BIOGRAFIA DE JOSE MARIA "PEPE" ROSA  

Jose Maria Rosa: 1906-1991

Historiador Argentino, abogado y profesor universitario fue uno de los más respetados y consultados historiadores de la corriente que se llamó revisionista.

Nació en Buenos Aires el 20 de agosto de 1906, en el seno de una familia tradicional cuyo bisabuelo, Vicente Rosa, llegado desde España en 1828 fue director de aduanas durante el gobierno de Juan Manuel de Rosas. 
                                                                                                               

Su abuelo, José María, abogado de prestigio,  llegó a Ministro de Hacienda de la administración de Julio Roca.

Se recibe de abogado a la temprana edad de 20 años y luego de un breve paso como juez de instrucción se dedica a la enseñanza, tanto en cátedras universitarias como secundarias.  De su experiencia  como Juez de  instrucción en Santa Fe sale su primer  libro "Más allá del código". Su militancia política comenzó en las filas de la  recientemente  fundada Democracia Progresista pero sus interés por la historia lo  llevó al encuentro con el pueblo real y subyacente. Su segundo libro, de 1936:  "Interpretación Religiosa de la Historia", examina la historia como LA SOCIEDAD EN EL TIEMPO,  descartando las visiones institucionales, raciales, periodísticas o épicas. 
Residió en Santa Fe, donde  dictaba cátedras de derecho constitucional y en esa  ciudad, junto con otros estudiosos de la  historia  fundó en 1938 el "Instituto de Estudios Federalistas", desde donde se dictaron  conferencias, se establecieron lazos con entidades similares en el país y en el exterior y a  través de ellas se  perfiló una vigorosa corriente de los que buscaban "revisar" la historia y sobre todo mirarla desde un ángulo social. 

En 1942 sale su primer libro de historia Argentina, "Defensa y Pérdida de nuestra independencia Económica" principio de una larga serie de  publicaciones.  En 1945, ya sumado a la naciente corriente  nacionalista de pensamiento y acción política, debió trasladarse a Buenos Aires por  desinteligencias con el rectorado y algunos centros de estudiantes, fruto de su militancia  política e histórica.  Centra entonces su actividad en la  universidad de La Plata, ejerciendo también la cátedra en colegios secundarios.

Por entonces publica "Nos Los Representantes del Pueblo" y "La Misión García ante Lord Strangford".  La llamada "Revolución Libertadora" lo deja cesante para luego encarcelarlo, en ocasión de la  detención de su amigo John W. Cooke, a quién había dado refugio en su casa.  Pasa 35 días incomunicado para luego participar en un gracioso y demencial interrogatorio por quien se  denominaba "Capitán Ghandi" donde se lo acusaba de complicidad con el régimen depuesto... en 1852. Luego de 70 días de prisión sale   para militar, ahora más activa y  decididamente,  enrolándose en el fallido y trágico intento del General Valle el 9 de junio de 1956. La asustada reacción del gobierno "gorila" de entonces lo buscó para  fusilarlo pero  consigue pasar a Montevideo y de allí, aceptando una invitación del Instituto de Cultura Hispánica, que le  promete la edición de su libro "La Caída de Rosas" Viaja a España donde permanece hasta 1958, ejerciendo el periodismo y dando conferencias en distintos ámbitos. 

Vuelve para  sobrevivir de lo poco que le producen sus publicaciones y artículos y eventuales cursos de historia, que da permanentemente en sindicatos de todo el país.  Su actividad tiene como marco el Instituto de Investigaciones Históricas Juan Manuel de Rosas, entidad de la que fue  presidente muchos años. De esa época son sus libros "El Cóndor Ciego", "Rivadavia y el Imperialismo Financiero" y "Francisco Solano López y las montoneras  Argentinas". 
A raíz de esta última publicación su nombre pasa a ser muy conocido en el Paraguay, a donde es invitado permanentemente a dar conferencias o asistir a eventos relacionados con el prócer máximo Paraguayo.Mientras tanto participa activamente en lo que se llamó la resistencia Peronista convirtiéndose en uno de sus referentes más respetados y   queridos. 

Es en ese período que el movimiento Peronista, antes indiferente toma con  entusiasmo las banderas revisionistas y las hace suyas.  Rosa integraría la comitiva de notables que van a buscar a Perón en el famoso  vuelo charter del 17-11-72.   Para entonces ya se había publicado su HISTORIA ARGENTINA. obra hecha por el en 13 tomos a los que luego de su muerte se le agregaron cuatro más. El General Perón, en ejercicio de la presidencia, dispone que se haga cargo de la embajada en Asunción, considerando que su prestigio en Paraguay pudiese ser positivo para los intereses nacionales dado que en ese tiempo se jugaban las en las cotas de altura de la represa de  Corpus, la factibilidad de construir Yaciretá.  Muerto Perón, tuvo desinteligencias con el canciller Vignes y optó por aceptar la embajada en Atenas, donde permaneció hasta el golpe  militar de 1976.  Regresó a Buenos Aires, donde sus libros eran  retirados de las bibliotecas y su nombre puesto en el "cono de silencio". 
Pero el viejo luchador no se resignaba a quedarse de brazos cruzados.  Es así como se fundó la revista "Línea" (Por pretender abarcar a todo el  pensamiento de la línea nacional), "la voz de los que no tienen voz"..  El propósito fue mantener viva la llama del pensamiento nacional y mostrar que subyacía otra Argentina llamada a  renacer.

No pudieron los militares acusar a Pepe Rosa de ser guerrillero, solo porque su figura era demasiado visible y conocida. Pero buscaron todos los medios para acallarlo, desde el  secuestro de la revista hasta los innumerables juicios en tablados en su contra.

Pero "Línea",   cada vez con más coraje, salió  adelante y fue la única voz distinta que se escuchó durante esos años de plomo.  Mientras tanto continuó con la publicación de libros y artículos en publicaciones que poco a poco se animaban a expresarse.  Su vida se apagó el 2 de julio de 1991 muriendo en forma serena, como compensación a la vida de lucha que tuvo. 

Esta líneas biográficas fueron escritas por Eduardo Rosa, uno de los hijos del querido Pepe  Rosa.


Gracias Eduardo.