Luis Launay Pensamiento Nacional
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UNA SOGA LARGA, LARGA...Por/ León Guinsburg

La inicua muerte de Saddam Hussein abrió nuevas incógnitas sobre la odisea iraquí. La guerra civil con componentes religiosos, étnicos y políticos se intensifica irreversiblemente. Porque la rabia no se acabó con la muerte del perro, cuya zona ya fue marcada por las hienas.

Puede que esa ejecución sea el comienzo de la estrategia de "progresos favorables" que como paradoja vesánica informó días atrás George W. Bushfrente al estupor del mundo racional, que sigue juzgando la intervención de Washington y sus decepcionados aliados como el absurdo más enorme de la bicentenaria agresiva historia del coloso del Norte.

Si Vietnam puntualizó la clara derrota del intervencionismo yanqui, Irak expresa la catástrofe producto del agudo cretinismo que asuela a la potencia hegemónica, presidida por un inepto de sesgos lombrosianos. La patológica gestión hasta provocó la alarma de Bush padre y sus experimentados amigos que se esfuerzan por morigerar –sin éxito-, algunos efectos del desastre preanunciado.

El vuelco de la volátil e ingenua opinión pública norteamericana debido a la situación en Irak y la economía interna degradada –factores sustantivos de la reciente derrota electoral del republicanismo-, sumadas a prolongación sin final previsible del conflicto en Afganistán, corporizan la decadencia acelerada de un ciclo hegemónico. Esto provoca el regodeo de Europa, cuya dependencia estratégica de los EE. UU. se diluye gradualmente. Regodeo y alarma al mismo tiempo, porque no es menor tampoco el peligro que implica dos frentes también abiertos por Bush, Irán y Corea del Norte. El desalentador panorama espanta a Japón, China y Rusia.Con la ONU impotente y la OTAN que dejó de ser un bloque unívoco, sumado a que los aliados primigenios –inclusive el compinche Blair-, se volvieron ácidos críticos de la política estúpidamente tozuda del presidente yanqui. Si bien acompañan sin entusiasmo los pronunciamientos antinucleares, calculan que la capacidad de daño demostrada por Bush puede potenciarse en los dos años que le restan de gobierno. Ya los europeos lo experimentaron en carne propia a través de atentados terroristas enpropios territorios, y hoymaldicen agobernantes –algunos, como Berlusconi y Aznar,ya no lo son-, que actuaron de amanuenses haciendo causa común con la grosera impronta bushiana.

La soga de Hussein

Pareciera que la soga que ahorcó a Hussein se alarga y puede, metafóricamente, apretar también el cuello de su verdugo. Si bien el dictador que pendió el penúltimo día del 2006 de una infamante cuerda no es considerado por todos los iraquíes un héroe nacional, su martirologio –y para peor en fecha religiosa-, acrecienta el vigor de la masacre, que además de miles de shiitas, sunnitas y kurdos, victimará acientos de estadounidenses,decenas de británicos, y tal vez uno que otro polaco.No serán los chirolitas nativos puestos por el ocupante y bajo riesgo –como en Vietnam, Laos y Camboya-, de ser abandonados a su suerte si se decide una retirada invasora, los aptos para frenar las matanzas y controlar el país. A ellos también los pillará la cuerda que ahorcó a Hussein, porque no les alcanza con las tropas reclutadas entre hambrientos, desesperados y desocupados -que se merman por deserciones diarias-para salvar el cuello.

Esta negra certeza crispa a los políticos de U.S.A., incluidos influyentes miembros del Pentágono y el Departamento de Estado, y no son pocos los que en voz baja auguran para "W". un final similar al de Richard Nixon, cuyo Watergate es nimiedad frente a la ordalía del texano,que fundada en una mentira, fue unánimemente condenada por el Papa, gobiernos, intelectuales, organizaciones y pueblos.

Quizás el Partido Republicano no encuentre más remedio que apurar un final por ahora tímidamente presagiado para su propia preservación, aún a sabiendas que indefectiblemente sobrevendrá un ciclo demócrata. Quizás alguien del Congreso –que concedió lo concedible e inconcebible-, pueda estar evaluando abrir una instancia para forzar la renuncia presidencial, que no sería belicosidad excesiva sino por pésimo manejo de la cosa pública, ineptitud o sevicia. Es probable también que los correligionarios de Hillary Clintondeseen otro Gerald Ford -recientemente fallecido-, suponiendo que dos años de relevo republican sensato –descartan para ello al actual vicepresidente-, le restaría complicación a su devenir de futuro gobierno. Tal vez el pueblo estadounidense –salvo los delirantes de la Legión Americana y otros de su laya-, obre con energía para que no lleguen del Oriente Medio más bolsas negras con cadáveres de familiares y amigos y se suavicen las inéditas restricciones a la libertad e intimidad públicas e individuales , desconocidas –relativamente-, hasta la erade G.W.B.. Es de suponer que el mundo del poder económico haya concluido que no fue tan buen negocio entreverar las ansias del saqueo petrolero conla terrorífica destrucción de las Torres Gemelas, harina de otro costal.

Pero quizás Bush no sepalo que todos saben ni entienda lo que todos entienden, incluidos compatriotas yvotantes: Que no es grata su perspectiva histórica de ser recordado como fraudulento, imbécil, embustero, mal administrador y genocida al mismo tiempo. Esos galardones los ganó de hace rato..


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