Raúl Scalabrini Ortiz

Supongamos que en la vasta extensión del Océano Atlántico, entre Sud África y el Río de la Plata, existe una comarca aún desconocida. Es un país fértil cuyas tierras arables suman casi treinta millones de hectáreas. Tiene una población de 20 millones de habitantes. Se denomina en el planisferio del imaginario Mercator, República de Otaria. Sus habitantes responden, pues, a la designación genérica de otarios, lo cual resulta simbólico, porque si bien la palabra otario no figura en el diccionario de la Real Academia, en el lenguaje vernáculo tiene una acepción precisa: otario es el que cambia una cosa real y cotizable por algo sin valor: una palabra, un concepto, una ilusión, un halago interesado; el que cambia, por ejemplo, un jugoso bife por un elogio a su generosidad y a su espíritu democrático. El cuervo era un otario. El zorro, un vivo.

Otaria produce más de lo que necesita para vivir. Cada otario consume anualmente 100 kilos de carne, 200 kilos de trigo, 100 litros de leche y 100 kilos de maíz que en parte se transforma en huevos y en carne de ave. El exceso de producción lo trueca por combustible. No nos ocuparemos de este comercio y daremos por sentado que sus valores se equivalen. Los otarios necesitan emprender algunas obras públicas para abrir horizontes a la vida larval en que viven. Sus economistas los han convencido de que deben recurrir al capital extranjero, porque Otaria está huérfana de ellos. Nosotros nos disponemos a cumplir esa misión civilizadora. Para ello es indispensable que efectuemos una pequeña revolución y asumamos el poder. Nunca faltarán otros otarios dispuestos a servir a altos ideales que simbolizamos nosotros y las grandes empresas que nos aprontamos a ejecutar.

La unidad monetaria de aquel simpático país es el otarino. Tiene el mismo valor legal de un peso argentino y se cotiza a la par. Los alimentos y la materia prima de Otaria valen exactamente lo mismo que sus similares argentinos. Para simplificación del ejemplo y de la interpretación usaremos cifras globales. La técnica no se altera por centavo de más o de menos. Quizás nos convenga abrir una institución de crédito en Otaria. Quizás no la necesitemos. Los instrumentos del crédito internacional pueden suplir perfectamente la ausencia de un banco local. Si queremos abrir un banco, nos muñimos de una carta de crédito en que el Banco Central de la República Argentina afirme que tiene depositada a nuestra disposición una suma dada, cien millones, por ejemplo, en oro o moneda convertible, o que se responsabiliza de ellos. Eso basta. La carta de crédito del Banco Central de la República Argentina es palabra sagrada en la República de Otaria.

Por otra parte, una carta de crédito –digamos una carta de presentación– fue todo el capital inicial que invirtieron en este país los más poderosos bancos extranjeros: el Banco de Londres y América del Sud, el ex Banco Anglo Sudamericano, El First National Bank of Boston y el National City Bank of New York. Nos preocuparemos, eso si, de que la memoria del Banco Central de Otaria diga algo semejante a lo que el Banco Central de la Argentina afirmó en su memoria de 1938, la conveniencia de “transformar las divisas en oro y dejar ese oro depositado en custodia en los grandes centros del exterior … no sólo por la economía que significa no mover físicamente el metal, sino principalmente por facilitarse de este modo su pronta y libre disposición con el mínimo de repercusiones sicológicas”. Este argumento, que fue convincente para nosotros, puede ser aceptado por los otarios, a quienes nos complacemos en imaginar tan confiados, liberales y democráticos ciudadanos como nosotros. En los Estados Unidos la operación no hubiera podido efectuarse, porque aquellos cow boys son tan desconfiados que hasta 1914 no permitieron el establecimiento de ningún banco extranjero, y, para impedir filtraciones subrepticias, ni siquiera permitían que sus propios bancos tuvieran agencias en el exterior. Con posterioridad, accedieron al establecimiento de sucursales de bancos extranjeros, los que no podían prestar nada más que un dólar más que el capital que genuinamente habían importado desde el exterior. Pero en Otaria son tan liberales como nosotros.

Ya estamos instalados en Otaria y disponemos de un capital virtual –como son todos los capitales– de cien millones de pesos argentinos que respaldan nuestra responsabilidad sin necesidad de salir de esta república. En Otaria vive habitualmente un técnico de gran reputación, el doctor Postbisch, cuyos servicios profesionales nos hemos asegurado con la debida anticipación y cuya consecuencia y lealtad hacia nosotros se acrecienta en la medida en que nos sirve. El doctor Postbisch, tras un breve estudio de una semana, descubre que los otarios estaban viviendo sobre un volcán. Sin darse cuenta atravesaban “la crisis más aguda de su historia”. Los otarios no se habían percatado de ello, primero, porque los otarios estaban muy ocupados en crearse una industria que abriera los cerrados horizontes de la monocultura; segundo, porque habían pagado sus deudas y no debían nada a nadie, con excepción de algunos pequeños saldos comerciales; tercero, porque vivían aceptablemente bien, y cuarto, porque en realidad se trataba de “una crisis oculta” que necesitaba la pericia clínica de Postbisch para ser diagnosticada. Para equilibrar el presupuesto nacional –que se desequilibrará más que nunca, para nivelar la balanza de pagos con el exterior, que daba superávit y dará déficit en adelante– el doctor Postbisch, dotado de poderes ejecutivos tan extraordinarios que envidiaría el mismo Superhombre de las historietas infantiles, decide desvalorizar la moneda de Otaria a la tercera parte de su valor. El otarino, que valía un peso moneda nacional, desciende hasta no valer nada más que treinta y tres centavos de los nuestros.

El doctor Postbisch designa a esa operación “corrimiento de los tipos de cambio”. Nuestro capital de cien millones, que permanecía en expectativa en su moneda originaria, se triplica si se lo calcula en otarinos. Los productos de Otaria siguen, como es lógico, cotizándose en otarinos y el alza que el doctor Postbisch les acuerda es tan pequeña que desdeñaremos considerarla, porque de todas formas no varía los resultados en su conjunto. Postbisch, cuya facundia es asombrosa, ha convencido a los otarios de que tanto la desvalorización de su moneda como la estabilización de los precios son indispensables para escapar del vórtice de la espiral inflacionista y que esas medidas deben ser complementadas con la inmovilización de los salarios y de los sueldos. En Otaria, pues, todo queda como antes de la desvalorización, Pero el genio creador de Postbisch se revelará en todo su poder en la multiplicación de nuestro capital. Jesucristo multiplicó los panes. Postbisch multiplicó el dinero extranjero con que se adquieren los panes. Vamos a usar la nueva capacidad adquisitiva de nuestros capitales. Utilizaremos un solo peso, por si acaso nos equivocamos. Ni siquiera en los ejemplos deben arriesgarse los capitales que se confían a nuestra custodia.

En Otaria con un peso argentino se compraba un kilo de carne, que en el mercado interno de Otaria valía un otarino. La desvalorización de la moneda de Otaria, por recomendación de Postbisch, no ha alterado los precios internos. Con un peso argentino virtual se adquieren tres kilos de carne. Si exporto a la República Argentina un kilo de carne, como allí sigue valiendo un peso moneda nacional, con ese kilo de carne saldo la deuda que había contraído en mi país con la apertura del crédito. Me quedan dos kilos de carne que vendo en la misma República de Otaria a un otarino cada uno. Y de esta manera, el capital virtual que había movilizado en el papel se transforma en un fondo real de doscientos millones de otarinos, con el que podemos iniciar la ejecución de grandes obras que son indispensables para la vida de esa república, pero que los otarios no hubieran podido emprender nunca por falta de capitales. La ración diaria de los otarios habrá descendido en un tercio.

Raúl Scalabrini Ortiz
(En “Bases para la reconstrucción nacional”)

Perón Fragmentos Revolución Justicialista

La Baldrich TV presenta: Fragmentos de”Perón, la Revolución Justicialista” (Madrid, 1971)

Presentamos a través de nuestro canal en YouTube, una compilación de fragmentos de la película dirigida por Getino y Solanas, integrantes del grupo Cine Liberación, filmada en Madrid durante el exilio del conductor del Movimiento Justicialista.

Retomando el propósito inicial de esta entrevista al General Perón, insistimos en la difusión de este material audiovisual para la formación de una militancia imbuida en el Pensamiento Nacional al servicio de la liberación de la Patria.

En “La Revolución Justicialista”, Perón relata el proceso político revolucionario y las profundas transformaciones que se produjeron en beneficio del Pueblo entre los años 1943-1955. Se destacan las revolucionarias medidas económicas durante el primer gobierno peronista, como la nacionalización de los servicios públicos y los ferrocarriles.

Incluso, se observa al Gral. Perón emocionado hasta las lágrimas luego de destacar el rol de Evita en la Revolución Justicialista, los derechos de la mujer y la ayuda social de la Fundación, y el penoso recuerdo de su fallecimiento temprano.

Asimismo, se narran los hechos que sobrevienen al bombardeo gorila a Plaza de Mayo: el golpe antipatria de 1955 y la consiguiente organización de la Resistencia Peronista.

Sin más rodeos, la lista de reproducción con los fragmentos de “La Revolución Justicialista”:

¡Suscribirte a La Baldrich TV!

Savio sobre el acero y la independencia económica

“La del acero es una industria básica sin cuyo desarrollo no puede considerarse que un país ha alcanzado su independencia económica. Incluso se comprueba la verdad opuesta: cuando menor es el desenvolvimiento de esta industria, mayor es la dependencia que se tiene del extranjero, con las graves consecuencias que de estas circunstancias se derivan.” General Manuel Savio – 1946

El General Savio fue el heredero de fray Luis Beltrán y el continuador del legado materializado por el general Enrique Mosconi en YPF durante las presidencias de Yrigoyen. Este patriota de acero tenía como objetivo central la transformación de una economía agro exportadora y dependiente, en una economía industrializada que, de la mano de el Estado, asegure el desarrollo de la Patria en el plano de la independencia económica, que a su vez posibilitara la soberanía política y la justicia social.

En 1936, con 44 años, Savio fue designado al frente de la dirección de Fabricas Militares. Desde ese lugar impulsaría el desarrollo de la industria pesada nacional, enviando un proyecto de ley por el cual se crearía la Dirección General de Fabricaciones Militares (FM) y se autorizaría a realizar exploraciones y explotaciones de metales de valor estratégico. Para el año 1943, a menos de 7 años de la creación del organismo autárquico, el Gral. Savio había inaugurado 9 nuevas fábricas.

Ya para el 7 de marzo de 1944, tendría lugar un hito de la industria siderúrgica nacional, el comienzo de la construcción de la Planta Industrializadora de Palpalá. Llegado el 11 de Octubre de 1945, apenas 1 año y 7 meses después del comienzo de las obras, surgiría del Alto Horno en Zapla, Jujuy, el primer chorro de arrabio, sobre el cual Savio expresa que “iluminará el camino ancho de la Nación Argentina”.

En 1946, el Gral. Savio suscribe su Plan Siderúrgico, que luego se transformaría en ley, con el objetivo de producir acero en el país utilizando materias primas y combustibles argentinos. De esta manera, Savio buscaba ofrecer el suministro a las industrias de transformación y terminado de acero, fomentando la instalación de plantas de transformación y logrando así el desarrollo de la industria nacional.

El Plan Siderúrgico, enmarcado en el Primer Plan Quinquenal del gobierno de Juan Perón, daría a luz a una empresa emblema de la industria nacional, SOMISA - Sociedad Mixta Siderúrgica Argentina -, para realizar en el país el proceso completo de producir acero a partir del mineral de hierro. Desgraciadamente, en pleno desarrollo de su plan, el Gral. Manuel Savio murió a raíz de un paro cardíaco, el 31 de julio de 1948, a la edad de 56 años.

En los años posteriores, esta empresa contribuyó a la industrialización del país, aportó grandes cantidades de dinero al fisco, exportó cifras considerables y tuvo una facturación extraordinaria. Además, como si fuera poco, promocionaba economías regionales y se abastecía de mineral nacional. Es decir, constituía un factor estratégico de nuestra economía en manos del Estado.

En el marco del neoliberalismo antipatria, SOMISA fue desguazada y luego privatizada, pasando a formar parte del nefasto grupo privado Techint, que pagó un mínimo porcentaje de su valor real.
Altos Hornos Zapla sufrió el mismo destino en 1999, siendo rematada por un precio cercano al de su producción anual, y pasó a manos del empresario buitre Sergio Taselli.

Desde La Baldrich, rescatamos el legado y la epopeya del General Savio en pos de la industrialización de la Patria, y ponemos en la mesa de discusión la necesidad actual de un Plan Siderúrgico Nacional en beneficio de la economía argentina.

Por ello, manifestamos con fuerte ímpetu:
Altos Hornos Zapla – SOMISA ¡luche y vuelve!


Artículos relacionados:
SOMISA – INDUSTRIA DE INDUSTRIAS

UN GENERAL INDUSTRIA ARGENTINA

¿Cuánto se tarda en producir hierro?

Difusión del Pensamiento Nacional y Popular
El petróleo argentino PUBLICACION

“El espíritu nacionalista que Y.P.F. ha marcado en su labor, señala el camino de nuestra liberación económica, de nuestro desarrollo industrial emprendido por nosotros mismos, con nuestra voluntad, nuestro esfuerzo y nuestros capitales. […] Esa sería la senda que conduciría al pueblo argentino al poderío y a la grandeza moral y material.” General Ing. Enrique Mosconi

Compartimos a continuación la obra del General E. Mosconi, director general de YPF en su período fundacional (1922-1930). Si bien la obra ya se encontraba en nuestra Biblioteca Digital, ha sido optimizada para su mejor lectura.

Instamos a la formación de una sólida conciencia nacional a través de este material, que resulta fundamental para comprender la cuestión petrolera y la necesidad de una Y.P.F. monopólica.

En su libro, Mosconi relata la epopeya de Y.P.F. y sus años en la batalla del petróleo, incluso, él mismo transcribe el relato de la entrevista que dió origen a su gesta patriótica ante las exigencia impertinentes de una petrolera extranjera: “…en el mismo escritorio, me propuse, juramentándome conmigo mismo, cooperar por todos los medios legales a romper los trusts. Designado director general de YPF el 19 de octubre de 1922, realicé tal propósito siete años después, para bien y progreso de nuestra Patria y mayor ventaja de sus habitantes”.

El libro puede descargarse en formato .pdf en la Biblioteca Digital de La Baldrich


A propósito de YPF y la “Nueva Ley de Hidrocarburos” – Posición de La Baldrich

Un apunte biográfico sobre la vida, obra y pensamiento del Gral. Mosconi puede ser leído aquí

Pozos con baldrich

El 13 de diciembre de 1907 es recordado como el día del descubrimiento del petróleo en la Republica Argentina, cuando una perforadora descubrió un yacimiento de este recurso en Comodoro Rivadavia, provincia de Chubut. Luego de este hecho, se desataría la larga historia del desarrollo de la industria petrolífera argentina, desarrollada primero por los Ingenieros Huergo, Krause, Newbery, para que luego aparezcan en escena el Gral. Ing. Mosconi y el Gral. Ing. Alonso Baldrich, quienes bogarían por la total nacionalización del recurso y su total explotación y comercialización en manos del Estado Nacional através de Yacimientos Petrolíferos Fiscales.

Baldrich sobre la importancia de la industria petrolera estatal

Pero el desarrollo de esta historia no fue tan simple ni lineal, ya que los defensores de que el estratégico recurso quede en manos de todos los argentinos tuvieron que batirse sin tregua contra los intereses monopólicos del capital trasnacional, como lo eran en ese momento la Standard Oil (Estados Unidos) y la Royal Dutch Shell (Inglaterra).

Sin embargo, contra todos los pronósticos y malos augurios de la prensa adicta a uno u otro monopolio, que llegaban incluso a despreciar las capacidades de los argentinos insistiendo en que no contábamos en esta tierra con capacidad técnica, capitales ni organización como para llevar adelante tal empresa, la gestión patriota de estos dos Generales logró en solo siete años y con apenas $12.000 en la cuenta bancaria de YPF al comenzar, alcanzar una cota de producción equivalente al tercio de la energía consumida por el país, construir una de las 10 refinerías mas grandes del mundo en La Plata (además de otras mas chicas), comenzar a comercializar directamente sus productos, adquirir una flota propia para el transporte de los yacimientos a la refinería y los centros de consumo, pasar a ser uno de los poco países del mundo que, a pesar de nuestra extensión, contaba con un precio unificado de los combustibles en todo el país (evitando sobreprecios que podían llegar al 1000% en zonas alejadas), lograr una importante reducción en los precios de venta al publico, obligando a su vez a los privados a bajar sus precios y deteniendo así la clásica espiral inflacionaria (que no respondía a un alza en los costos, sino mas bien, al solo fin de percibir aun mas ganancias a costa del pueblo), y promoviendo con francas posibilidades de éxito lo que le terminaría costando el gobierno al Dr. Yrigoyen, la nacionalización total del recurso.

Sobre el golpe de 1930 por parte del Gral. Félix Uriburu contra el Presidente Yrigoyen, que desterraría del poder al primer presidente calificado como “Nacional y Popular” y que a su vez provocaría la renuncia del Gral. Ing. Mosconi a la Dirección General de YPF ante su negativa a trabajar para un gobierno de facto, ya hemos hablado en una nota anterior: “Un golpe con olor a petróleo”, disponible en aquí. Aún así, nos gustaría resaltar la grosera política antiestatal llevada a cabo durante la década infame, cuando las explotaciones privadas gozaron de un aumento de producción que se media entre el 50% y el 100%, mientras que la explotación estatal solo aumento en un 10%, contrastando así esta desastrosa gestión regida por intereses monopólicos con la brillante gestión patriota del Gral. Ing. Mosconi.

En este día del petróleo, creemos que es de gran interés destacar que, contrariamente a lo que se suele escuchar, ya existían yacimientos de este recurso en la Argentina, conocidos desde tiempos inmemoriales. Se trata del petróleo del noroeste, habiendo sido intentada su explotación por parte de distintos emprendedores argentinos, todos con una misma suerte, denunciada en la Cámara de Diputados en el año 1891 por el Diputado Nacional Osvaldo Magnasco de la siguiente manera:

“Jujuy y Mendoza, y sobre todo la primera, esta empeñada desde hace 17 años en la explotación de una de sus fuentes mas ricas de producción: sus petróleos naturales. No bien llega a oídos de la empresa de ferrocarril la exportación de una partida a Buenos Aires a cualquier punto, se alza inmediatamente la tarifa, se alza como un espectro y se alza tanto que el desfallecimiento tiene que invadir el corazón del industrial mas fuerte y emprendedor”.

El problema era el siguiente: el petróleo nacional podía competir contra el codiciado carbón inglés, fuente de energía e incluso de gas para los alumbrados públicos, quedando demostrada de esta manera la forma de actuar que tuvieron, tienen y pretenderán tener estos capitales en nuestro país, siendo imposible tomar como casualidad que, tras el descubrimiento de petróleo en Comodoro Rivadavia, tal como denuncia Raúl Scalabrini Ortiz en su libro “Política Británica en el Río de la Plata”, Inglaterra haya formado una compañía integrada en su mayor parte por capitales ferroviarios con actuación en la Argentina. Se trataba de la “Argentine Gulf Oil Synicate Ltd.”, que ya para 1910 poseía una reserva de 81.000 hectáreas en la zona.

En consonancia con esto y para conmemorar a aquellos argentinos que con magros recursos, mucho coraje y con la opinión “calificada” en contra, lograron levantar una industria de características excepcionales para el bienestar de su pueblo, nos declaramos como militantes por la nacionalización total del recurso que pertenece al Pueblo, así como por la explotación integral del mismo por Yacimientos Petrolíferos Fiscales, prestando nuestro apoyo total a aquellas iniciativas tendientes a este fin y a la recuperación del 100% de nuestra empresa petrolera de bandera por el Estado nacional, pionera entre todas las petroleras estatales del mundo.

 

En nuestra Biblioteca Digital se encuentra el libro “El petróleo argentino” del General Enrique Mosconi

Manuel Ugarte sobre los Estados Unidos del Sur

Manuel Baldomero Ugarte nació en Buenos Aires el 27 de febrero de 1875. Escritor, diplomático y político antiimperialista, murió en Niza, Francia, el 3 de diciembre de 1951. Tanto su vida como su obra fue silenciadas por la cultura oficial argentina y el establishment durante generaciones.
Partidario de la explotación estatal de los recursos naturales y del desarrollo industrial intenso, comprendió que no era posible un gran crecimiento de las fuerzas productivas en los estrechos marcos de cada uno de los veinte estados latinoamericanos. Su idea de la unificación —el gran mercado interno para la gran industria en desarrollo— se liga pues al propósito de rescatar a la América Latina del atraso económico en que se hallaba en 1900 —y aún se halla— y conducirla a un estado económico-social superior. Pero comprendió también que la posibilidad de esa unificación y de ese crecimiento estaba estrechamente ligada al logro de la liberación nacional. Para que la Patria fuese Grande debía ser Libre.

Su libro “LA NACIÓN LATINOAMERICANA”, con prólogo de Norberto Galasso, disponible para descargar en nuestra Biblioteca Digital.

Vuelta de Obligado

“Esta contienda es, en mi opinión, de tanta trascendencia como la de nuestra emancipación de España.” Palabras del Gral. San Martín a Juan Manuel de Rosas

Conmemoramos la Batalla de la Vuelta de Obligado del 20 de noviembre de 1845, a 169 años de aquella heroica defensa de nuestra soberanía por parte del ejército de la Confederación Argentina a las órdenes del gran General Lucio Mansilla y el pueblo de San Pedro, frente a la flota imperialista anglo-francesa.

Sobre la Batalla de la Vuelta de Obligado recomendamos el siguiente video del Canal Encuentro:

La finalidad del imperialismo inglés y francés era imponer la libre navegación de los ríos internos del continente. Esta contradicción de “imposición de la ‘libertad’ por medio de la fuerza”, recuerda a las invasiones estadounidenses a Medio Oriente para apoderarse del petróleo, entre otros objetivos. Volviendo al siglo XIX, el liberalismo buscaba condenar a Latinoamérica a la dependencia económica eterna, la gesta patriótica de Obligado le puso freno.

Años más tarde traidores como Urquiza y cipayos como Mitre, entre otros, se encargarían de realizar la tarea encomendada por Inglaterra y Francia. Créase o no, la historia mitrista presenta en las escuelas, incluso actualmente, a la libre navegación de los ríos como una victoria argentina y olvida deliberadamente propagar la batalla de la Vuelta de Obligado.

Muy por el contrario, don Arturo Jauretche en su obra “Manual de Zonceras Argentinas” (disponible en aquí), explica que la libre navegación de los ríos fue una derrota aplastante enseñada como una victoria:

“La libertad de los ríos nos había sido impuesta después de una larga lucha en la que intervinieron Francia, Inglaterra y el Imperio de los Braganzas. Continuar leyendo

YPF HIDROCARBUROS

Hace casi 2 años y 7 meses recibíamos la excelente noticia de que el Pueblo argentino recuperaba parte de su empresa petrolera. Se nacionalizaba el 51% de las acciones de YPF S.A. a través del proyecto de ley impulsado desde el Gobierno Nacional. Aquella emblemática empresa estatal creada durante el gobierno popular de Yrigoyen y dirigida por el General Enrique Mosconi en el período 1922-1930, volvía a manos del Estado y la noticia fue tomada con mucha alegría.

Esta importantísima conquista, dio frutos a corto plazo bajo la gestión estatal: YPF multiplicó por cuatro los pozos de exploración, respecto del promedio de los tres años anteriores a la expropiación, y aumentó la perforación de pozos de explotación en un 33 por ciento; de 290 anuales entre 2009-2011 a 384 en 2012. A pesar de que el propio proyecto de ley declaraba tener como objetivo “la obtención de saldos exportables”, el aumento de las perforaciones trajo aparejado el incremento de producción de petróleo con miras al autoabastecimiento de manera autónoma.

Así, el mito liberal de la ineficiencia estatal cayó estrepitosamente, como lo hizo, salvando las distancias, cuando la Y.P.F. de Mosconi tomó el control del mercado petrolífero en 1929, redujo a valores populares el precio de la nafta y cumplió su promesa de romper con los trusts petrolíferos imperialistas.

La política nacional energética, impulsada por la Presidenta de la Nación, se contraponía a la nefasta privatización de Y.P.F. en los años ’90 orquestada desde el Consenso de Washington y ejecutada por el infame presidente Carlos Menem, hoy Senador de la Nación. El modelo privatista de las concesiones petroleras a las empresas extranjeras parecía derrotado.

En julio de 2013 , la empresa 51% estatal firmó un acuerdo por ciertos yacimientos no convencionales en Neuquén que, lamentablemente, no sigue los principios de independencia económica que abrazaba el General Mosconi, quién declaraba que “No son hombres y capitales con semejantes características los que propenderán a la felicidad de los habitantes de la Nación de que habla nuestra liberal Carta Magna; por el contrario, con ellos empieza a germinar en el país futuras y no muy lejanas perturbaciones económicas y políticas. Por ello considero perjudicial el predominio que pretenden y la injerencia que se quiere otorgar a las compañías extranjeras”.

A principios de este año, el Gobierno Nacional se enfrentó a la especulación de ciertos grupos empresarios, en los que se destaca la petrolera Shell, empresa al servicio de la corona británica y heredera de la Standard Oil Company, que justamente los generales del petróleo Mosconi y Baldrich habían jurado expulsar del país. En tal ocasión desde La Baldrich manifestamos nuestro apoyo al Poder Ejecutivo en la toma de medidas tendientes a la nacionalización de dicha petrolera extranjera.

Como entusiastas defensores de la Constitución Peronista de 1949, específicamente de su Art. 40 que rezaba “Los minerales, las caídas de agua, los yacimientos de petróleo, de carbón y de gas, y las demás fuentes naturales de energía, con excepción de los vegetales, son propiedad imprescriptibles e inalienables de la Nación”, hubiéramos recibido con alegría la sanción de la nueva ‘Ley de Hidrocarburos’ si ésta profundizara las medidas tendientes a la monopolización de las áreas petroleras por parte de YPF. Si bien le otorga en cierta medida a la Nación mayor control por sobre los hidrocarburos, se incorpora el artículo 18 a la ley 17.319, a contramano de los procesos en pos de la nacionalización hidrocarburífera de 1922-1930, 1949, 1963 y 2012. Este artículo confiesa:

“Las Provincias y el Estado Nacional, cada uno con relación a la exploración y explotación de los recursos hidrocarburíferos de su dominio, no establecerán en el futuro nuevas áreas reservadas a favor de entidades o empresas públicas con participación estatal, cualquiera fuera su forma jurídica. Respecto de las áreas que a la fecha hayan sido reservadas por las autoridades Condecentes en favor de entidades o empresas provinciales o nacionales con participación estatal, cualquiera fuera su forma jurídica, pero que a la fecha no cuenten con contratos de asociación con terceros, se podrán realizar esquemas asociativos, en los cuales la participación de dichas entidades o empresas provinciales durante la etapa de desarrollo será proporcional a las inversiones comprometidas y que efectivamente sean realizadas por ellas.”

Esto implica que YPF no podrá monopolizar nuevas áreas petroleras, quedando éstas para inversionistas privados, en su mayoría extranjeros. Se contradice la experiencia de los Generales del Petróleo, que demostraron empíricamente hace 85 años que la política de Y.P.F. frente al capital privado, y especialmente el extranjero, debía ser fustigadora, dado que la asociación con dichos inversores no es compatible con la independencia económica, que años más tarde proclamaría el General Juan Perón para garantizarle a los habitantes de nuestro suelo la Justicia Social. Al respecto también se pronunciaría el General Alonso Baldrich, compañero de Mosconi: “En todas partes se cree como dogma económico que el capital extranjero es indispensable para el desarrollo de los recursos naturales, y nadie parece advertir que ese desarrollo hace rico a los extranjeros y deja más pobres que antes a los naturales; y que lo que se necesita es la organización interna del propio capital”.

Resulta desafortunado el articulo 17, que modifica al art. 61 de la ley 17.319, ya que dice que respecto del pago de bajas regalías, que éste se efectuará conforme al precio del petróleo crudo en boca de pozo, y atribuye a las petroleras concesionarias la facultad de declarar su valor, dejando a la autoridad de aplicación de la ley, la Secretaría de Energía, relegada a un segundo plano en el cual sólo se limita a formular objeciones. En el articulado de la vieja ley 17.319 la Secretaría de Energía se encargaba de determinar el precio del crudo.

Cierto es que la aplicación de la nueva ley significaría más competitividad en los negocios petroleros y propiciaría el posible ingreso de divisas en el corto plazo por la promoción de millonarias inversiones. Pero en poco podrá beneficiar esto al conjunto del Pueblo argentino si el único anhelo de las inversiones extranjeras, en su desmesurada ambición, es el acaparamiento exponencial de riquezas sin consideración alguna. Con respecto a esto, en sintonía con Baldrich, el patriota Adolfo Silenzi de Stagni explicaba que: “La experiencia demuestra que el capital extranjero genera en el mediano y largo plazo un flujo mayor de salida de divisas del que realmente ingresa. En otros términos el efecto de las inversiones directas de las transnacionales es el de la transferencia neta de recursos hacia el país de origen de esos capitales y, por tanto, el de una descapitalización incesante de los países subdesarrollados.”

Volviendo al tema del autoabastecimiento, en los fundamentos del proyecto de la nueva ley se esgrimía que sin inversiones privadas “no existe soberanía hidrocarburífera efectiva” (Folio 2) y que la asociación con capitales de características antes mencionadas tiene como fin “alcanzar en el menor plazo posible el autoabastecimiento”. Consideramos que los pedidos de socorro al extranjero para garantizar el abastecimiento son innecesarios, dado que el Estado, además de que evidentemente poseer el capital suficiente, tiene enorme capacidad de gestión y el Pueblo argentino dispone de las capacidades científico-tecnológicas para, mancomunados, lograr por nuestros propios medios el ansiado autoabastecimiento.

Si algo fue posible en el pasado, es posible en el presente y será posible en el futuro, por ello Y.P.F. S.E. en manos del Estado Nacional puede y debe monopolizar la exploración, explotación, transporte, distribución y comercialización del combustible, como así también puede desarrollar la tecnología para explotar responsablemente los distintos yacimientos. Es una decisión política la prohibición de concesiones a petroleras extranjeras y el fortalecimiento de YPF, debido a que en esta hermosa Patria sobran capacidades y el capital para hacerlo, como demuestra el Gobierno Nacional actualmente en materia ferroviaria con la construcción nacional de 1050 vagones de carga.

Finalmente, desde La Baldrich, consideramos que las siguientes palabras de Raúl Scalabrini Ortiz conservan absoluta vigencia: “El verdadero capital que necesitamos es la movilización de la iniciativa y el trabajo argentinos”
Continuar leyendo

Luciano Arruga

El precio por decir ¡NO!

Luciano Arruga: asesinado por joven, pobre y por negarse a robar para la policía

Hoy apareció sin vida el cuerpo de Luciano Arruga. La noticia (ver al pie) nos rememora las peores épocas de nuestro país, ya que no les bastó con golpearlo porque fue digno, no les alcanzó con asesinarlo; fingieron un accidente de transito y lo enterraron como NN. Las negligencias no alcanzan para explicar este hecho.
Luciano será recordado por su dignidad infinita que lo llevó a sostenerse, obstinadamente, en la negativa a robar para la policía bonaerense. Expresó, en ese acto individual, la dignidad de su Pueblo, a veces anónima, del que se arriesga a perder el trabajo por defender a un compañero y, a veces pública, que tiene una larga data en los sectores populares, desde aquellas mujeres prostitutas que se negaron a acostarse con los que habían fusilado a los trabajadores de la patagonia hasta los que preservaron, también obstinadamente, a sus compañeros y guardaron silencio aún en brutales momentos de tortura, lo que significo, para muchos, la posibilidad de huir de la dictadura.
Ahora nos queda honrar su memoria, siguiendo su ejemplo en un mundo donde se nos invita a elegir el camino del individualismo, de escalar, pragmáticamente, olvidando cada vez más la existencia de los valores que nos hacen libres.
Por otro lado, entendemos que sólo la justicia repara y redime, es por eso que nuestra tarea es no bajar los brazos hasta que todos los responsables directos e indirectos sean condenados y estén tras las rejas.
Desde La Baldrich pedimos justicia, mientras aportamos a la construcción de una sociedad en la que no haya más casos como el de Luciano Arruga por la existencia de una maldita policía que corrompe, tortura y asesina a nuestro Pueblo con complicidad política y judicial.

Noticia

Publicación 17 de octubre (copia)
“…interpreto este movimiento colectivo como el renacimiento de una conciencia de trabajadores, que es lo único que puede hacer grande e inmortal a la Patria.” Gral. Juan Domingo Perón

A este día tan especial y sus acontecimientos decidimos dedicarle un programa especial, dado que interpretamos al 17 de octubre de la manera que lo hacía Perón. Aquí encontrarán: poemas alusivos, el General hablando de varios temas, música nacional y latinoamericana, un famoso relato del 17/10 y nuestras voces relatando diferentes cuestiones que serán intruducidas más adelante. En fin, un programa completo (aunque sabemos que el peronismo es inabarcable) realizado por militantes de La Baldrich.

En el mismo, vamos a comenzar haciendo una presentación de La Baldrich y nuestro programa radial. Luego, vamos a hablar sobre entecedente oligárquico del 17 y sus consecuencias, la respuesta popular del 17/10 y frentes contrapuestos que a partir de esos hechos se conformaron.

Seguimos con el peronismo ya en el poder, el rol del Estado Justicialista y sus implicaciones, como la Industria Nacional (FFCC, SOMISA, Gas del Estado, IAME, AFNE, IAPI, etc.).

Un aspecto fundamental que vamos a marcar va a ser la entrada de los trabajadores en la vida política del país, como así también la Constitución de 1949 y los derechos sociales. No nos olvidamos de la Unidad latinoamericana y la preocupación imperialista por la misma.

Cerraremos con los antecedentes nacionales y populares y subrayando que era, es y será el pueblo movilizado el que banque la liberación nacional. Para finalizar con el programa especial les vamos a dejar una joyita imperdible.

Para escuchar el programa, dirigirse a la sección RADIO BALDRICH

Programa emitido el 17/10/2013

- En 1778, nace en Buenos Aires Mariano Moreno, destacado revolucionario de Mayo con su “Plan de Operaciones”.

– En 1850, muere José Gervasio Artigas en su exilio en Paraguay. Uno de los más grandes caudillos, guerrero de la independencia y dirigente del Pueblo del Litoral. Enfrentó la invasión portuguesa a la Banda Oriental y constituyó la Liga de los Pueblos Libres. Encarnaba un proyecto federalista opuesto al librecambio inglés: propuso la reforma agraria, elevación del indio, proteccionismo industrial, democracia y unión latinoamericana.
Artigas
Continuar leyendo

Sampay sobre la falacia liberal de la no intervención estatal en la economía

Sampay sobre la falacia liberal de la no intervención estatal en la economía

En su “Informe para la reforma constitucional de 1949”, Arturo Sampay, padre de la constitución nacional y popular de 1949, demuestra que el principio liberal de ausencia del Estado en el proceso económico, reflejado en la Constitución de 1853, implica la intervención a favor de los que más tienen en detrimento de la felicidad del Pueblo.

Por ello, la carta magna sancionada durante el gobierno del Gral. Perón, le confirió al Estado su función estratégica en la dirección de la economía nacional en beneficio de las grandes mayorías.

Así lo plasma su capítulo número cuatro “La función social de la propiedad, el capital y la actividad económica” en el que se destaca el revolucionario Art. 40, que reza solemnemente: La organización de la riqueza y su explotación tienen por fin el bienestar del pueblo, dentro de un orden económico conforme a los principios de la justicia social. El Estado, mediante una ley, podrá intervenir en la economía y monopolizar determinada actividad, en salvaguardia de los intereses generales […].” En él también se declara imprescriptible e inalienable la propiedad nacional de los minerales, las caídas de agua y los hidrocarburos. De corte forjista, este artículo también proclama que “Los servicios públicos pertenecen originariamente al Estado, y bajo ningún concepto podrán ser enajenados o concedidos para su explotación.”, en consonancia con las medidas patrióticas tomadas por el gobierno peronista como la nacionalización de los ferrocarriles y la totalidad de los servicios públicos.
Continuar leyendo