(1) "Rosas ha sustituido la cosa a la palabra, el hecho a la fórmula: ¿No era ésa, en efecto, la necesidad más imperiosa? Donde fallan el orden público y la autoridad ¿es otra cosa la libertad que la ciencia?", escribía GIRARDIN en "La Presse" el 24 de septiembre de 1844 (trascripto por el "Archivo Americano").

(2) Tratándose de instituciones políticas o de ideas religiosas, los argentinos no éramos españoles para SAMIENTO. Sí, lo éramos, cuando hablábase de afianzar la industria.

Por otra parte, la afirmación que los españoles no son industriales ni navegantes - ¡ tan luego negar el carácter de navegantes al pueblo que conquistara América ! - no puede ser sostenida, a menos en el sentido absoluto que le da SARMIENTO. Los españoles han tenido valerosos navegantes y competentes artífices, pues es un pueblo de valientes de artistas. Pero han carecido ellos - y nosotros - de condiciones mercantiles, al menos en el mismo grado que otros pueblos.

(3) D.F. SARMIENTO, Facundo, Pág. 225.

(4) D.F. SARMIENTO, ob. cit., Pág.. 237. un año antes de su muerte, Sarmiento pronunció un inesperado discurso proteccionista que sirvió para desconcertar más a sus admiradores. (Conferencia en la "Unión Industrial Argentina", 1887).

(5) BARTOLOME MITRE, Arengas, t. III, Pág. 1 (ed. "La Nación).

(6) J. B. ALBERDI, Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina. Respecto a la escuela librecambista que - en su concepto - había adoptado la Constitución de 53, dice: "A esta escuela la libertad (La de Adam Smith), pertenece la doctrina económica de la Constitución Argentina, y fuera de ella no se deben buscar comentarios ni medios auxiliares para su sanción" ( Pág. 12 ).

(7) También rectificaría ALBERDI con los años su librecambismo ingenuo, como rectificó tantas otras cosas cuando, en el destierro y la pobreza comprendiera todo el sentido antiargentino de la política "organizadora" a la cual él más que nadie había contribuido. (Conf- J.M. Rosa. Iniciación Sociológica de Alberdi.

(8) Decreto N° 2889 (R.O.).

(9) JOSE A. TERRY, Finanzas, ha dicho de la política monetaria de Rosas, calificada por algunos, superficialmente, de "empapelamiento": "Durante su larga administración se quemaron fuertes cantidades de papel moneda y se amortizaron muchos millones de fondos públicos en cumplimiento de las respectivas leyes. Esta conducta impidió la desvalorización del papel moneda y colocó a la plaza en condiciones de fáciles reacciones en los momentos en que las vicisitudes de la guerra lo permitían. El comercio y el extranjero tenían confianza en la honradez administrativa del gobernador" (Pág. 417).

Compárese este juicio de TERRY, quien por tradición familiar y por vinculaciones políticas pertenecía a los antiguos círculos unitarios, con el concepto que la actuación pública de Rosas merece a MITRE: "Tengo a Rosas por un autómata en materia de administración, que no hizo en el gobierno sino continuar la forma externa de la rutina burocrática, sin alcanzar ni siquiera a comprender su mecanismo ( ! ): y como administrador de los caudales públicos lo tengo por un ladrón". (Carta a SALDIAS, a propósito de la Historia de la Confederación Argentina, de éste).

(10) La onza de oro valía a la par 16 pesos fuertes. Por una ley de 1826 (época de Rivadavia) el peso fue declarado inconvertible, y desde allí comenzó su desvalorización

(11) Es curioso el discurso de VELEZ SARSFIELD, no tanto por sus objetables afirmaciones económicas, como por el denodado porteñismo de que hace gala. Tan se sentía "ciudadano del Estado de Buenos Aires", que arremete contra su Córdoba natal quejándose que ésta "inunda de tejidos a las provincias, incluso a Buenos Aires".

(12) El debate de la ley se realizó en las sesiones del 28 y 31 de octubre, 2, 4 y 7 de noviembre del año 1853.

(13) Ley de Aduana del 10 de noviembre de 1853 (R. O. Nº 46 del Estado de Buenos Aires).

(14) Revista del Plata", número de agosto de 1854. La transcripta carta es fechada en Copiapó el 24 de mayo de 1854 y firmada con las iniciales "A. N. F.".

(15) Ley de Aduana de 31 de octubre de 1855 (R. O. N° 117 del Estado de Buenos Aires).

(16) M. DE MOUSSY, ob. cit., t. I, Pág. 200.

(17) MITRE, Arengas, t. I, Pág. 277 (ed. "La Nación").

(18) "Revista del Plata", Nº 1 (septiembre de 1853), artículo titulado "Prospecto".

(19) Años después surgiría en Buenos Aires un notable grupo de defensores del proteccionismo industrial: Vicente Fidel López, Amancio Alcorta, Lucio V, Mansilla, Carlos Pellegrini (hijo del ingeniero homónimo), etc. En el debate del Congreso Nacional sobre cuestiones económicas, en el año 1875, este último, después de citar la frase despectiva hacia los países sudamericanos del inglés Cobden: "Inglaterra sería la fábrica del mundo y América la granja de Inglaterra", expuso su pensamiento proteccionista en la siguiente síntesis: "Todo país debe aspirar a desarrollar su industria nacional: ella es la base de su riqueza, de su poder, de su prosperidad". No obstante, el librecambismo siguió en boga con el mismo palabrerío de siempre: "Aumentar los derechos de aduana es especular con el hambre del pueblo", clamaba enfáticamente un legislador respondiendo al discurso de Pellegrini.

(20) "Instituciones" no tiene ni gramatical ni lógicamente, el significado que en general le ha sido dado por los escritores liberales: "institución" es lo "instituido", las formas sociales que existen fuera de la voluntad de los hombres, que preexisten y subsisten a éstos: ¿Qué es una "institución"? - se preguntan MAUSS y FAUGONNET en el artículo "Sociologie" de la "Grande Encyclopedie" - sino un conjunto de actos o de ideas que los individuos encuentran delante de ellos, y que se imponen a ellos?

(21) ALBERDI, Bases, Pág. 139, dice: "Si hemos de componer nuestra población para nuestro sistema de gobierno, si ha de sernos más posible hacer la población para el sistema proclamado, que el sistema para la población es necesario fomentar en nuestro suelo la población anglosajona". No se creaba una forma de gobierno para la población, sino una población para la forma de gobierno que convenía a la política imperialista. Y si mejor era la "democracia anglosajona", era necesario entregar a los anglosajones nuestro suelo; "La libertad es una máquina, que como el vapor requiere para su manejo maquinistas ingleses de origen. Sin la cooperación de esa raza es imposible aclimatar la libertad y el progreso material en ninguna parte" (Pág., 143), dice más adelante.

(22) W. PARISH, ob. cit., t. II, Pág. 189.

(23) W. PARISH, ob. cit., t. II, Pág. 191.

(24) Informe del Ing. ALLAN CAMPBELL del 5 de septiembre de 1854. (Citado por R. SCALABRINI ORTIZ, Historia de los ferrocarriles argentinos).

(25) M. DE MOUSSY, ob. cit., t. 11, Pág. 485.

(26) Carta de Sarniento a Mitre felicitándolo por Pavón. (209-61).

(27) J. B. ALBERDI, Bases, Pág. 173.

(28) J. B. ALBERDI, Bases, Pág. 143.

(29) Este documento, de cuño y espíritu rosista, figura publicado en la "Revista del Plata" con el título "Memoria descriptiva de los efectos de la dictadura sobre el jornalero y pequeño hacendado de la provincia de Buenos Aires, escrita a poco tiempo de Caseros bajo la forma de una petición a la H. Legislatura" (número de agosto de 1854). Este título es para disimular la índole de la publicación, pues - salvo uno que otro agregado - la Memoria no hace referencia alguna a la época de Rosas, y sí - y mucho - a las penalidades que comenzaron para el criollo después de Caseros.

(30) R. SCALABRINI ORTIZ, Historia de lo ferrocarriles argentinos, Pág. 89, dice, refiriéndose a los arrieros, boyeros y troperos desplazados por el ferrocarril: " . . fue otra clase de argentinos aniquilados por la inactividad. Las orillas de los pueblos los acogieron piadosamente a todos, donde con frases capciosas sus virtudes se tergiversaron en vicios; su valor en compadrada; su estoicismo en insensibilidad; su altivez en cerrilidad. Los campos que eran de todos, acabaron siendo de nadie, siendo de seres incorpóreos que viven en lejanas comarcas de ultramar".

(31) BARTOLOME MITRE entre ellos. En la inauguración de las obras del ferrocarril del Sud, que hiciera como gobernador de Buenos Aires en 1861, pronunció las siguientes palabras: "Démonos cuenta de este triunfo pacífico, busquemos el nervio motor de estos progresos (el desarrollo de la agricultura), y veamos cuál es la fuerza inicial que lo ponen en movimiento. ¿Cuál es la fuerza que impulsa ese progreso? ¡ Señores: es el capital inglés !" (Arengas, t. I, Pág. 192).

(32) J. MAESO, ob. cit., t. II, Pág. 87.

(33) Revista del Plata", N° 4 (diciembre de 1853).

(34) J. MAESO, ob. cit., t. II, Pág. 87.

(35) A. DORFMAN, Evolución de la economía industrial Argentina, Pág. 45.

(36) E.J. SCHLEH, ob. cit., Pág. 316, dice así de la obra destructora de los fletes ferroviarios: "Los altos fletes establecidos por las empresas, que ya se ha visto a qué porcentaje se elevan en pocos años, denotan con toda precisión una tendencia marcada a sacar el mayor provecho posible de la industria, en mengua no sólo de ésta, sino del consumidor del litoral, y evidencian, dada la uniformidad de las mismas al fijar las alzas continuas a que se procede, la existencia de algo así como una entente cordial para la expoliación de una fuente de vida a la que deben su sostenimiento permanente".

(37) VICENTE FIDEL LOPEZ, en Cámara de Diputados de la Nación, 1873, Págs. 261 y ss.:

"Un camino de fierro, señor Presidente, de los que nosotros favorecemos, representa un capital extranjero que tenemos que amortizar en un tiempo dado, llevando su valor a las plazas extranjeras y en beneficio del capitalismo extranjero. Tenemos además que abonar los intereses de los intereses, la proporción del descuento, con las comisiones y el valor de los otros servicios, que son indispensables cuando se pide un capital de plazas extranjeras. Esto quiere decir que nosotros pagamos en estos caminos la materia prima, la mano de obra, la venta de la tierra extraña, la renta del capital que importa el buque, los fletes y los servicios infinitos que todo esto trae consigo. Después pagamos todo el material y hasta los elementos del movimiento. De modo que puede decirse que en cada una de estas obras, cuya utilidad relativa no niego, arrendamos nuestro territorio y lo gravamos fuertemente con una verdadera hipoteca en favor de la riqueza extraña, Y esos caminos ganan, llevándose una parte vital de lo que producen, y no se nos diga en contra de estos datos que los Estados Unidos sacrifican también enormes caudales para ese mismo objeto. Allí se tiene el buen sentido de no desempeñarlos sino con capitales propios e internos".

"Estos caminos (los de hierro) no son fuentes reales, sino fuentes ficticias que no representan el movimiento frecuente y barato de las mercaderías: que no representan sino el movimiento cómodo de los hombres que viajan; y si esto no da pingües ganancias a las empresas, es por la erogación pública que hacemos en favor de ellos, y no por el valor de la mercadería que se contrae, como en los Estados Unidos, al fomento de las fuentes mismas que están radicadas en el territorio."

"¿Qué somos ahora? No somos sino agentes serviles y pagados a módico precio, de las plazas extranjeras."

(38) Que el Procurador del Tesoro (Dr. Vicente López) calificó de coima con sus cinco letras (mayo 8 de 1910).

(39) El título se refería a las industrias en 1941. Nota de la 2º edición.

(40) La aglomeración de casi todas las actividades en la zona de Buenos Aires o Rosario ha producido el total desequilibrio del país. Como lo soñara Rivadavia, la República Argentina puede decirse hoy que es la región de Buenos Aires, o a lo sumo la del litoral. Demográfica, y sobre todo económicamente, ésta es una verdad indudable. La Argentina de hoy, es, por otra parte, la región menos poblada por argentinos. Los índices de la capacidad económica de cada provincia acusan desigualdades enormes y demuestra que en el país existen hijos y entenados, v, claro está la población criolla forma entre los entenados. Si indicamos con la cifra de 1.000 la capacidad económica media del hombre de Buenos Aires y sus alrededores, correspondería un índice inmediato menor - de 907 - para el habitante del resto de la provincia de Bueno. Aires, 745 al de Santa Fe, 680 al de Córdoba... y apenas 97 al criollísimo de Santiago del Estero. ó 95 al no menos argentino de Catamarca. (Cifras de A. E. BUNGE en Una Nueva Argentina).

(41) No se encuentra en ello la tan solicitada prueba de la superioridad del extranjero sobre el argentino. El apoderamiento por parte de los extranjeros de las pocas industrias que existieron durante el período 1854-1926, tiene una explicación que no se basa, precisamente, en su mayor capacidad de trabajo.

Los extranjeros se dedicaron en nuestro país preponderantemente al comercio, mientras los argentinos a la producción agropecuaria. Según cifras de A. E. Bunge, de 1917 el 62 % de las personas dedicadas al comercio eran extranjeras, porcentaje que se invertía tratándose de la producción, lo cual hace exclamar a este autor: "Estos hechos revelan que, en términos generales, los argentinos se dedican a la producción y los extranjeros a comerciar con la producción".

Las industrias de Buenos Aires o Rosario surgieron en su mayor parte como prolongación de actividades comerciales. Sus iniciadores fueron comerciantes que ampliaron su negocios con la faz elaboradora de sus mercaderías: de allí la explicable mayoría extranjera.

(42) El título se refiere a 1941 (nota de la 2º edición).

(43) Un error repetido quiere que la primera exportación de trigo argentino a Europa se realizara durante la presidencia de Avellaneda. En justicia, hay que reconocerle este hecho a Rosas. El año 1850 se embarcaba para Inglaterra el primer cargamento de trigo compuesto de 3.800 quaters (PARISH, t. II, Pág. 345).

(44) Proclama al Ejercito de los Andes, en Mendoza, el año 1819: El borrador es de puño y letra de San Martín. (Documentos del Archivo de San Martín. t X. Pág. 461).


Defensa Y Pérdida De Nuestra Independencia Económica - José María Rosa
EDICION GRATUITA - Octubre del 2001
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