Dijo Mauricio Macri: “El carbón de Río Turbio no sirve y debemos importar de Chile”
Responde el Gral. Savio:
Minerales e industrialización - Savio

Primera colada de Arrabio en Zapla

MINERALES ESTRATEGICOS: HIERRO Y CARBON
EL CASO DE SAVIO Y EL DE MACRI

Desde hace ya mucho tiempo, tanto el Carbón como el Hierro son considerados minerales de carácter estratégico, ya que de ellos deriva (entre otras cosas) el acero, fundamental para la economía en general y para la guerra en particular.

Tanto es así que, a fines de la Segunda Guerra Mundial, se conformo la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) como entidad supranacional, conformada por Alemania Occidental, Francia, Italia y el BeNeLux (Bélgica, Holanda y Luxemburgo) cono el fin de regular la explotación de estos minerales, entre otras cosas, para evitar la posibilidad de un nuevo conflicto bélico.

Luego de esta introducción, dejamos un relato sobre el nacimiento de Altos Hornos Zapla, gracias a la visión del Gral Savio, visión de la que carece nuestro actual Presidente al afirmar que: “El carbón de Río Turbio no sirve y debemos importar de Chile”

Mas allá del beneficio económico derivado de su explotación, y destacando la importancia de desarrollar una actividad como tal en dicha región de la Patagonia y la necesidad de aumentar su ocupación, el carbón de Rio Turbio garantiza nuestra independencia en numerosas cuestiones gracias a su importancia estratégica.

Con el descubrimiento de los yacimientos de hierro en Zapla, la DGFM da inicio a la creación del Establecimiento Altos Hornos Zapla y la planta experimental de Palpalá, pilares de la nueva siderurgia argentina. El coronel Manuel N. Savio ya había explicado de forma excelente la importancia de formar una “conciencia metalúrgica”, en un discurso pronunciado en el salón de la Unión Industrial Argentina (UIA) en el mes de junio de 1942 que parece inspirado en la realidad contemporánea: “Puede decirse que hasta ahora hemos desechado sistemáticamente todos nuestros yacimientos de minerales… De tal manera, hemos visto tomar rumbo al extranjero a grandes cantidades de minerales en el mismo grado de concentración compatible con las tarifas de transporte; hemos anotado en nuestras estadísticas un valor que acrecentaba los ingresos ponderados en oro; pero sin dejar el efecto saludable que hubiese podido proporcionar el trabajo de su industrialización y, como saldo del balance, sólo debemos consignar un egreso de riqueza, una disminución del potencial… muy poco, pues, es lo que ha quedado como beneficio fuera de miserables jornales de extracción”.

El presidente Ramón Castillo suscribió el respectivo Decreto que mandaba crear el Establecimiento Altos Hornos Zapla. Se licitó la construcción de la planta experimental de Palpalá, obra que quedó adjudicada a la empresa sueca “Svenska Entreprenad A.B.”, asumiendo el proyecto y la supervisión de la instalación del alto horno. A cargo del capitán Enrique Lutteral, ayudado por el geólogo Victorio Angelelli, se elaboró la galería principal de la mina de Zapla, bautizada “9 de octubre” en homenaje a la fecha de la fundación de la DGFM. Construida a dos puntas sobre una longitud de 500 metros, o sea a partir de sus extremos, tratando de empalmar en su parte media. Un método inusual, contrario a todas las prácticas universales, adoptado porque los equipos de perforación –trabajando con barretas y martillos por la carencia de elementos mecánicos y automáticos- no podían avanzar más de un metro por día, mientras el plazo estricto fijado por Savio requería otro ritmo.

Había que construir un cable carril desde la sierra de Zapla a Palpalá, para asegurar la bajada del mineral. Varios técnicos recorrieron el país en su búsqueda. En una mina riojana abandonada llamada “La Mexicana” encontraron uno. Hurgando sin descanso consiguieron varios tramos. La habilidad de los técnicos permitió una instalación aérea con cables adquiridos en trozos, como si fueran géneros, que soldaron con perfección, disimulando las uniones. Una doble línea de cable carril tendida a lo largo de doce kilómetros y medio con cinco estaciones tensoras y 109 torres de hierro en forma de T, plantadas sobre basamento de hormigón, unió a Palpalá, ubicada a 1.105 metros sobre el nivel del mar, con el extremo más cercano del yacimiento, a 1.500 metros de altitud.

El 7 de marzo de 1944, después de un año de estudios previos, comenzó la construcción de la planta industrializadora de Palpalá. Y en dieciocho meses se levantó el alto horno que, caso único en el mundo, se construyó de hormigón armado por la carencia de los materiales clásicos. Para la fábrica eléctrica y los soplantes, especie de ventiladores gigantes que hacen las veces de pulmón del alto horno, se requería un motor de 500 HP y en el país se fabricaban apenas de 80 HP. Savio reunió a los industriales argentinos y por último, el ingeniero Torcuato Di Tella se comprometió a construir seis motores de 85 HP para seis soplantes en paralelo, de manera que la presión de uno no ahogara al otro. Se debía quemar el gas del alto horno en una caldera y pasarlo a turbina. En Bahía Blanca se halló un motor viejo de 1.200 HP con dos décadas de uso, que se reacondicionó.

Mientras Chile, Brasil y México para sus emprendimientos siderúrgicos contaban con la colaboración norteamericana, Savio –condicionado por la política exterior argentina que se mantuvo neutral durante la Segunda Guerra- construía la planta piloto de Palpalá apelando a piezas en desuso recogidas a lo largo de todo el país. En un astillero viejo de San Fernando se compraron dos calderas antiguas, casi chatarra. Como no se pudieron obtener ladrillos refractarios para el interior del horno, una firma nacional los ofreció de sílice, siendo aceptados finalmente por los ingenieros suecos, pero sin ofrecer garantía.

Como combustible se utilizó carbón de leña del Chaco, Santiago del Estero y Salta. Inmediatamente, las voces de la prensa ecologista de ese entonces, clamaron “no se puede levantar la siderúrgica con carbón vegetal, vamos a quedarnos sin montes”. A lo que Savio respondió activando el Vivero de Pirané e iniciando las plantaciones de 15.000 hectáreas de eucaliptos en la zona Zapla-Palpalá, formando un bosque de 30 millones de árboles, que al día de hoy, permite todavía la realización de cortes cada siete años.

Se acercaba el día ansiado en que el horno entraría en funcionamiento. Se suscitó entonces una cuestión grave: no se contaba con los repuestos imprescindibles en caso de avería, que debían ser comprados en el exterior, y era claro que Zapla iba a ser jaqueada por el extranjero, debido a la importancia que remitía a la soberanía y defensa nacional. El riesgo a correr era inmenso, pues si se interrumpía la operación del alto horno el tiempo suficiente para que se enfriara y solidificase el material, su inutilización sería definitiva, y volarlo su destino sin remedio. Savio sopesó las circunstancias y dijo “¡Adelante!”, asumiendo toda la responsabilidad; la suerte lo acompañó pues el horno trabajó dos años sin problemas y a esa altura los repuestos ya estaban a mano.

El día 11 de octubre de 1945 surgiría el primer chorro brillante de hierro que, en palabras de Savio, “iluminará el camino ancho de la nación argentina”. Sin demora, el capitán Lutteral se tomó desquite: envió al sabio alemán Schlagimtweit, el mismo que tres años atrás sostuviera que “el mineral de Zapla no es reductible”, un trozo de lingote con una simple tarjeta: “Para que le clave los dientes”.

Así, Palpalá se fue convirtiendo, como lo quería Savio, en un centro de irradiación industrial, a la vez que elevaba el nivel económico, cultural y social de la región, transformando al pueblito que en 1940 tenía tan solo tres casas, en el tercer centro poblacional de Jujuy, con más 30.000 habitantes, viviendas espléndidas, escuelas primarias y técnicas, y centros culturales.

Claro, soplaban otros vientos que ahora. En el ya citado discurso a la Unión Industrial Argentina, en el mes de junio de 1942, Savio definió los lineamientos de lo que sería la planificación de la nueva industria, destacando primordialmente la “necesidad de protección, por lo menos en la etapa inicial”, señalando que “Me siento en el deber de expresar, sin eufemismos, que sin una franca protección del Estado, todo este plan y cualquier otro, correrá igual suerte; porque es un secreto a voces que la producción universal de todos los productos que he enunciado está controlada por organizaciones poderosas, con medios suficientes para determinar crisis decisivas donde y cuando convengan”.

Protección del Estado - Savio

¡FUERZA COMPAÑEROS DE YACIMIENTOS CARBONIFEROS FISCALES!

La felicidad del imperialismo -Ugarte

¿Dónde esta la felicidad que ha ofrecido el imperialismos a los pueblos dominados? Yo he recorrido la America de Norte a Sur y he podido comprobar al contrario que el imperialismo, como la sombra de ciertos árboles, marchita todas las espigas, puesto que nacidas del mismo origen son als repúblicas que están en más íntimo contacto con los Estados Unidos las que menos han progresado”

Manuel Ugarte

Revolución del 4 de Junio de 1943

1943 – Revolución de los coroneles del Pueblo

“LUCHAREMOS por mantener una real e integral soberanía de la Nación, por cumplir firmemente el mandato imperativo de su tra­dición histórica; por hacer efectiva una absoluta, verdadera y leal unión y colaboración americana […].” Fragmento de la Proclama Revolucionaria, cuya redacción se atribuye a Juan D. Perón y Miguel Ángel Montes.

La significación histórica del movimiento de 1943 está dada por la preservación de la neutralidad argentina en la conflagración mundial y, en el aspecto de política interior, ya que pone fin a los 13 años de fraude electoral, proscripción y ominosa entrega del país al capital extranjero conocidos como “Década Infame”, sentando las bases del histórico proceso transformador que el entonces coronel Perón llevará a cabo a partir de 1946 ejerciendo el cargo de Presidente de la Nación Argentina.

Perón sobre la vigencia del peronismo, su formación y su rol en la Revolución de 1943:

1946 y 1952 – Perón asume como Presidente

Luego de triunfar en las primeras elecciones libres y limpias en más de veinte años, el coronel Perón asume la presidencia del país. También un 4 de junio, pero de 1952, asume su segundo mandato, reelecto por abrumadora mayoría, y jura a su cargo ante la Asamblea Legislativa. En esa oportunidad, Eva Perón hace su última aparición pública. Gravemente enferma, saludó al Pueblo desde el automóvil presidencial sostenida por un arnés.

Evita – Amor por el Pueblo:

La-Fuerza-es-el-Derecho-de-las-Bestias-Juan-Domingo-Peron

“La fuerza es el derecho de las bestias” es el libro que escribió el General Juan D. Perón en el exilio luego de ser derrocado por el golpe de Estado de 1955. En él detalla los principales logros del gobierno peronista y denuncia las arbitrariedades de la dictadura militar. Editado en el exterior y prohibido en el país, fue material de lectura indispensable para la resistencia y el pueblo peronista, a través de ediciones extranjeras y múltiples reproducciones locales clandestinas. El Comando Superior Peronista, órgano político de conducción, sucedáneo del proscripto Partido Justicialista, fijó como oficial la edición publicada en Caracas, Venezuela, en 1958, bajo la supervisión del autor, a la que sumó un nuevo capítulo titulado ‘La realidad de un año de tiranía”.

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Compartimos a continuación el índice de contenidos del libro:

Capítulo I
Introducción
I. Palabras previas
II. Introducción

Capítulo II
Antecedentes
I. Las veinte verdades del Justicialismo
II. La tercera posición doctrinaria
III. El gobierno justicialista (su doctrina y su organización)
IV. Acción social, económica y política
1) Acción social
2) Acción económica
3) Acción política
V. Otras acciones del Justicialismo
1) En la enseñanza
2) En la libertad de cultos
3) En la organización del pueblo
4) En la salud pública
5) En los deportes
VI. La ayuda social “Fundación Eva Perón”
VII. El caso La Prensa
VIII. El caso Bemberg
IX. El caso del Uruguay

Capítulo III
La traición al pueblo
I. La reacción parasitaria
II. La tentativa del 16 de junio de 1955
III. Los prolegómenos de la traición
IV. Los acontecimientos
V. Mi viaje al Paraguay
Capítulo IV
La tiranía oligárquica
I. El capítulo de la infamia
1) La tiranía oligárquica argentina
2) La infamia en acción
3) Conclusiones
II. La falsedad de la economía
1) La mentira para consumo interno
2) El asunto del petróleo
3) El asunto de la deuda interna
4) Las emisiones
5) El informe en Buenos Aires
III. Miscelánea de falsedades
IV. La reacción antisocial
V. La política de la tiranía

Capítulo V
Conclusiones
I. La situación
II. El Justicialismo
III. El desequilibrio social
IV. El desequilibrio político
V. El desequilibrio económico
VI. Consideraciones finales

Capítulo VI
La realidad de un año de tiranía
I. La Argentina bajo la tiranía
II. Algunas evidencias concretas de la tiranía
III. Otros casos concretos de la tiranía
IV. La tiranía y las relaciones exteriores
V. La conspiración del silencio
VI. 9 y 10 de junio
VII. Un año de tiranía en la economía argentina
VIII. La tiranía oligárquica argentina y los trabajadores
IX. La política argentina a un año de tiranía
X. La tiranía al servicio de los consorcios
XI. La mayor infamia
XII. La tiranía frente al Pueblo

“LECTOR:

No catalogue vacío de sentido a lo que en el interior
de este libro llamo “espíritu de la tierra”.

Si por ingenuidad de fantasía le es enfadoso concebirlo,
ayúdeme usted y suponga que “el espíritu de
la tierra” es un hombre gigantesco. Por su tamaño
desmesurado es tan invisible para nosotros, como lo
somos nosotros para los microbios. Es un arquetipo
enorme que se nutrió y creció con el aporte inmigratorio,
devorando y asimilando millones de espa-
ñoles, de italianos, de ingleses, de franceses, sin dejar
de ser nunca idéntico a sí mismo, así como usted no
cambia por mucho que ingiera trozos de cerdo, costillas
de ternera o pechugas de pollo. Ese hombre
gigante sabe dónde va y qué quiere. El destino se empequeñece
ante su grandeza. Ninguno de nosotros lo
sabemos, aunque formamos parte de él. Somos células
infinitamente pequeñas de su cuerpo, del riñón, del
estómago, del cerebro, todas indispensables. Solamente
la muchedumbre innúmera se le parece un poco. Cada
vez más, cuanto más son.

La conciencia de este hombre gigantesco es inaccesible
para nuestra inteligencia. No nos une a él
más cuerda vital que el sentimiento. Cuando discrepemos
con sus terminaciones, quizá en el corazón
tengamos una avenencia.”

Disponible para descargar en nuestra Biblioteca Digital

NO NOS SORPRENDE que digan que ahora hay que “pagar la fiesta”, después de todo la Derecha de este país siempre llamó “fiesta y despilfarro” aquello que en realidad constituye una ampliación de derechos. NOS SORPRENDE que los beneficiarios esos derechos (pensiones, asignaciones, subsidios) que, vamos a decirlo, es el grueso de la clase media-baja, estén de acuerdo con ello.
NO NOS SORPRENDEN ni los tarifazos, ni los despidos, ni los nuevos pobres, ni la quita de retenciones. Después de todo no podemos achacarle al neoliberalismo su esencia misma: libre mercado y Estado chico y gendarme, en el que lo único que interesa es que haya poder de policía con capacidad de choque para reprimir a las masas. NOS SORPRENDE la capacidad de algunos de creer que esto puede llevar a ´Pobreza Cero´ o traer ´Alegría´ al corazón de los argentinos.
NO NOS SORPRENDE que un mismo pedido de investigación por parte de un fiscal sea titulado por el Monopolio Mediático como “Macri hace un pedido a la Justicia” y por otro lado “Imputaron a CFK por lavado” (cuando hasta un estudiante de la secundaria sabe que un fiscal no puede imputar, ya que ésta es una facultad del juez) Tampoco que se haya brindado el espectáculo de Jaime y Báez un día antes y después respectivamente de que se conociera la participación en una empresa offshore del Presidente. NOS SORPRENDE que una ficción montada por el Partido Judicial y proyectada por el Monopolio en cadena nacional pueda llegar a compensar en cierta medida el ajuste brutal en nuestro nivel de vida.
NO NOS SORPRENDE que desde La Nación le hayan avisado a Mr. President con un mes de anticipación que se venía lo de los Panamá Papers. Tampoco que hayan manejado la información desde antes del ballotage y no hayan publicado nada, aún cuando uno de los principales ejes del candidato era el de la transparencia. Después de todo, el monopolio tenía cómo candidato a Mauricio, que es Macri. NOS SORPRENDE que algún distraído siga creyendo que existe el periodismo independiente.
NO NOS SORPRENDE que Mauricio nos haya mentido descaradamente, NOS SORPRENDE que algunos elijan seguir creyendo en los Reyes Magos.

Volveremos
·         A la derrota militar y política, le sigue la cultural
En el año 1982 se produjo una derrota militar argentina en la guerra de las Islas Malvinas y el Atlántico Sur. Ese mismo año se había demostrado errónea la estrategia política de la Junta Militar y los británicos consiguieron el apoyo del Consejo de Seguridad de la ONU, de la OTAN o de Chile, aislando a nuestro país. Argentina obtuvo el sustento de varios gobiernos de la región, sin poder revertir la estrategia colonialista británica.
Habiendo alcanzado el éxito militar y político, el gobierno inglés se propuso remachar su dominio sobre las Malvinas a partir de un rotundo y definitivo triunfo cultural. Con esta finalidad, el imperialismo británico desarrolló una estrategia ideológica  orientada, principalmente, a persuadir a los sectores medios argentinos.
Este mecanismo de sugestión neocolonial ya había sido utilizado por Inglaterra en el siglo XIX y como resultado de esta operación, varios políticos e intelectuales argentinos apoyaron públicamente la agresión militar europea en nuestro continente. La embestida de Inglaterra y de Francia de 1845 fue acompañada por Domingo Faustino Sarmiento, que publicó el Facundo con el objetivo de derribar a Juan Manuel de Rosas y de favorecer la ocupación militar extranjera. Algo similar ocurrió en el año 1838 en el contexto de la guerra con Francia, que fue apoyada públicamente por Juan Bautista Alberdi, Florencio Varela o por Esteban Echeverría, entre otros. Esteban Echeverría mencionó en el Dogma Socialista sin parecer sentir contradicción ideológica o al menos vergüenza alguna, que ellos operaron políticamente a Juan Lavalle para que acompañe la armada enemiga francesa.
En la historia de todos los pueblos del mundo existen personajes locales al servicio del extranjero (cipayos). Lo extraño del caso argentino, es que estos personeros alcanzaron lugares predominantes en la política del país y en la organización de su cultura. Echeverría tiene monumentos con su nombre y Sarmiento es considerado el “padre de la escuela pública”. Haciendo analogías, es como si el pueblo de los EUA homenajeara con algarabía al grupo intelectual que ideó o que impulsó al piloto de avión que destruyó las Torres Gemelas en 2001 o los que bombardearon Pearl Harbor de 1941. Sarmiento alcanzó la presidencia del país y nadie le enrostró que apoyó a las fuerzas extranjeras británicas en 1845 o a las brasileñas en 1852. Es como si los franceses a la salida de la Segunda Guerra Mundial, elijan de presidente a un aliado confeso del enemigo alemán o japonés. Difícilmente un país con conciencia nacional cometa semejante agravio a su historia y a sus mártires que lucharon defendiendo el territorio contra el ejército opresor. Parece una realidad habitual que los Estados doblegados política y culturalmente por las potencias coloniales, rindan tributo a los “aliados de sus enemigos”. Esa deformación política y cultural se hizo sistema de pensamiento, programa de cátedra universitaria y línea editorial del periodismo.

A la salida de la guerra de Malvinas del año 1982, los británicos se propusieron aplicar el mismo programa ideológico utilizado desde 1852, cuando cayó Juan Manuel de Rosas. Los argentinos debían ser doblegados culturalmente, impidiendo la conformación de una conciencia nacional. Con esa finalidad los colonialistas ingleses y sus aliados norteamericanos, agitaron una concepción que postula lo siguiente:
a-     La guerra de Malvinas no es una manifestación del colonialismo europeo mundial, sino que simplemente se originó en los excesos de Leopoldo Galtieri y de un nacionalismo autoritario y retrogrado argentino. La política colonial del imperialismo, deja lugar a un relato psicológico y subjetivo que responsabiliza a la Junta Militar argentina.
b-    No existió en el año 1982 en nuestra población un sentimiento nacional y una voluntad de defender el territorio, incluso por medio de las armas. La historia derrotista de la desmalvinización, postula que las movilizaciones de apoyo a la guerra de 1982, son el producto de una mera “operación ideológica” ejercida por la dictadura argentina.
c-     No hubo una batalla entre ejércitos en el contexto de la guerra, sino que se enfrentaron “chicos” (argentinos) y “soldados” (ingleses). Se dan dos operaciones ideológicas conjuntas. Por un lado, la acción militar de nuestro país es borrada y pese a que el saldo de bajas del enemigo es considerable. Se da por hecho que la Argentina no puede ni siquiera pensar un enfrentamiento militar o de resistencia a la prepotencia colonial. Para la ideología de la desmalvinización no es posible que exista un sentimiento nacional de defensa de nuestro suelo. Por otro lado, se busca humanizar al enemigo militar que causó las 649 víctimas y cientos de heridos, que cometió crímenes de guerra (hundimiento del Crucero Belgrano con 323 muertos argentinos) o que obligó a nuestros soldados a morir extrayendo minas. No son poco los argentinos que en lugar de denunciar los crímenes de guerra ingleses, sostienen que sus tropas eran “amigables” y que les daban alimento y “cariño” a los “chicos de la guerra”. El victimario se hace víctima y pareciere que los asesinos ingleses, en realidad, venían a traer la “civilización” y la “libertad” a Malvinas.

·         ¿Qué buscan los argumentos de la desmalvinización?

a-     Buscan impedir que la clase política Argentina haga un análisis geopolítico nacionalista y soberano del tema Malvinas. Se trata de ocultar la voluntad expresa del imperialismo británico y norteamericano de mantener y de profundizar la ocupación de Sudamérica y del Atlántico Sur. En su lugar, la opinión pública local debe fustigar meramente a la Junta Militar y no al criminal extranjero y a su acción expansiva mundial. Resultado de la estrategia neocolonial, no se analizan las agresiones de la OTAN y de las potencias occidentales contra nuestro país y no se estudia el accionar del imperialismo británico y de sus operadores en el continente.
La política exterior del ex presidente Carlos Menem es un síntoma, trágico, de la derrota cultural y política del país. Durante su mandato, se firmó en España en el año 1990 una Declaración conjunta de las delegaciones de la Argentina y del Reino Unido. Resultado de la Declaración las partes avanzarían en un acuerdo de “Promoción y Protección de Inversiones”: los ingleses no sólo se quedarían con las Malvinas, sino también con las empresas privatizadas argentinas. El texto permitió a los ingleses obtener permisos de pesca y derechos de explotación comercial. Por si ya no fuera poco lo que lograban con ese tratado, los británicos consiguieron que la Argentina esté obligada a informar sobre el movimiento de las Fuerzas Militares de nuestro país. Tal cual se observa en el proceso actual de militarización de las islas, queda claro en los hechos de que no existió “reciprocidad” en este humillante tratado.
Para la dirigencia menemista los ingleses ya no eran colonialistas, sino buenos socios inversores. Ocurrió lo mismo que a la salida de Rosas: los asesinos europeos eran absueltos de su responsabilidad y teníamos que pedir disculpas por haber defendido nuestro suelo. Bajo ésta ideología de la desmalvinización y poco tiempo después, argentinos y británicos se unieron en la Guerra del Golfo: “el colonialismo inglés había terminado y ambas naciones combatirían juntas a la barbarie en el nuevo orden mundial”.

b-            Se proponen eliminar la voluntad de defensa del territorio y con ello, debilitar nuestra conciencia nacional. Quieren desconocer la hostilidad manifiesta del hombre argentino frente al extranjero agresor.
Ambos reflejos nacionalistas son tan viejos como nuestra Independencia y ello posibilitó que actualmente no seamos una colonia española, inglesa o francesa. Se esconde o se presenta como un “absurdo”, la voluntad expresa del pueblo de defender su suelo y sus recursos. La desmalvinización supone una escritura de la historia que relativiza o esconde las resistencias del pueblo a las invasiones inglesas de 1808, de las Malvinas de 1833 o contra la agresión europea de 1845. Por el contrario, se hace apología de la ideología del “afrancesado” Bernardino Rivadavia y del “pro británico” Bartolomé Mitre.
La ideología de la desmalvinización se asienta en el supuesto de que nuestro país es pacifista y que repudia la violencia. Paradójicamente, varios de los mismos sectores que postulan que la defensa del suelo que movilizó miles de personas a favor de la guerra es un “absurdo” o una “invención demagógica”, apoyaron la muerte de personas detrás de otras causas como el “socialismo” o la “libertad”. No son pocos los que se escandalizan con la decisión de muchos jóvenes de combatir en Malvinas, mientras que consideran “heroico” la muerte de de miles de guerrilleros que lucharon por el “marxismo” o por el “socialismo”. Parece lógico que la juventud deje su vida en la guerrilla en los montes tucumanos, que acompañe las acciones armadas en todo el continente cayendo en selvas desconocidas y no así, que alguien esté dispuesto a enfrentar a los ingleses para defender la soberanía territorial.
No son pocos los que fustigan la voluntad de ir a la guerra contra Inglaterra en 1982 y se honran haber luchado por “libertad” cuando acompañaron el bombardeo de Buenos Aires de 1955. A los sucesos tenebrosos de los meses de junio y septiembre de 1955, los llamaron “Revolución Libertadora” y a los jóvenes terroristas de los Comandos Civiles, “patriotas idealistas”. Es bueno destacar, que entre el bombardeo  de junio de 1955 y los 27 fusilados del año 1956, murieron más argentinos que en combate en 1982 (no cuento el crimen de guerra del crucero General Belgrano, donde no hubo enfrentamiento ya que se estaba fuera del teatro de operaciones).
Los promotores de la desmalvinización, no aplican la misma severidad historiográfica para evaluar el conjunto de las guerras en las cuales intervino la Argentina. No son pocas las escuelas y universidades donde se enseña que la Batalla de Caseros y la Guerra del Paraguay son actos de “libertad”. Poco y nada se dice que murieron miles y miles de argentinos y sudamericanos. Solamente en la Guerra del Paraguay se calculan 40.000 bajas argentinas y casi un millón de habitantes del país que fue brutalmente agredido. Escasos son los análisis de la Batalla de Caseros donde los ejércitos del Brasil, de Mitre y de Urquiza, derrocaron a Rosas. No existe registro de la cantidad de muertos y ninguno analizó la participación de los jóvenes en los enfrentamientos. No se mencionan a los miles y miles de “chicos de la guerra” que murieron en conflictos internos absurdos y humillantes contra países hermanos.

·         Algunas preguntas aun abiertas
¿Una mala conducción militar le quita legitimidad a la decisión del pueblo de combatir por su tierra?
Bartolomé Mitre fue un pésimo conductor militar en Paraguay y llevó a una guerra fratricida al pueblo argentino. Es bueno destacar, que también Mitre como Galtieri, entabló una sangrienta acción militar contra el pueblo argentino. Son escasos o nulos, los estudios históricos que lo juzguen críticamente como a Galtieri. Posiblemente y para nuestra dirigencia de ideología racista, Mitre estuvo justificado en que asesinó paraguayos y no se atrevió a enfrentar al europeo que “venía a civilizarnos”.
La conducción militar de la guerrilla argentina llevó, casi sin excepciones, a la derrota y a la muerte a sus cuadros y a militantes.
Hay un caso interesante para analizar y es el del registro cultural e histórico de las guerras del Pacifico y del Chaco protagonizadas por Bolivia. En ambos casos se produjeron derrotas que tuvieron origen, entre otras cuestiones, en la pésima conducción militar y en la decadencia de la dirigencia política del país. Los bolivianos consideran a sus soldados patriotas y a su dirigencia la juzgaron críticamente como incapaz e incluso, como traidora de sus intereses nacionales. La sociedad boliviana, a diferencia de un sector de la argentina, no siente vergüenza de la guerra ni de la voluntad de sus soldados de luchar por su suelo.
¿La diferencia militar de los Estados enfrentados, invalida la decisión de muchos argentinos de ir a Malvinas?
No son pocos los que consideran ilógico la decisión de muchos argentinos de combatir, por el hecho de que los ingleses tenían superioridad militar. Lo mismo ocurría en 1806, en la Independencia iniciada en 1816 o en las defensas contra las agresiones de 1838 o de 1845.
Esta misma realidad, no impidió el surgimiento de organizaciones revolucionarias en el siglo XX en todo el continente.

·         Reflexión final
Leopoldo Galtieri es un dictador genocida y es el responsable de la pésima conducción militar que trajo aparejada la derrota de la guerra. Más allá de esta realidad, sostenemos que la desmalvinización cultural es una operación ideológica del imperialismo británico y de los EUA. La guerra de Malvinas reflejó una voluntad nacional histórica de defensa del territorio y la soberanía, sin la cual hoy seriamos una colonia extranjera.

Tal cual mencionó el Papa Francisco, actualmente el mundo va a la Tercera Guerra Mundial por el control del territorio, los mercados y los recursos naturales. El enfrentamiento se da en los planos económicos, políticos y militares. En el terreno cultural la lucha es implacable. Las potencias con el manejo del cine, las cadenas de información o las universidades, hacen de su manejo terrorista del mundo un acto de civilización. Los países y pueblos agredidos son presentados como la causa originaria de la violencia y no como las víctimas de un sistema injusto y opresivo.
Actualmente, los británicos y su socio EUA, continúan con las acciones colonialistas en Iberoamérica, en Europa, en Asía y en África. Debe quedar claro que las Malvinas son un “piso colonial” y no un “techo” y si Sudamérica no consolida su conciencia antiimperialista, será agredida por las potencias extranjeras que ambicionan nuestros territorios y recursos, incluyendo los de la Antártida.

Fuente: Blog Sociología del Tercer Mundo de Aritz Recalde

Descargar en formato .doc: Relecturas de Malvinas – Aritz Recalde