Catellani
Leonardo Luis: (Contepomi)
(1899-1981) nace en Reconquista, (Santa Fe, Argentina)
el 16 de noviembre de 1899.
Pierde a su padre -periodista y maestro librepensador-
en la niñez, muerto en una reyerta política; también
pierde en su niñez el ojo izquierdo, que será
reemplazado por uno de vidrio. Termina el bachillerato
en Santa Fe, y en 1918 ingresa al noviciado jesuita de Córdoba.
Estudia letras, filosofía y teología en Santa Fe,
luego en Buenos Aires y comienza a escribir (Camperas).
Vistas sus grandes dotes intelectuales, es enviado en
1929 a Europa a proseguir sus estudios. Es ordenado
sacerdote (1931), y se doctora en Filosofía y Teología
en la Gregoriana de Roma, Después estudia Psicología
en la Sorbona de París. Tras unos meses en Alemania, en
1935 vuelve a Argentina.
(1935-1946) Desde su regreso a Europa
y hasta 1946 trabaja en docencia y periodismo ; escribe
más de 12 libros y traduce la primera parte de la Suma
Teológica de Santo Tomás. De esta época son los
cuentos reunidos en 'Historias del Norte Bravo',
'Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas', 'Las
muertes del Padre Metri';
ensayos y artículos
reunidos en 'Las canciones de Militis', 'Crítica
literaria', 'El nuevo gobierno de Sancho'. Participa
activamente en revistas y diarios (Criterio, La Nación,
Cabildo, Tribuna) e incursiona en política, llegando a
ser incluido en la lista de diputados del partido
nacionalista en 1946.
Estas actividades y sus actitudes críticas hacia la
educación y las estructuras sociales, políticas y
religiosas comienzan a ocasionarle dificultades.
(1946-1949)
Sus superiores religiosos lo presionan para que abandone
la Compañía de Jesús (la orden jesuita); se niega, y
las sanciones y presiones van en aumento. Viaja a Europa
para intentar aclarar su situación, sin éxito. Es
recluido en Manresa (España) durante dos años,
mientras su salud física y psíquica se derrumba. Al
borde de una neurosis y en medio de una profunda crisis
espiritual, consigue huir y vuelve en 1949 a Buenos
Aires. Es entonces expulsado de la Compañía y
suspendido como sacerdote. Tiene entonces 50 años, su
salud decaída, el alma lastimada en lo más profundo,
difamado, con su carrera intelectual tronchada y sin
medios de vida.
(1950-1969) Es acogido por el obispo de Salta, donde vive
entre 1950 y 1951, enseñando y escribiendo. Vuelve en
1952 a Bs As, y dicta cursos de filosofía y
conferencias varias. El período más difícil de su
vida ha pasado, y aunque las heridas no cerrarán nunca,
comienza a ordenar sus papeles e inicia una nueva etapa
en su producción intelectual, que se revelará aún más
productiva y profunda que la primera.
En
este tiempo escribe 'El apocalipsis de San Juan',
'Cristo vuelve o no vuelve?', 'El ruiseñor fusilado/El
místico' , 'Los papeles de Benjamín Benavídez', 'El
evangelio de Jesucristo', 'Las parábolas de Cristo',
'Su majestad Dulcinea'...
En 1966 se le restituye el ministerio sacerdotal. En
1967 funda la revista Jauja, que dirige hasta su
cierre, en 1969.
(1969-1981) El fin de la revista coincide con el fin de
una década en que mueren otras esperanzas;: han pasado
el mayo francés, la primavera de Praga, el Concilio
Vaticano II y la llegada del hombre a la luna.
Castellani, sin dejar de ser un referente entre los
sectores más tradicionales del catolicismo, y una
figura destacada del nacionalismo argentino, se aparta
cada vez más de la actividad política y, en general,
de la sociedad. Volcado a su interioridad religiosa, su
actividad se limita a escribir libros y dar
conferencias. Profesa una gran admiración por el filósofo
luterano Soren Kierkegaard, a quien dedica 'De
Kierkegord a Tomas de Aquino', uno de los principales
libros de la última etapa de su vida. Muere el 15 de
marzo de 1981 en Buenos Aires.
A juicio de un destacado filósofo actual, Héctor
Mandrioni -quien fuera discípulo suyo-, "fue la
inteligencia más brillante que produjo la Iglesia
Argentina” y fue también en buena medida
desaprovechado por ésta. Sin duda, su independencia de
juicio y actitudes personales propias de las
personalidades excepcionales lo llevaron a un grave
conflicto con la Compañía de Jesús, que primero lo
recluyó en Manresa (Cataluña) durante dos años
(1947-1949) y luego lo expulsó de la Orden el 18 de
diciembre de 1949. Como sacerdote es admitido en la diócesis
de Salta -no podía ejercer su ministerio en otras diócesis-
y recién en 1966, por gestión del Nuncio Apostólico
Lino Zanini, se le restituyó plenamente el ministerio
sacerdotal.
Filósofo tomista, pero también admirador del danés Sören
Kierkegaard, luterano (quien había tenido un conflicto
similar con su iglesia), su vocación política
nacionalista lo llevó a colaborar asiduamente con
diversas expresiones de esa corriente en la década del
40: CABILDO y NUESTRO TIEMPO, por ejemplo, y a partir de
octubre de 1945 lo hace en TRIBUNA, que apoya la
candidatura de Perón a la presidencia. En las
elecciones del 24 de febrero de 1948 es candidato
a diputado nacional en segundo lugar por la Capital
Federal a través de la Alianza Libertadora
Nacionalista, que lleva su propia lista pero apoya la fórmula
Perón-Quijano. No es electo y entre los años 1947 y
1951 vive los momentos de crisis con la Compañía de
Jesús y de reinserción en la Iglesia Católica. En
1951 el gobierno de Perón expropia el diario LA PRENSA,
que pasa al dominio de la C.G.T., siendo director el
escritor César Tiempo (generación XIª); allí
Castellani colabora en el suplemento literario. En 1955
es dejado cesante en sus cátedras secundarias, en lo
que el mismo Castellani denomina "el sarampión
anticlerical de Perón".
Para centrar en un punto el riquísimo pensamiento político
de Castellani me voy a basar en una obra suya, Las
canciones de Militis, que firma con en seudónimo de
Jerónimo del Rey, la cual recoge artículos publicados
en CABILDO entre 1943 y 1944, de una orientación a la
que permanece fiel toda su vida, como lo testimonia
"Esencia del liberalismo", que recoge una
conferencia en la librería Huemul de 1960. A mi
entender el tema central del pensamiento político de
Castellani es el anti-liberalismo o, tal vez mejor,
desde la fe y el pensamiento católico juzga al
liberalismo como una etapa del proceso de destrucción
de la Cristiandad iniciado por la reforma protestante,
continuado con la Ilustración y la Revolución
Francesa, y que engendra al comunismo. El liberalismo ha
hecho mucho mal en Argentina y otros pueblos católicos:
"Una herejía medio católica, medio protestante y
medio atea [...] vino a la vida justamente cuando
nosotros los argentinos veníamos a la independencia.
Nos hizo tanto mal como una damajuana de caña en una
jaula de monos: y no nos arruinó del todo, porque por
gracia de Dios aquí había fuertes vitaminas españolas.
Y también había hombres que no eran monos."
Párrafos
anteriores decía:
"Esa obsesión de la libertad propia de un loco
vino a servir maravillosamente a las fuerzas económicas
que en aquel tiempo se desataron, y al poder del Dinero
y de la Usura, que también andaban con la obsesión de
que los dejasen en paz",
marcando
una conexión necesaria entre liberalismo y capitalismo
salvaje, que engendra el colectivismo marxista. Tras la
caída de Perón, Castellani retoma su vocación periodística
principalmente en AZUL Y BLANCO y en una revista
cultural dirigida por él: JAUJA. Por iniciativa del
Cardenal Antonio Quarracino se inició una revalorización
del padre Castellani, plasmada en la edición de sus
obras completa
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