[estilo]autores[/estilo] [imagen]/fotos/amejeiras.jpg[/imagen] [autor]Gonzalo Amejeiras Leyes[/autor] [titulo]CUENTO DEL DÍA QUE SE LLAMO 17 DE OCTUBRE[/titulo]
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El abuelo de Sofía había conocido a un hombre que tenía una historia. Sofía, quiero aclarar, es mi hija de doce años, y el abuelo, que es mi padre, me contó que su amigo Gonzalo (el de la historia), no tenía cerca ningún joven que pudiese recogerla.Gonzalo era ciego desde hacía treinta años y vivía en un geriátrico. Gonzalo había sido muy militante pero cuando llegó la noche del proceso tuvo que andarse escondiendo, cambiando de domicilio y él piensa que eso le costó la enfermedad y muerte de su hijito único y posteriormente su separación y la pérdida de su vista.Gonzalo quedó solo y en la oscuridad, pero tenía mucho en su cabeza, por eso aprendió computación para ciegos y se puso a escribir un libro sobre su maestro, el filósofo de los indígenas, Rodolfo Kush. Fuimos a encontrarnos con el abuelo y con su amigo Gonzalo a la escuela de ciegos, en la calle Venezuela. El abuelo les hablaba a los ciegos sobre historia.Sofía miraba asombrada a los cieguitos, escuchaba sus atinadas preguntas y – como se hacía la hora de bajar porque los venían a buscar – cada tanto alguno tocaba un reloj que les contestaba con voz de reloj: "quince horas, treintaiun minutos".Salimos a la calle y fuimos a un bar de las cercanías donde se podía tomar mate. Allí Sofía encendió su grabador y esto fue lo que escribió sobre el relato de Gonzalo:Esta es el cuento del día que se llama 17 de Octubre de 1945, pero contado por un niño. El nombre de este niño era Gonzalo y tenía entre 12 o 13 años. Antes de vivir en esta gran ciudad Gonzalo vivía en Mendoza con su abuela y su mamá. Cuando él vivía allí fantaseaba que Buenos Aires tenia los cordones de la vereda de cristal y que los edificios llegaban a tocar las estrellas.Un día Gonzalo llegó al colegio, pero apenas llegó la maestra les dijo a todos que volvieran a sus casas. Todos los chicos estaban muy contentos. Se iban a jugar al fútbol o a "pelearse". Bueno, Gonzalo se fue caminando para su casa con su guardapolvo blanco y su mochila pesada. Este niño iba caminando cuando de repente ve mucha gente que va para la plaza de mayo. Era una cantidad de gente grandísima, gente contenta, gente cantando, gente muy pero muy alegre. Las mujeres y las niñas tenían sus pies en el agua de las fuentes. Los hombres estaban sentados o parados comiendo sándwiches o cantando. Pero todos unidos por esa enorme alegría.Fue un poco por eso, un poco porque Gonzalo nunca había visto tanta gente junta, que le vinieron unas ganas irrefrenables de unirse a esa multitud. De cantar con ellos. Un poco también de comer con ellos. Así que, así sin más, metió su guardapolvo adentro de su mochila y se unió. El se sentaba con la gente, comía los sándwiches que le convidaban, paseaban, se tiraban en el pasto y después de un rato hasta las canciones se sabía:La Argentina sin Perón es un barco sin timónLa Argentina sin Perón es un barco sin timónYo te daré patria hermosa, te daré una cosa que empieza con P: PerónQueremos a Perón, queremos a Perón…Y así fueron pasando las horas con Gonzalo de picnic. Se hicieron las 22:40 y en ese momento aparece en el balcón de la casa rosada Perón. Toda la gente de la plaza fue un solo grito. Un grito impresionante. Gonzalo volvió a su casa alrededor de la una de la mañana. Cuando llega al garaje del edificio donde vivía se encuentra con Mendoza. Mendoza era el cuidador del garaje y también el portero de la casa donde trabajaba la mamá de Gonzalo. __¡Mendoza abrime la puerta! __ ¡¿Dónde habías estado?! Tu mamá y tu abuela, la de retiro, estuvieron buscadote todo el día. Fueron a todas las comisarías posibles a preguntar por vos. Fueron al colegio, ¡cerrado! Esta enloquecida.__Estaba en plaza de Mayo…--Mendoza le dio una palmada y le dijo:__vas a ser así toda tu vida, tendrás que aguantar a tu vieja, pero vas a ser así toda tu vida. Estoy seguro. El cuidador del garaje acompaño a Gonzalo a su departamento diciéndole a su madre:__Aquí te traigo a tu hijo.Y su mamá con todas las emociones mezcladas, alegría, furia, enojo, etc., le dio un cachetazo a Gonzalo.__! yo no hice nada! ¡Estaba en el picnic! ¡Oía que la gente quería a un señor! ¡Oía que ese señor defendía a los pobres!—A Gonzalo le rodaban las lagrimas por su cara. Luego se puso a recorrer el pasillo y pasó por la habitación de una de las patronas de la casa, donde su madre era cocinera. Estas cinco mujeres tenían alrededor de 80, 90 años. Eran de la capa alta de San Luis. Las Piur.Resulta que cuando pasa por la habitación de una de ellas se topa con velas en el piso, y una enorme imagen de Jesús. Gonzalo se sorprende, se seca las lágrimas con la maga de su buzo y pasa al cuarto. Lo que el niño ve es las cinco señoras arrodilladas junto a la cama, rezando.__! Dios, libéranos de este demonio! ¡Estaremos acá hincadas todas las noches si es posible! –Gonzalo no entendía nada. Él entendía la cachetada de madre, entendía la alegría de la gente de plaza de Mayo, pero ¿esto? Su cabecita estaba dada vuelta totalmente ¿Qué les pasaba a sus vecinas? Su mamá estaba en la terraza así que hacia allí fue Gonzalo, para preguntarle.__Madre, ¿Qué les pasa a las señoras?__Ah! Son unas viejas locas.Gonzalo no demasiado contento con la respuesta que había recibido fue a conversar con Mendoza.__ ¿Y? ¿Mañana voy a ir al colegio?__no se sabe lo que va a pasar…Y así transcurrió el 17 de Octubre desde el punto de vista de Gonzalo, es decir desde el de un niño, una mirada emocional no política. Un día que Gonzalo recordara como un día maravilloso. Un día en el que nació el tremendo amor por su patria.ABUELO (+ de 78): Gonzalo Amejeiras LeyesNIETA (12): Sofía Rada
MADRE (39): María Rosa Rada
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