU.
  • Si la parte estadounidense no puede encontrar soluciones para este asunto, no será posible que se dé una relación militar China-EEUU estable y saludable.

 

  • En segundo lugar, se debe poner fin a las intrusiones de aviones y barcos militares estadounidenses en la zona económica marítima exclusiva de China.
  • China espera que el ejército de EEUU pueda atenerse a la Convención de la ONU sobre la Ley del Mar y a la legislación marítima de China, y poner fin a ese tipo de acciones que pueden poner en peligro la seguridad y los intereses de China.

 

  • En tercer lugar, hay ciertas legislaciones estadounidenses que restringen el desarrollo de la relación militar entre los dos países.
  • La más destacable de ellas es el Acta de Autorización de Defensa 2.000 aprobado en 1999.

 

Qian Lihua declaró que una de las principales razones para los altibajos en la relación militar entre China y EEUU es la relación militar entre EEUU y Taiwan. Para romper ese ciclo de altibajos, EEUU debería gestionar el asunto de Taiwan de forma muy cuidadosa, destacó.

 

III - ¿CUAL FUE LA RESPUESTA DE U.S.A. DE SOLUCION A ESTOS OBSTACULOS?

El Departamento de Estado estadounidense procedió –y por supuesto “justificó”- la venta de armas a Taiwán, estimando que ésta contribuye a "mantener la seguridad y la estabilidad" entre la isla y China.

"La decisión de vender armas a Taiwán (...) contribuye a mantener la seguridad y la estabilidad entre las dos orillas del estrecho de Formosa", declaró Laura Tischler, portavoz del Departamento de Estado norteamericano.

El Pentágono anunció la venta a Taiwán, por una suma total de 6.400 millones de dólares, de:

  • 114 misiles Patriot,
  • 60 helicópteros Black Hawk,
  • equipamientos de comunicación para los aviones cazas F-16 tawaineses y
  • buques cazas de de minas submarinas,

 

En reacción a esto, China suspendió sus relaciones militares con Estados Unidos y pidió a Washington anular este nuevo contrato, como protesta oficial urgente dirigida al embajador de Estados Unidos, Jon Huntsman, por el viceministro chino de Relaciones Exteriores He Yafei.

Pese a una notoria mejora en las relaciones chino-taiwanesas, el gobierno chino, que expulsó al gobierno nacionalista del Kuomintang a Taiwán en 1949, considera la isla rebelde como parte integrante de China y amenazan con intervenir militarmente si se declara independiente.

De esta manera, nuevamente U.S.A traiciona a su “aliado” en la mitad de las mejores relaciones de la historia entre ambos, manifestando una cruda interferencia en los asuntos internos chinos. Llevando la situación a estar al filo de un hilo, amenazando de tal manera y por otro punto, la paz asiática. La justificación en este caso fue: “Esas ventas contribuyen a mantener la seguridad y estabilidad a lo largo del Estrecho de Taiwán”

En realidad esa estabilidad y seguridad es ahora cuando se encuentran jaqueadas, tras la venta de tamaña envergadura a una de las partes en conflicto, justamente a quien resulta enfrentada en su política e intereses con China.

 

IV – ANTECEDENTES POST SEGUNDA GUERRA MUNDIAL

Señala Henry C.K. Liu : Dos problemas fundamentales resaltan el apaciguamiento chino como una política condenada al fracaso. El primero y más inmediato problema es el apaciguamiento chino a la escalada de violación norteamericana de la soberanía China interfiriendo en los asuntos interiores chinos respecto de Taiwán. El segundo y problema a largo plazo es el apaciguamiento chino por la estrategia norteamericana de cambiar a China de un sistema socialista hacia una economía capitalista de mercado a través de "evolución pacífica."
En ambos problemas, China ha hecho repetidamente concesiones apaciguantes para ilegitimar las demandas norteamericanas que ponen en peligro intereses nacionales Chinos.

El tal apaciguamiento inevitablemente llevará al conflicto, incluso la guerra. Los dos problemas en los que ningún apaciguamiento puede tolerarse son:

  1. protección de la integridad territorial China
  2. conservando el sistema socialista en China.

 

Después de más de dos décadas - desde 1950 - de hostil política de contención norteamericana hacia China a través del aislamiento diplomático y el embargo económico de la nueva república socialista por un bloque Occidental dominado por la superpotencia norteamericana, una nueva página en relaciones de EEUU-China dio un vuelco en base a un hito del documento bilateral: el Comunicado de Shanghai de 1972, enmendado por el Comunicado de Normalización de 1978 y el comunicado del 17 de agosto de 1982.

El reconocimiento y respeto de las diferencias bilaterales entre China y EEUU fue envuelto en el Comunicado de Shanghai de 1972, que declara:

Hay diferencias esenciales entre China y los Estados Unidos en sus sistemas sociales y política exterior. Sin embargo, los dos lados acordaron que los países, sin tener en cuenta sus sistemas sociales, deben dirigir sus relaciones sobre los principios de respeto por la soberanía y la integridad territorial de todos los estados, no-agresión contra otros estados, no-interferencia en los asuntos interiores de otros estados, igualdad y beneficio mutuo, y co-existencia pacífica. Las disputas internacionales deben establecerse sobre esta base, sin acudir al uso o amenaza de fuerza. Los Estados Unidos y la República Popular de China están preparados para aplicar estos principios a sus relaciones mutuas.

La política norteamericana sobre Taiwán ha violado de forma consistente e incesantemente los principios de respeto por la soberanía y la integridad territorial de China y ha interferido en sus asuntos interiores.

Y con esta venta, cuyo contrato fue iniciado por el presidente saliente Bush, estados unidos ha marcado con hechos la falsedad de sus palabras y reuniones ministeriales.

Las bases importantes de relación normal entre EEUU y China como estipuladas en el Comunicado de Shanghai, a saber los principios de respeto de soberanía e integridad territorial de todos los Estados, y no-interferencia en los asuntos interiores de otros estados, no ha sido observada por los Estados Unidos sobre el problema de Taiwán. Lejos de llevar a la paz, el apaciguamiento chino en el problema de Taiwán llevará inevitablemente a la guerra, dado que ningún gobierno en China puede sobrevivir la prolongada separación de Taiwán que se solidifica en un statu quo perpetuo de interferencia extranjera.

Y un gobierno que tolera la extensión interminable del statu quo en Taiwán lo hace a su propio peligro.

 

V – EL CERCO MILITAR NORTEAMERICANO A CHINA

Militarmente, los extensos despliegues de fuerzas norteamericanas en Asia están cercando estratégicamente a China.

Las bases norteamericanas en Corea del Sur, Okinawa, Guam y Diego García, junto con las tropas de EEUU en Afganistán y otros países de Asia Central, forman un anillo de presencia militar de EEUU a lo largo de todos menos el flanco norte de China.

Este modelo de cerco norteamericano empujará a China a buscar una alianza de seguridad con Rusia, que está preparando su propia respuesta militar según informes recibidos del polémico nuevo sistema de defensa anti-misiles en construcción en ex estados soviéticos en Europa Oriental que podría chispear una nueva carrera armamentista. EEUU planea montar una alianza de defensa de misiles con Japón, Corea del Sur y Taiwán, que fortalecerán el incentivo para una nueva cooperación de defensa chino-rusa.

Las poderosas fuerzas de tarea navales norteamericanas en aguas internacionales alrededor de China, permiten a los Estados Unidos cortar a voluntad los embarques vitales de petróleo y gas a China, como una vez lo hizo a Japón, lo cual llevó al ataque japonés a Pearl Harbor en diciembre de 1941.

Para oponerse a esta amenaza, China ha estado expandiendo su arsenal de cada vez más precisos misiles balísticos y de crucero y aviones bombarderos de largo alcance, para complicar la potencial intervención norteamericana en los mares territoriales chinos.

También, el acuerdo nuclear entre EE.UU.-India de 2005 apunta abiertamente a contener a China y despertará predeciblemente una contra-medida china.

 

VI – EL INTENTO DE CONTENER ECONOMICAMENTE A CHINA

Recordando lo señalado presentemente, en cuanto a la casi inmediata traición de USA. a las reuniones de Washington, tanto a la del Grl. Xu Caihou, como a las de los cuatro importantes funcionarios estadounidenses y chinos, de nivel ministerial, sobre el dialogo estratégico y económico.

Resulta mas simple de comprende el espíritu de la nota que escribió Henri Kissinger a fines de enero de 2010, donde señala, que la misión de la actual administración Obama es lograr una visión común norteamericana y china, del orden mundial emergente.

Los estados unidos son concientes de que su sociedad consumista hizo que enormes cantidades de dólares pasaran de USA a China, y el merado financiero chino los redirigió al estadounidense en forma de diferentes préstamos.

La crisis financiera mundial originada por USA (podríamos llamarla “efecto Whisky”), ha destruido la confianza de China en continuar invirtiendo en instituciones financieras estadounidenses y han comenzado a repatriar esos capitales.

China es el primer acreedor de USA por más de un billón de dólares.

Por otra parte, y abriendo nuevos mercados, China ha iniciado relaciones comerciales con India, Brasil, Rusia y opera en las respectivas monedas de esos países, con intención de ir creando pausadamente una moneda de reserva alternativa.

Así, la receta de Kissinger es que China consuma más y Estados Unidos consuma menos, de tal manera pretende invertir la balanza comercial actual entre los dos países, y pretende además que sea China quién ayude a su país a realizar este cambio. Pretende también que sea China quien renuncie a un supuesto propósito hegemónico con la tentación de crear un bloque asiático. Amenazando muy sutilmente, en su escrito, que un enfrentamiento en ese sentido con recuerdos de la segunda guerra mundial en Europa.

En definitiva, lo que Kissinger esta diciendo es que China ayude a Estados Unidos a evitar que se concrete la aspiración de que forme una unión de los países de la cuenca del Pacífico, pretendiendo amenazar a China con el “pequeño detalle” de la traición a todo lo conversado, con esa venta de armamento a Taiwán, como mensaje de advertencia.

 

VII – “MERITOS” DEL ACTUAL PREMIO NOBEL DE LA PAZ

A principios de ésta década, la venta de armamento fue de entre 8.000 millones y 13.000 millones de dólares al año. Pero en la primera mitad del año 2009 llegó a 27.000 millones de dólares y la tendencia sigue al alza .

Los compradores son los principales aliados de Estados Unidos como Afganistán, Bahrein, Corea del Sur, Egipto, Grecia, Jordania, Israel, Pakistán, Tailandia, Turquía y Emiratos Árabes Unidos, entre otros.

“Son buenas noticias para los fabricantes que históricamente han tratado de vender armas para contrarrestar un posible recorte del presupuesto militar”, indicó Goldring . “Pero malas para quienes esperábamos que el gobierno de Obama reviera la política estadounidense en la materia”. Los datos brindados por el Pentágono no son claros, puntualizó Siemon Wezeman , especialista del Programa de Transferencia de Armas del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), con sede en Suecia, y especializado en conflictos y asuntos de seguridad.

El armamento de origen estadounidense suele ser de tecnología muy avanzada y muy diversa, lo que le permite al comprador adquirir todo lo que necesite, en especial en materia de insumos de combate complejos como aeronaves, misiles y dispositivos electrónicos. Hay muy pocos fabricantes de armamento de alta tecnología, lo que aumenta el peso relativo de Estados Unidos, tendencia que probablemente se mantenga.

Un buen ejemplo es el avión de combate Joint Strike Fighter (JSF), creado en el 2009. Es prácticamente único en su tipo y hay varios interesados. Es posible que las proyecciones oficiales de ventas de este año incluyan más pedidos de esta aeronave. El programa del JSF se perfila como el más grande en términos de volumen de exportación, y tiene margen de crecimiento todavía porque casi no tiene competencia en el mundo. Con eso basta para que las exportaciones de armamento de Estados Unidos permanezcan altas durante los próximos 20 años o más.

Además, los grandes clientes tradicionales de Estados Unidos Australia, Arabia Saudita, Corea del Sur, Emiratos Árabes Unidos, Gran Bretaña, Japón, Pakistán, Taiwán y Turquía, ya hicieron pedidos o tienen previsto hacerlo en breve. Muchos de esos países aumentan sus presupuestos militares y prevén adquirir los últimos avances en la materia, pese a la crisis financiera internacional, subrayó.

Las naciones reaccionan ante lo que interpretan como amenazas: la guerra contra el terrorismo, lanzada por el gobierno del ex presidente George W. Bush (2001-2009), el crecimiento de China, los programas nucleares de Corea del Norte e Irán o las actuales operaciones militares en Afganistán. Taiwán tiene previsto hacer un pedido de varios miles de millones de dólares este año, tras ocho de negociaciones y muy pocos encargos a Estados Unidos en 2008.

Por su parte, Arabia Saudita anunció varias adquisiciones por un monto superior a los 10.000 millones de dólares. Los pedidos tienen previsto concretarse entre éste y el año próximo. Además, Estados Unidos entró al enorme mercado indio con un “aperitivo” que asciende a entre 2.000 y 3.000 millones de dólares. Varios acuerdos fueron suscritos este año y hay otros previstos. Este país también es uno de los principales proveedores de armas de Iraq, cuyas compras ascenderán a unos 10.000 millones de dólares y deberían concretarse en el periodo 2009-2010.

“A juzgar por declaraciones públicas, altos funcionarios del gobierno de Obama se tentaron con la posibilidad de expresar su amistad y su compromiso en las relaciones bilaterales y multilaterales mediante la venta de armas”, señaló Goldring. Funcionarios estadounidenses solían recurrir al argumento de que las armas que vendían permitían a los países compradores hacerse cargo de su propia defensa.

Pero las armas de Estados Unidos parecen haber exacerbado las mismas amenazas que debían evitar, alentaron la carrera armamentística, intensificaron las rivalidades regionales y aumentaron el costo en vidas humanas de los conflictos que se desataron, añadió Goldring. Los políticos deberían tomar en cuenta las posibles consecuencias negativas de la venta de armas en vez de permitir los excesos del pasado.

 

VIII – CONCLUSION

La banalidad y liviandad con que ha sido tomado el episodio de la venta de armas dese U.S.A. a Taiwan es alarmante, pues si se enfoca desde todos los conceptos analizados nos esta dando la pauta de la proximidad de la creación de un nuevo conflicto armado en la zona asiática y nos lleva a la reflexión sobre la intromisión de los Estados Unidos de Norte America en los temas de los diferentes países, como ser Afganistán, Irak, Corea, ahora Taiwan (Formosa), sus intentos sobre Iran, etc.

Todo concluye en ese cerco que he señalado, construido para impedir la consolidación de China como centro de la costa del Pacífico asiático, armando a sus enemigos y buscando excusas para permanecer cercano tras las invasiones realizadas a otros países y las que se pretende realizar en un futuro cercano.

U.S.A. sabe perfectamente que un conflicto armado directo con China les resultaría adverso, ya que los superan en numero a razón de 1/250 (aprox.), en razón del fuerte sentido nacional de los países asiáticos, reconocido por el mismo Kissinger, ahora como outsider, y conscientes de que China esta como principal acreedor de los Estados Unidos de Norte America y posee la capacidad bélica para defender cualquier ataque.

En un tono musical diría como la conocida canción de Serrat:

Se agarran de los pelos, pero para no ensuciar
van a cagar a casa de otra gente
y experimentan nuevos métodos de masacrar,
sofisticados y a la vez convincentes.

No conocen ni a su padre cuando pierden el control,
ni recuerdan que en el mundo hay niños.
Nos niegan a todos el pan y la sal.
Entre esos tipos y yo hay algo personal.

 

Nota del Autor: He optado por extenderme en los pie de pagina para que se comprenda quien es quien en las reuniones mantenidas, de donde vienen y que hicieron nos muestra las intenciones de hacia donde van y que pretenden, mas allá de la administración presidencial para la que estén trabajando actualmente.


General Stanley A. McChrystal, EE.UU. (14 de agosto de 1954) es el actual comandante, International Security Assistance Force (ISAF) y Comandante de la Fuerzas de los EE.UU. Afganistán (USFOR-A). Anteriormente se desempeñó como Director de la Estado Mayor Conjunto de agosto 2008 a junio 2009 y como Comandante, Comando de Operaciones Especiales Conjunta 2003 a 2008, donde se le atribuye la muerte de Abu Musab al-Zarqawi, líder de Al-Qaeda en Irak, pero también criticado por su papel en la el encubrimiento del incidente de Pat Tillman "fuego amigo" y sus acciones en Irak y Afganistán. Asumió su cargo actual el 15 de junio de 2009.

Se trata de un nombre chino, el apellido es Xu.
Xu Caihou (chino: 徐才厚; pinyin: Xu Caihou, nacido junio 1943 en Wafangdian, Dalian, Liaoning) es uno de los dos vicepresidente de la Comisión Militar Central del Partido Comunista de China y la República del Pueblo de China (el otro es Guo Boxiong). Sucedió a Hu Jintao a este puesto el 19 de septiembre de 2004, tras la promoción de este último a la presidencia. Su nombramiento fue una sorpresa para algunos analistas, ya que se pensaba que Jiang Zemin se haga de la promoción de su Zeng protegido Qinghong la condición de su jubilación. Como resultado de ello, el nombramiento de Xu que parecía ser una victoria política de Hu.
Xu fue también miembro del Secretariado del Partido Comunista de China, el Comité Central para el 16o Comité Central del PCCh, y actualmente es miembro del Comité Central del PCCh 17a.

Zbigniew Brzezinski (Varsovia, 28 de marzo de 1928) Politólogo estadounidense nacido en Polonia. Considerado uno de los más prestigiosos analistas en política exterior americana del mundo y también muy prestigioso Illuminati. Fue Consejero de Seguridad Nacional del Presidente Jimmy Carter (1977-1981). A finales de diciembre de 1979, el Ejército Rojo de la URSS invadió Afganistán con 110,000 tropas terrestres. El Presidente Carter suspendió sus vacaciones navideñas y volvió a Washington para mantener consultas urgentes con sus colaboradores. Brzezinski recomendó a Carter que pidiese al Senado que postergara el estudio del tratado SALT II, cancelara la venta de cereales a la URSS, suspendiera los privilegios pesqueros de los barcos soviéticos, y congelara los intercambios económicos y culturales.
Apoyó la venta de armamento moderno a Pakistán, y aseguró el acuerdo con Arabia Saudita para financiar operaciones de ayuda encubierta a los muyahidines afganos. Meses antes, el 3 de julio de 1979, bajo supervisión del Consejo de Seguridad Nacional de Brzezinski, se había firmado ya la primera directiva sobre la asistencia clandestina a los opositores del régimen pro-soviético de Kabul. Ante la inminente revolución iraní, dentro de la Administración Carter, Zbigniew Brzezinski fue el máximo valedor de la estrategia de apoyar hasta el último momento al ya debilitado Sha de Persia. Llegando a sugerir una intervención armada de EEUU para mantenerlo en el poder. Una vez consumada su caída, la estrategia de contraataque se basaría en presionar a Saddam Hussein a atacar a Irán.
En la primavera de 1980, Brzezinski indicó que Washington estaba dispuesto a cooperar con Saddam. Le aseguró que EEUU no se opondría si se apoderaba del suroeste de Irán. También convenció a los Gobiernos amigos de Kuwait y Egipto para que aconsejaran a Iraq que atacase Irán.
Para Brzezinski, los acontecimientos confirmaban una correlación de fuerzas mundiales, y obligaban a EEUU a involucrarse en una guerra encubierta de proporciones multicontinentales contra la infiltración soviética en Oriente Medio y América Central. es miembro de la junta directiva de Council on Foreign Relations, Atlantic Council, National Endowment for Democracy, Center for Strategic and International Studies, y Amnistía Internacional. Es actualmente profesor en la Paul H. Nitze School of Advanced International Studies de la Universidad Johns Hopkins.
Su hijo Mark Brzezinski es un abogado que trabajó en el Consejo de Seguridad Nacional durante la Administración Clinton, y ha integrado el equipo de asesores en política exterior de la campaña presidencial del Senador Barack Obama. Su otro hijo, Ian Brzezinski, ha asesorado a la campaña presidencial del Senador John McCain.
Fue requerido en 2006 ante una audiencia del Senado de Estados Unidos, donde explico que se podría dar un atentado terrorista como el del 11 de septiembre, para iniciar la guerra contra Irán, afirmó esto: "Un escenario posible para un enfrentamiento militar con Irán implica que el fracaso iraquí alcance los límites americanos; seguido de acusaciones americanas que hagan a Irán responsable de ese fracaso; después, por algunas provocaciones en Irak o un acto terrorista en suelo americano[, acto] del cual se haría responsable a Irán. Esto pudiera culminar con una acción militar americana “defensiva” contra Irán que sumergiría a una América aislada en un profundo lodazal en el que estarían incluidos Irán, Irak, Afganistán y Pakistán.

James Rodney Schlesinger (* Nueva York, 1929 - ), es un economista y político estadounidense. Director de la CIA (1973) y Secretario de Defensa de Estados Unidos (1973-1975). En febrero de 1973, el presidente Nixon nombró a James Schlesinger director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), después de haber despedido a Richard Helms, el anterior jefe de la CIA, por negarse a bloquear las investigaciones sobre el escándalo Watergate.
Las primeras palabras de Schlesinger como director de la CIA fueron significativas sobre cual era su misión. "Estoy aquí para asegurarme de que nadie joda a Richard Nixon", dijo. El presidente lo nombró para llevar a cabo una purga entre los miembros del personal de la Agencia que podían ser hostiles a los intereses de la Casa Blanca. Sólo estuvo en el cargo seis meses que le fueron suficientes para cumplir con su cometido.
Las divisiones clandestinas (operaciones encubiertas) de la CIA habían estado monopolizadas durante años por la guardia pretoriana de Richard Helms. Habían alcanzado demasiada influencia en la Agencia, y demasiado poder sobre el Gobierno. Schlesinger trataría de recortar ese poder, y reducir el peso de la Agencia. Para ello despidió a algunos de los oficiales con mayor antigüedad y autonomía, en favor de otros más jóvenes y manejables. En sólo tres meses, un 7% de los oficiales de la CIA perdieron su empleo.
El 9 de mayo de 1973, Schlesinger emitió una directiva para todos los empleados de la CIA: "He ordenado a todos los veteranos oficiales de operaciones de esta Agencia, que me informen inmediatamente de cualquier actividad que esté en marcha ahora, o que pueda haber estado en marcha en el pasado, la cual pueda estar considerada fuera del estatuto legislativo de esta Agencia. Por la presente, ordeno a toda persona empleada por la CIA en el tiempo presente, que me informe de tales actividades. E invito a todos los ex empleados a hacer lo mismo. Alguien que tenga tal información debería llamar a mi secretaria y decir que desea hablar conmigo sobre actividades contrarias al estatuto de la CIA."[1] La directiva llegó a ser como una licencia de caza para subordinados resentidos dispuestos a revelar evidencias que destruyeran la carrera de sus inmediatos superiores, y empezó a desangrar a la Agencia, tal y como la Casa Blanca quería para poderla controlar.
Llegó a ser tan impopular entre los oficiales de la oficina central de la CIA en Langley, que hubo que poner una cámara oculta permanente delante de su retrato oficial por miedo a que este fuera objeto de vandalismo. A pesar de las tormentas que desató en su paso por Langley, Schlesinger siempre tuvo fama de administrador franco y honesto, además de duro. El 2 de julio de 1973 dejó la CIA por mandato de Nixon para convertirse en su nuevo Secretario de Defensa con sólo 44 años. Pasó el proceso de aprobación del Senado sin demasiados problemas, dada su mente privilegiada y brillante reputación como académico economista e investigador de la Rand Corporation.
Al asumir el cargo expuso cinco objetivos: mantener un fuerte establishment militar; asegurar el equilibrio militar necesario para garantizar el éxito de la disuasión y la paz duradera; asegurar el respeto y el apoyo debido a las Fuerzas Armadas; asumir la obligación de usar los recursos de los ciudadanos con prudencia; ser cada vez más competitivos respecto a los adversarios potenciales. Especialmente le preocupaba restaurar el estado de ánimo y el prestigio del ejército después de los traumas de Vietnam.

Para ello se dispuso a asegurar subidas en el presupuesto de Defensa, que había entrado en declive a partir de 1969. Criticó que el presupuesto militar se hubiera reducido hasta un tercio desde 1968 y denunció que, a fecha de 1973, los gastos para Defensa sólo absorbían el 6% del Producto Nacional Bruto, el porcentaje más bajo desde los años anteriores a la Guerra de Corea, y que el crecimiento anual de las inversiones para Defensa era el más bajo desde el ataque a Pearl Harbor en 1941.
Cargado con estas estadísticas, confiando en su credibilidad como economista, y advirtiendo sobre los avances soviéticos, trató por todos los medios de presionar al Congreso para que aumentara los gastos militares. Pero su éxito fue limitado. Si bien el Congreso accedió a destinar más recursos al ejército, el incremento del presupuesto para los años fiscales 1974, 1975 y 1976 fue mucho menor de lo que exigía el Departamento de Defensa.
El Secretario Schlesinger se opuso frontalmente a la amnistía para los evasores del servicio militar obligatorio, y presionó con entusiasmo para apuntalar el desarrollo de sofisticados sistemas de armamento nuclear. Su apoyo a la construcción de aviones de combate A-10 y al programa de desarrollo de aviones de peso ligero (del que surgirían los F-16) fue crucial para que estos proyectos llegaran a concluirse con éxito.
En los últimos meses de presidencia de Richard Nixon, con el escándalo Watergate en su momento álgido, James Schlesinger estaba tan preocupado por el estado mental del presidente que dio instrucciones al Ejército para que no acatara las órdenes que procedieran directamente de la Casa Blanca. En esos días Schlesinger decidió que todas las órdenes del comandante en jefe pasaran por el filtro del Departamento de Defensa antes de tomar efecto. Cuando Nixon dimitió, el nuevo presidente Gerald Ford confirmó a Schlesinger en su cargo. En octubre de 1973, sólo 3 meses después de convertirse en jefe del Pentágono, varios miles de soldados egipcios, provistos de artillería, misiles y morteros, atravesaban por sorpresa el Canal de Suez e iniciaban un violento ataque contra Israel. Al mismo tiempo, las fuerzas sirias, apoyadas por más de 800 tanques, copaban el Monte Hermon y cargaban contra las posiciones judías en el Golán. Se iniciaba así la Guerra del Yom Kipur, que se prolongaría durante casi tres semanas.
La primera reacción de Schlesinger fue aconsejar al presidente Nixon que Estados Unidos se mantuviera a la expectativa, esperando una rápida y contundente victoria israelí. Pero pasados unos días, y tras comprobar que la contienda sería más dura de lo esperado para Israel, Schlesinger aconsejó a Nixon que autorizara que los aviones comerciales israelíes recogieran munición y piezas de repuesto en las bases americanas de Europa y Estados Unidos, y compensar las necesidades del arsenal israelí con un formidable puente aéreo.
Así, dio orden de que los gigantescos C-130 y C-5 empezasen a despegar en grandes bandadas desde aeropuertos norteamericanos, para hacer escala en las islas Azores, por cortesía portuguesa, y en España, sin conocimiento de las autoridades españolas (que no reconocían a Israel), suministrando a los israelíes un volumen de 22,000 toneladas de equipo, valorado en 856 millones de dólares, sin contar remesas posteriores, que llegarían por vía marítima, cuando ya no había temor de colapso militar en Tel-Aviv.
Cuando ya era evidente que Israel ganaría la guerra, la preocupación de Washington sería moderar la victoria israelí para que Egipto siguiera contando con Estados Unidos y no se acercara demasiado a Moscú. Pero Israel se mantuvo contumaz e hizo caso omiso a esas súplicas, haciendo que Estados Unidos temiera una confrontación con la Unión Soviética, empeñada en evitar una nueva debacle árabe. El 24 de octubre, una carta de Leonid Brézhnev a Nixon anunciaba en tonos durísimos que Moscú haría lo que fuera necesario para someter a razón a los israelíes, lo que fue interpretado por la Casa Blanca como una amenaza de aprovisionar al ejército egipcio con fuerzas soviéticas.
Como alternativa, Moscú sugería el envío de una fuerza conjunta de las dos superpotencias para hacer cumplir la tregua. Pero Estados Unidos se negó a aceptar el trato porque veía que ello suponía entregar la "mitad" del éxito de una paz futura a la diplomacia del Kremlin. La respuesta americana fue de una dureza espectacular. El presidente Nixon ordenó a James Schlesinger que declarara una alerta del grado Defcom-B, un peldaño por debajo de la alerta máxima, que afectaba a las unidades norteamericanas en el mundo entero, trasladaba bombarderos de Guam a Estados Unidos, despachaba a un nuevo portaaviones al Mediterráneo y movilizaba a una fuerza de intervención rápida, la 82 División Aerotransportada, destacada en Fort Bragg, Carolina del Norte.
Los analistas han visto en esa muestra de fuerza de Estados Unidos la causa de que pocas horas después Moscú renunciara a su plan de enviar tropas a la zona y que el ejército israelí se conformara con lo que ya tenía ese 24 de octubre, una penetración de unos 40 kilómetros en profundidad más allá del canal. La última fase de la Guerra de Vietnam ocurrió en el periodo de James Schlesinger como Secretario de Defensa. Aunque todas las fuerzas de combate estadounidenses ya habían abandonado Vietnam del Sur en la primavera de 1973, Estados Unidos continuaba manteniendo presencia militar en otras areas del sudeste asiático. Algunos senadores habían criticado a Schlesinger cuando en 1973 dijo que, firmado ya el acuerdo de paz, si los norvietnamitas iniciasen una ofensiva militar contra los survietnamitas, Estados Unidos intervendría bombardeando Vietnam del Norte.
Pero lo cierto es que cuando los norvietnamitas comenzaron una masiva ofensiva militar contra Vietnam del Sur a principios de 1975, Estados Unidos no hizo nada para ayudar al gobierno de Saigón y dejó que este se colapsara completamente mientras el ejército de Vietnam del Norte entraba en Saigón a finales de abril. Schlesinger, por orden del presidente Ford, ordenó la evacuación de 22,000 survietnamitas colaboradores de Estados Unidos y la salida de los últimos marines que quedaban en la embajada norteamericana. En noviembre de 1975 el Secretario Schlesinger fue cesado por el presidente Gerald Ford por insubordinación reiterada y por sus "maneras arrogantes". Se da por hecho que el cese fue debido a la oposición de Schlesinger a las negociaciones para el segundo Tratado de Limitación de Armas Estratégicas (SALT II) con la URSS, apoyadas por el Secretario de Estado Henry Kissinger. Schlesinger opinaba que estas negociaciones ponían a Estados Unidos en una posición estratégica inferior a la de la Unión Soviética.
En enero de 1977, en plena crisis energética, fue fichado por el nuevo presidente Jimmy Carter como asesor especial en materia energética, y, tras la creación del Departamento de Energía, en octubre de 1977 Schlesinger se convirtió en el primer Secretario de Energía de la historia. Nada más asumir el cargo lanzó el proyecto Carbon Dioxide Effects and Assessment Program. Pero en julio de 1979 el presidente Carter decidió sustituirlo en el contexto de una importante reorganización de su gabinete.
En 2002 fue nombrado por el presidente George W. Bush para formar parte de su Consejo de Asesores sobre Seguridad Interior y del Defense Policy Board. En mayo de 2004 el Secretario de Defensa Donald Rumsfeld nombró a James Schlesinger presidente de la comisión de investigación sobre los abusos en Abu Ghraib.

Carla Anderson Hills (3 de enero de 1934) es un abogado estadounidense y figura pública. Ella sirvió como Estados Unidos, Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano en la administración de Gerald Ford, y como Representante Comercial de EE.UU.. Ella fue la primera mujer que actuará como Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano y la tercera mujer en servir como un oficial del Gabinete en una administración presidencial EE.UU

Robert "Bob" Michael Gates "Bob Gates" (* Wichita, Kansas, 25 de septiembre de 1943 - ) es 22º y actual Secretario de Defensa de los Estados Unidos. Fue director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entre noviembre de 1991 y enero de 1993. Es afiliado al Partido Republicano de los Estados Unidos.
Se licenció en Historia Europea por la Universidad de Indiana en 1966 y se doctoró en Historia Rusa y Soviética por la Universidad de Georgetown en 1974.

Almirante Michael Glenn "Mike" Mullen, USN (4 de octubre de 1946), es la 17 ª y actual Presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor (CJCS). Mullen se desempeñó anteriormente como 28 de la Armada Jefe o de Operaciones Navales de julio 22do, 2005 hasta septiembre 29, 2007. Sus otras cuatro misiones estrellas incluyen ser el Comandante, Fuerzas Navales de EE.UU. Europa y Comandante, Comando de Fuerzas Conjuntas Aliadas de Nápoles de octubre 2004 a mayo de 2005, y en la 32 ª Vice Jefe de Operaciones Navales de agosto 2003-agosto 2004. Como el CJCS, Mullen es el oficial de más alto rango en las fuerzas armadas de Estados Unidos. [1] Mullen asumió su cargo actual el 1 de octubre de 2007.

Brent Scowcroft (n. 19 de marzo de 1925) Nació en una familia mormona de Ogden. Militar estadounidense. Fue Consejero de Seguridad Nacional de los Presidentes Gerald Ford (1975-1977) y George Bush (1989-1993). Fue número dos del Consejo de Seguridad Nacional entre 1973 y 1975, periodo en el que Henry Kissinger compaginó el cargo de Consejero de Seguridad Nacional con el de Secretario de Estado. Gerald Ford, que asumió la Presidencia tras la dimisión de Nixon en agosto de 1974, tenía poca experiencia en asuntos internacionales y dependía en exceso del consejo de Kissinger. El Congreso estaba inquieto porque un sólo hombre -Kissinger- acumulara toda la influencia que le llegaba al Presidente en materia en política exterior, y Ford se vio obligado a dejar la dirección del Consejo de Seguridad Nacional en manos de Brent Scowcroft.
El nombramiento de Scowcroft no supuso una pérdida de poder de hehco para Kissinger. Era un hombre de su total confianza, y continuó jugando el papel de subordinado. La asesoría que ofrecería Scowcroft al Presidente Ford en temas como la negociación con la URSS para la limitación de armas estratégicas, la evacuación del personal de la Embajada en Saigón, o la ocupación de Timor Oriental por fuerzas indonesias, iría siempre en coordinación con las estrategias marcadas por el equipo de Kissinger en el Departamento de Estado. Tras abandonar el Gobierno, Scowcroft ocupó la Vicepresidencia de Kissinger Associates, Inc., una firma de consultoría fundada por Henry Kissinger, con el propósito de identificar socios estratégicos y oportunidades de inversión, efectuar previsiones de hechos internacionales, analizar riesgos políticos en diferentes países del planeta, investigar oscilaciones de divisas, y negociar con gobiernos mundiales para clientes como JP Morgan Chase, Coca-Cola, American Express, o Heinz.
Durante las Administraciones de Jimmy Carter y Ronal Reagan, Scowcroft sirvió de manera puntual en diferentes paneles de asesoría y comisiones de investigación: fue miembro del Comité Asesor del Presidente para el Control de Armas (1978-1981); de la Comisión Presidencial sobre Fuerzas Estratégicas (1983); de la Comisión Presidencial sobre Administración de la Defensa (1985); y de la Comisión Tower para la investigación del Iran-Contras (1986-1987). Brent Scwocroft volvió a la Casa Blanca en 1989, cuando el nuevo Presidente George Bush le seleccionó para ocupar de nuevo el puesto de Consejero de Seguridad Nacional. Existía una gran afinidad entre Bush y Scowcroft desde que coincidieron en la Administración Ford, uno como director de la CIA y el otro como director del CSN. El Presidente era sólo nueve meses mayor que él, y los dos habían sido pilotos en los años cuarenta, uno en la Marina y el otro en la Fuerza Aérea. Además, Scowcroft compartía con Bush el gusto por el pragmatismo y la desconfianza hacia las ideologías.
Pudo establecer una relación casi informal con el Presidente, que le permitía estar en total unas cuatro horas al día con él, y acompañarle en todos los viajes importantes. Jugó un papel clave en la reunificación alemana, fue el principal proponente del recorte de fuerzas convencionales en Europa, que culminó en la firma de un tratado por veintidos países en noviembre de 1990, y estuvo a cargo de la preparación de la entrevista sorpresa del Presidente con el líder soviético Mikhail Gorbachev en Malta, en diciemrbe de 1989.
Emprendió varios cambios en la maquinaria del Consejo de Seguridad Nacional, como la creación de ocho comités para la coordinación de políticas regionales, sustituyendo los múltiples grupos vinculados a diferentes agencias. Y trazó la redirección de las prioridades de Seguridad Nacional en los estertores de la Guerra Fría, abogando en favor de un nuevo tipo de arsenal nuclear. Siempre fue escéptico sobre los planes de Iniciativa de Defensa Estratégica (Guerra de las Galaxias) planteadas años antes por el Presidente Reagan, por considerarlos innecesarios y demasiado costosos, y aconsejó al Presidente Bush que sustituyera los misiles de varias cabezas por unos de una sóla ojiva, para evitar ataques preventivos.
Menos afortunada fue su falta de previsión ante el colapso de la Unión Soviética. Se mostró contrario a la disgregación de la URSS, anteponiendo el riesgo de la proliferación de muchos estados, al diferencial de la fuerza de EEUU frente a cada uno de ellos. Y no supo ofrecer un consejo estratégico coherente en el escenario posterior a la Guerra Fría, dominado por conflictos regionales en Bosnia y Somalia.
También fue muy cuestionado su papel después de la represión violenta de las protestas estudiantiles chinas en la plaza de Tiananmen. Frente a las presiones del Congreso para suspender todos los contactos gubernamentales de alto nivel con China, Scowcroft convenció al Presidente sobre los peligros de aislar a un país de más de 1.000 millones de habitantes, y encabezó una misión diplomática secreta a Pekín pocos meses después de la masacre. Considerado un doctrinario realista, su prioridad en Oriente Medio siempre fue mantener la estabilidad regional sin tomar riesgos. En 1989 defendió ante el Presidente que el establecimiento de relaciones normales entre EEUU e Iraq favorecería los intereses estadounidenses en el largo plazo, incrementaría su influencia en Oriente Medio, y promovería la estabilidad en el Golfo. Para Scowcroft, Washington debía proponer a Iraq incentivos económicos y políticos para que moderase su comportamiento.
Cuando 100,000 tropas iraquíes apoyados por 700 tanques invadieron Kuwait el 2 de agosto de 1990, Scowcroft predijo acertadamente que las sancioens económicas impuestas por las Naciones Unidas no serían suficientes, y asumió que sería necesaria una respuesta militar para que Saddam Hussein abandonase Kuwait. Advirtió al Presidente sobre la tentación de acogerse precipitadamente al Artículo 51 de la ONU, considerando imprescindible obtener autorización del Consejo de Seguridad de la ONU, y mantener una alianza lo más amplia posible de Gobiernos árabes contra Iraq, y evitar la participación de Israel.
Desaconsejó en todo momento que fuerzas extranjeras ocuparan ninguna zona del territorio iraquí, y defendió que los objetivos de la operación se limitasen a restaurar el Gobierno kuwaití. Sólo contemplaba la caída de Saddam Hussein como una consecuencia indirecta de su derrota militar. Creía que EEUU debía procurar una situación en la que Saddam tuviera que enfrentarse a su propio pueblo como el líder de un ejército derrotado, pero no debía tomar su derrocamiento como un objetivo específico de la respuesta militar. Pero cuando después de la guerra varias facciones kurdas y un sector de la comunidad chíita se levantaron contra Saddam, Scowcroft exhortó al Presidente Bush para no intervenir.
En los meses de la crisis del Golfo, Scowcroft se ganó el sobrenombre de Mr. Behind-the-Scenes (Señor Entre Bastidores). No tuvo protagonismo mediático, rara vez su cara apareció en televisión, y estuvo eclipsado por la diplomacia pública y los viajes del Secretario de Estado James Baker. Pero fue el asesor que más tiempo pasó con el Presidente Bush.
En 1991 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad, y en 1993 fue condecorado por la Reina Isabel II con la insignia de caballero honorario del Imperio Británico.

William Sebastian Cohen (n. 1940) Político estadounidense del Partido Republicano. Secretario de Defensa de EE. UU. (1997-2001  Nacido en Bangor, Maine. Hijo de un inmigrante ruso judío y de una protestante de origen irlandés. Graduado cum laude en Latín por la Bowdoin College, y en Derecho por la Universidad de Boston.
Tras graduarse fue socio en una firma de abogados de Bangor y editor jefe del American Trial Lawyers Association. Fue asistente del fiscal del condado de Penobscot (1968-1970) y profesor en la Universidad de Maine (1968-1972). En 1972 se convirtió en profesor de la John F. Kennedy Institute of Politics de la Universidad de Harvard y en 1975 fue nombrado uno de los 10 jóvenes abogados más prometedores por la United States Junior Chamber. El 16 de enero de 1998 saltó la llamada "cisis de los inspectores" en Iraq. El equipo de la ONU abandonaba Irak, tras ser acusado de espiar. EEUU puso en marcha la "Operación Trueno del Desierto" con la movilización de 37,000 soldados y comenzó a preparar la intervención militar apoyado por Gran Bretaña y Alemania.
Pero un bando de los aliados europeos, Francia, Italia y Rusia, lanzaron un grito de alarma ante el carácter irreversible de la intervención británico-norteamericana. Estos países apoyaban la misión de mediación llevada a cabo por la Liga Árabe, que presentaría un proyecto de resolución en la ONU para garantizar la aplicación por parte de Irak de las sanciones que le fueron impuestas.
El Secretario de Defensa William Cohen acusó a los aliados de la OTAN de no cumplir sus "obligaciones" en la crisis de Irak, cuando se multiplicaban los preparativos para el ataque. A modo de velada amenaza por la falta de colaboración de los países europeos que rechazaban el ataque militar, William Cohen aseguró que esta actitud estaba poniendo en juego una "reducción de nuestro potencial bélico colectivo". En calidad de orador de la 34 Conferencia de Seguridad de Múnich, el Secretario de Defensa repartió sin disimulos palmaditas en la espalda a sus socios europeos "buenos", los que sí "están haciendo mucho", y un par de ataques verbales contra el resto.
Cohen recordó al brazo europeo de la OTAN que tenía unas responsabilidades que asumir y que ello no significaba únicamente aspirar a desempeñar un papel más importante en el concierto internacional, sino también poner a disposición de la Alianza los medios necesarios.
Tras meses de tira y afloja internacional, EEUU y Gran Bretaña hicieron valer finalmente sus amenazas sobre el gobierno de Saddam Hussein. El 16 de diciembre de 1998, la víspera del debate sobre la destitución del presidente en el Congreso, Bill Clinton ordenó el bombardeo del país árabe sin la aprobación del Senado de EEUU. El ataque se produjo a pesar de que los senadores republicanos habían manifestado, poco antes, su oposición a una acción militar a pesar de los intentos de Cohen por convencerlos de lo contrario.
Entre las posibles dianas figuraban palacios presidenciales y bases militares, la mayor parte emplazadas dentro de los paralelos 36 y 32, que marcan las zonas de exclusión aérea, además de la capital, Bagdad. William Cohen, indicó que la operación se extendería hasta tener la certeza de que todos los objetivos habían sido destruidos. Tanto Cohen como Sandy Berger, asesor de Seguridad Nacional del presidente Clinton, insistieron en que el ataque aspiraba a destruir la capacidad iraquí para construir armas de destrucción masiva.
Durante los meses previos se había barajado también la posibilidad de una intervención de grandes dimensiones. Pero William Cohen advirtió al presidente Clinton de que no iban a encontrar mucho apoyo, si es que lo encontraban, entre los demás países de la región para una intervención potente contra Saddam, lo que dejaba tan sólo la posibilidad de lanzar en solitario un ataque a gran escala. Según Cohen, con los ataques aéreos no podían lograr mucho, pero creía que el dictador estaba siendo contenido de forma efectiva. Pero la principal crisis internacional a la que tuvo que hacer frente William Cohen en su etapa de cuatro años al frente del Pentágono fue la Guerra de Kosovo. Bill Clinton no había tenido ni tiempo ni ganas de participar en una guerra en la frontera entre Serbia y Albania en la que las fuerzas serbias masacraban a la población civil albano-kosovar. Pero el giro definitivo de la política americana en el conflicto de Kosovo se consumaba el 19 de enero de 1999.
El presidente dejó solos a sus expertos en la Sala de Situaciones de la Casa Blanca. Sobre la mesa, las fotos de los campesinos kosovares acribillados. "No podemos cruzarnos de brazos ante esta masacre; ha llegado el momento de actuar", dijo la secretaria de Estado Madeleine Albright. William Cohen asumió un papel pasivo de callar y otorgar. El consejero de Seguridad Nacional Sandy Berger representaba el papel vacilante. Su indecisión irritaba a Madeleine Albright que insistía, "debemos prepararnos para lanzar los ataques aéreos". El Pentágono y la CIA apoyaron la determinación del Departamento de Estado y se decidió que había que intervenir.
El primer ministro británico dio el visto bueno, y en apenas 10 días se construyó el fortín ofensivo de la OTAN. En la minicumbre de la OTAN en Vilamoura, Portugal, William Cohen reta a sus colegas europeos a asumir su parte de responsabilidad en las masacres de civiles en Kosovo: «Si la OTAN no puede conjurar una amenaza como la de Milosevic en estas circunstancias, ¿qué sentido tiene, pues, la Alianza?». Pero los aliados europeos pidieron una "última oportunidad para la paz", y en el castillo de Rambouillet se consumó la inevitable guerra: tal como planeó la Administración Clinton, los serbios llegaron sin la mínima voluntad de negociar, el Ejército para la Liberación de Kosovo tampoco hizo concesiones, y los americanos pudieron preparar la intervención.
El 24 de marzo comenzó la intervención aérea dirigida por la OTAN. Al cabo de cuatro semanas de bombardeos sin resultado aparente, quedó en evidencia el error de cálculo del presidente Clinton. Él y sus asesores habían tardado demasiado en poner atención a la crisis de Kosovo. No habían sido capaces de inetrvenir personalmente como habían hecho en otros conflictos como el palestino-israelí. Ni tuvieron la capacidad de influir en las actuaciones de Milosevic a través de Borís Yeltsin.
Más tarde se supo que el 7 de agosto de 1998 había llegado a Washington un detalladísmo plan, elaborado por Alexander Vershbow, ex representante de Estados Unidos en la OTAN, con el título "Kosovo: momento para una estrategia final".
Vershbow proponía una ofensiva diplomática a dos bandas entre Moscú y Washington con el objetivo de forzar a Milosevic a aceptar un acuerdo pactado de antemano por las dos superpotencias. El plan pasaría necesariamente por el Consejo de Seguridad de la ONU y obligaría a desplegar -pacíficamente- unos 30.000 soldados de la OTAN para velar por su cumplimiento. Pero la estrategia de Vershbow cae en saco roto. Clinton atravesaba los momentos más difíciles de su presidencia en pleno escándalo Lewinsky, lo que le impidió prestar atención y posicionarse a tiempo en el conflicto de Kosovo.
A pesar de las críticas y la falta de organización y previsión en las actuaciones de la comunidad internacional, la tardía intervención de la OTAN forzó finalmente la firma del acuerdo Kumanovo, que aseguró la retirada de militares y la ocupación de la provincia de Kosovo por una fuerza conducida por la OTAN (KFOR) incluyendo también tropas rusas.

ex comandante de la OTAN

James B. "Jim" Steinberg (nacido en 1953) es un asesor académico y político de Estados Unidos, y actualmente es subsecretario de Estado. Anteriormente fue decano de la Escuela Lyndon B. Johnson de Asuntos Públicos en la Universidad de Texas en Austin.
Fue educado en la Universidad de Harvard (1973) y la Yale Law School (1978). Sus puestos anteriores incluyen una beca de alto rango en el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (1985-1987), analista senior de la RAND Corporation (1989-1993), Director de Planificación de Políticas (1994-1996) y Diputado National Security Advisor (1997-2001 ). También se desempeñó en el Proyecto de Reforma de la Seguridad Nacional 's rectores de la Coalición. También era un investigador senior de la Brookings Institution.
Según el Wall Street Journal, Steinberg, junto con Daniel Kurtzer y Dennis Ross, se encontraban entre los principales autores de Barack Obama 's dirección en el Oriente Medio a AIPAC, en junio de 2008, que era visto como el candidato demócrata es más amplia en los asuntos internacionales .
Fue mencionado como "en la cima" de la lista de Obama de candidatos para el puesto de National Security Advisor , pero Andrea Mitchell informó el 24 de noviembre de 2008, que Obama sería designar a Steinberg, el subsecretario de Estado. En diciembre de 23, 2008, Steinberg se confirmó el nombramiento en una carta dirigida a estudiantes y profesores de la escuela Johnson.
El Vicesecretario de Estado, en particular, Steinberg acuñó la frase "tranquilidad estratégica" para describir las relaciones entre China sugiere la idea de que Estados Unidos debería tranquilizar a China sobre la bienvenida el ascenso de China mientras que China podría tranquilizar a los EE.UU. y sus vecinos que no entraría en conflicto con sus intereses.

CHINA Y EL APACIGUAMIENTO
Más allá de Munich: Geoestrategia y Traición

Henry C.K. Liu – Op. Cit.

Henry Kissinger, China y EE.UU. deben aprender a caminar juntos y al mismo ritmo – Tribune Media Services, traducción Elisa Carnelli.

algoestacambiando.wordpress.com

Natalie J. Goldring, es Senior Fellow en el Centro de Estudios de Paz y Seguridad y el Profesor Titular Adjunto en el
Programa de Estudios de Seguridad en la Edmund A. Walsh School of Foreign Service de la Universidad de Georgetown. Dr. Goldring sirve en las juntas de asesoramiento de la Mujer en la seguridad internacional y la Visión 20-20, y la junta editorial de la revista de No Proliferación. Ella es también miembro de la Asociación Internacional de Presidentes de Universidad de Naciones Unidas / Comisión de Educación para el Desarme, Resolución de Conflictos y la Paz, y es un ex presidente del consejo de administración del Boletín de Científicos Atómicos.

Antes de venir a Georgetown, el Dr. Goldring fue Director Ejecutivo del Programa sobre Seguridad Global y Desarme de la Universidad de Maryland. Anteriormente, había trabajado con las organizaciones no gubernamentales de más de quince años, incluyendo los cargos de Director Adjunto de la British American Security Information Council (BASIC) y como director fundador del proyecto básico sobre Armas Ligeras.

especialista del Programa de Transferencia de Armas del Instituto Internacional de Investigaciones para la Paz de Estocolmo (Sipri, por sus siglas en inglés), con sede en Suecia, y especializado en conflictos y asuntos de seguridad.